lunes, mayo 20, 2024
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Importantes signos de reactivación económica en Venezuela

La campaña anti venezolana difundió la idea de que el país bolivariano es inviable e incapaz de retomar la senda de la prosperidad económica, sin antes superar el conflicto político. Pero ha sido a la inversa

Ricardo Arenales

El influyente diario The Washington Post, en un artículo reciente, recogió un análisis de la firma Credit Suiss, que estima que la economía venezolana, en un sorprendente salto hacia adelante, se expandió, durante 2021, a un ritmo del 8.5 por ciento, un dígito que supera inclusive las estimaciones del gobierno venezolano.

El fenómeno se entiende mejor si se leen las más recientes cifras del Banco Nacional de Venezuela, que indican que después de haberse sumergido la economía del país en una profunda crisis, se puede afirmar que, a partir de agosto pasado, en cuatro meses consecutivos con un alza de precios menor a dos dígitos, Venezuela superó el ciclo hiperinflacionario y comienza a presentar importantes signos de recuperación económica.

La variación acumulada del indicador inflacionario en el 2021 fue cuatro veces menor a la del año anterior, indicó el Banco Central. Las últimas cifras del Índice Nacional de Precios al Consumidor en el año pasado comprueban que la crisis hiperinflacionaria terminó, con indicadores mensuales por debajo del 50 por ciento. Importante tener en cuenta esta cifra, porque en las disciplinas económicas se considera que hay hiperinflación cuando la inflación mensual supera el 50 por ciento y se da sostenida en el tiempo, al menos durante un año.

Medidas de choque

En el caso de Venezuela, esta situación se prolongó en buena medida, debido a la imposición del bloqueo económico, comercial y financiero, y otras sanciones de Estados Unidos, especialmente contra la industria petrolera, que provocaron la disminución en casi un 100 por ciento de los ingresos de divisas al país, afectando el normal funcionamiento de su economía.

En medio de la crisis, el gobierno chavista ha venido remodelando la economía, con cambios a profundidad, lo cual ha comenzado a rendir dividendos. Por ejemplo, en agosto de 2018 derogó la ley que prohibía la libre circulación del dólar, y redujo el financiamiento monetario del déficit fiscal, con el objetivo de atacar la hiperinflación y estabilizar precios.

El sector privado reaccionó planificando de una manera mejor sus negocios, estimando de una manera más ventajosa sus retornos sobre inversión, y sobre todo, realizarlos con una moneda estable.

El sector privado

De una manera espectacular, el ritmo de inflación pasó de un vertiginoso 191.6 por ciento mensual a comienzos de 2019, cuando gobiernos como el de Colombia pregonaban a los cuatro vientos el “cambio de régimen”, a un 7.6 por ciento en diciembre de 2021, mes en el que oficialmente Venezuela superó la etapa hiperinflacionaria. De hecho, ese mes la inflación se ubicó en un 7.6 por ciento, un 0.8 por ciento menos que la de noviembre.

En estas condiciones, el Estado empezó a cederle espacio al sector privado en la gestión de la economía. De acuerdo a información del Ministerio de Economía y Finanzas de Venezuela, en 2019, el 75 por ciento de los tres millones de toneladas métricas de materias primas y alimentos que ingresaron a Venezuela fueron importadas por el sector privado. Pero el año siguiente, de cuatro millones de toneladas, el 92 por ciento lo importó el sector privado.

Por consiguiente, el abastecimiento de alimentos pasó de suplir el 20 por ciento de las necesidades de los venezolanos en 2017, a un 89 por ciento en 2021.

Industria pesada

El recaudo tributario tuvo una dinámica parecida. En noviembre pasado, el 90 por ciento del gasto público fue cubierto con ingresos tributarios.

Y pese a las sanciones, la producción petrolera se ha venido estabilizando. Pasó de un piso de 390.000 barriles al día en junio de 2020, a cerca de un millón de barriles diarios en la actualidad. De acuerdo con la CEPAL, las exportaciones venezolanas, básicamente petroleras, crecieron un 33 por ciento en 2021 con respecto al año anterior, colocando a Venezuela en el top 10 de América Latina.

En otra esfera de la economía, la empresa Dianca construye el primer barco de transporte de carga tipo Landing Craft con sello ciento por ciento hecho en Venezuela. El presidente de la empresa Dique y Astilleros Nacionales, Luis Castillo, señaló que en esa empresa astillera nacional se está construyendo el complejo Diancalum, que en un año construirá 114 embarcaciones.

Además, la industria aeronáutica de Venezuela construirá aviones de diseño iraní. Se trata de modelos Farjr F-3 y Hesa K10 que, de acuerdo a portavoces oficiales, comenzarán a ser fabricados por la Empresa Aeronáutica Nacional S. A. (Eansa).

En medio de las sanciones

Curioso que, en medio de las sanciones, el bloqueo financiero, el embargo de activos, se esté logrando una industria pesada. Difícil para un país en vías de desarrollo como Venezuela, aplicar su programa de redención social navegando en medio de esas sanciones.

Pese a las sanciones, los planes de vivienda tampoco se detuvieron, y el año pasado se entregaron tres millones 900 mil viviendas, y para el 2022 se espera entregar 500 mil más. Hay otras cifras.

La campaña anti venezolana difundió la idea de que de que el país bolivariano es inviable e incapaz de retomar la senda de la prosperidad económica sin antes superar el conflicto político. Pero ha sido a la inversa. Se reanima primero la economía y se proyecta después el diálogo con los sectores de la oposición interesados en que el país no caiga al abismo.

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