III Pleno de la UP: “Hoy cobramos protagonismo”

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La UP se comprometió con el proceso de paz de La Habana. Foto archivo.

La reparación política y la experiencia de la UP en la paz, son las conclusiones que entregan upeístas al país

La UP se comprometió con el proceso de paz de La Habana. Foto archivo.
La UP se comprometió con el proceso de paz de La Habana. Foto archivo.

Hernán Camacho

La mística de lucha por una Colombia en paz sigue intacta en el corazón y en los sueños de la militancia upeísta. Su impronta política sigue en marcha y para la muestra fue la realización con más de 70 delegados de todo el país de su III Pleno de la Junta Patriótica Nacional. La esperanza de paz y justicia avanza.

Su último pleno fue realizado en el año 2002. En aquella oportunidad recién el gobierno Pastrana había echado por el traste las conversaciones de paz en el Caguán y la esperanza de terminación del conflicto se diluía en la medida que se arraigaba la política de “seguridad democrática” en cabeza de Álvaro Uribe. Desde aquel momento la memoria del país fue olvidando el genocidio. El martirologio fue un ejemplo para justificar la violencia del Estado.

Los delegados políticos

Los intentos de paz han sido ligados a la Unión Patriótica desde su nacimiento hasta hoy que su pleno, máxima dirigencia, le apostó todo, de nuevo su convicción natural, a la salida política al conflicto. Al Pleno de dos jornadas de duración se llegó luego de tres talleres regionales preparatorios en Medellín, Cartagena y Armenia. Allí esbozaron la realidad de las regiones y las propuestas políticas para seguir impulsando el legado de la UP.

La reparación política y la memoria colectiva de la UP son las peticiones centrales de las discusiones que se ampliaron con intervenciones desde el exilio de Aída Abella, la ex concejal de Bogotá y una de las figuras más representativas de la izquierda en la década del 90. Su presentación brilló por la claridad de su análisis coyuntural actual. A pesar de la distancia sigue pensando en todo momento en las angustias de Colombia.

Vigencia del legado

Hoy cobramos protagonismo en La Habana, fue la afirmación de Aída. El pensamiento de una generación de políticos y las reivindicaciones de aquel momento siguen vigentes en el país. La economía extractiva que favorece los intereses del gran capital, la ausencia de salud con la regresiva ley 100, el mínimo de derecho a la educación universal y en general el bienestar de los colombianos, más la lucha contra la corrupción y la clase política tradicional son banderas que levantaron en las calles los upeístas, quienes se resisten al olvido.

El caso 11227 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) relata la peor historia de la intolerancia política. Reiniciar es una corporación defensora de derechos humanos que se ha dedicado a recobrar la memoria histórica de la UP y ha transitado un tortuoso camino de brega por justicia. A la cabeza de Reiniciar está Jahel Quiroga, reconocida defensora de derechos humanos y quien lleva la vocería de la UP en los tribunales internacionales. Ella, su equipo de trabajo y los logros obtenidos fueron reconocidos por los delegados en el III Pleno.

No obstante, el reconocimiento de la sistemática violencia de los de arriba contra los de abajo no existe. Hoy, 28 años después de la creación de la UP, aún se recorre el país y se encuentran sobrevivientes del genocidio y por ello el reclamo de justicia no cesa. “Todos los compañeros caídos tienen su puesto en la historia. Aquí no hay víctimas de primera ni de segunda. Todavía nos falta por cumplir: encontrar hasta la última víctima”, dijo Aída desde Europa.

Reparación histórica

Una de las decisiones más significativas nacidas del pleno fue la necesidad de una reparación histórica que no solo pasa por reconocer la violencia sistemática del Estado. También en generar las condiciones de no repetición. Las generaciones venideras deben conocer la historia al pie de la letra, dijeron los delegados, quienes propusieron que en las cátedras de historia colombiana, dictadas en las escuelas y colegios del país tuviera la UP un espacio. “En los libros de historia no puede estar ausente el pasado político del país, negándole a las generaciones la verdad de los hechos y corriendo el riesgo de repetirlos”.

“Somos producto de la paz”, explicó Omer Calderón, miembro de la dirección de la UP, a propósito del respaldo unánime brindado al proceso de paz en La Habana. “En el pleno fue muy reiterativo que la experiencia de la UP esté al servicio de la paz y la causa de la UP es relevante no solamente para el proceso sino para todos. Las conversaciones no comprometen solo a las FARC y al Gobierno sino al conjunto del pueblo colombiano”.

El Pleno sirvió para recordar las gestas de una generación brillante de políticos desde la plataforma de la UP en 1984, pasando por el segundo congreso de 1989 en donde el tema agrario fue la propuesta para el país, hasta la plenaria de 1990 previa a la Constituyente Nacional, en donde la UP participó pero sentó constancias históricas de la apertura neoliberal de la Constitución de 1991. Razón tenían.

Dirección legítima

El jurista y miembro de la dirección nacional de la UP Óscar Dueñas señaló la necesidad de la unidad y de reformular la perspectiva política, hablando de la personería jurídica de la organización, de la que dijo no puede ser utilizada con fines electorales y beneficios personales. La personería jurídica la deben devolver como parte de la reparación, fruto de la demanda contra el Estado colombiano que lleva adelante Reiniciar. “Aquellos que demandan la personería jurídica y convocan a un congreso nos prenden las alarmas, pues de lo que se trata es de recuperar el legado histórico y político de nuestros muertos, y no el afán electoral”, dijo Luis Emiro Valencia, vicepresidente de la UP.

En ese sentido, Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista, subrayó que la Dirección Nacional de la UP es la única instancia legítima que ha permanecido en la resistencia y en la lucha por el rescate de la memoria y el legado histórico, anotó el pleno de la UP.

Al igual que en el pasado, el gran partido de la paz es la UP. Hoy desde la izquierda le proponemos al país la unidad y la consecuencia para actuar en un frente amplio. En ese empeño la experiencia de la UP es fundamental para orientar el accionar político de los demócratas del país.

Al respecto dijo Caicedo: “sin esa experimentación aún cortada por la guerra sucia, se podía pensar de una manera colectiva en un país distinto. De conseguirse en aquel momento estaríamos en otros tiempos y en otras circunstancias. La reparación política de la UP, el entusiasmo de seguir adelante sin desfallecer en las cortes internacionales y exigir las garantías de participación política y electoral son las conclusiones que la UP le entrega al país. Se espera oídos receptores en La Habana”.

Por último, Omer Calderón, presidente del movimiento político UP, asistió a la pinta de un mural en homenaje a la UP. El gigantesco mural por la memoria fue diseñado por un grupo de artistas encabezado por Roberto Romero jr, quienes ganaron el concurso del Instituto de Artes del Distrito Capital.