¿Ganará Ucrania la guerra?

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Tropas rusas en la región de Jersón

El plan de batalla ucraniano tiene estampado el sello “Hecho en Bruselas” por todas partes. La composición de la fuerza fue determinada por la OTAN, al igual que el momento y la dirección de los ataques

Alberto Acevedo

En los últimos tres días de la semana pasada, las fuerzas regulares ucranianas iniciaron lo que la prensa occidental calificó como una ‘contraofensiva’ contra posiciones controladas por tropas rusas en desarrollo de la denominada ‘operación especial’ que, de acuerdo con declaraciones de Moscú, pretendía desmilitarizar y desnazificar a Ucrania.

En realidad, se trató del avance de una columna militar ucraniana que logró llegar hasta Járkov y algunas regiones cercanas. Las tropas rusas, según lo reconoció un vocero del Pentágono norteamericano, habían iniciado un repliegue táctico de sus efectivos. “Claramente hemos visto a los rusos evacuar, retirarse, o retirarse de sus posiciones defensivas, particularmente alrededor de la región de Járkov”, indicó el portavoz del Pentágono John Kirby, precisando que “lo que se está viendo es ciertamente un cambio en el impulso de las Fuerzas Armadas ucranianas”.

Entonces no se trata de que las tropas ucranianas, en franca lid, en el fragor del combate, hayan confrontado a las rusas y éstas hayan tenido que huir. Fue solo un repliegue táctico que, por cierto, en opinión de analistas militares, puede ser tremendamente riesgoso para los ucranianos, pues al enviar una avanzadilla, varios kilómetros en dirección a Járkov, sencillamente pueden ser emboscados y aniquilados.

Avance poco significativo

Sin embargo, hubo confrontación. Una fuente militar rusa en el frente de guerra, indicó que más de cuatro mil soldados ucranianos murieron en los primeros tres días de contraofensiva. En ese lapso fueron destruidas 47 piezas de artillería y 127 posiciones de tropas y equipos militares ucranianos.

Ya para comienzos de la presente semana, de acuerdo al reporte de un corresponsal de guerra, la ‘contraofensiva’ ucraniana se había convertido en una operación suicida y habrían muerto alrededor de 10 mil soldados ucranianos y 30 mil más resultaron heridos. La contraofensiva, magnificada por la prensa occidental, se tradujo en que se rompió un punto en la línea defensiva rusa, recuperando un territorio absolutamente insignificante desde el punto de vista militar.

La Operación militar de Kiev carece de un elemento fundamental para que Ucrania pueda alcanzar un éxito significativo: y es que tenga tropas de segunda línea, que permitan relevos, avituallamiento y otros elementos indispensables para el combate. Aun así, las tropas ucranianas no habrían podido adelantar tal ofensiva sin el apoyo de Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países miembros de la OTAN, que han suministrado toda la infraestructura de apoyo, incluyendo un ejército de mercenarios de varios países.

Tratamiento a mercenarios

Precisamente, el domingo de la semana pasada, el ministerio de Defensa de Rusia informó que unidades de artillería y la Fuerza Aérea rusa lanzaron ataques contra centros de comando y puntos de apoyo de Ucrania y también contra una base militar privada.

Se trata en realidad de una base de mercenarios de Estados Unidos y centros de apoyo. El ministerio de Defensa ruso advirtió a los mercenarios extranjeros que se unen a las fuerzas ucranianas, que no disfrutarán del estatus de combatiente y serán tratados en consecuencia.

La base atacada pertenecía a la Academy PMC y se ubica cerca de la ciudad de Krasatorsk, en la República Popular de Donetsk.

Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin aseguró que Moscú no va a introducir cambios en el plan de su operativo militar en Ucrania. “El plan no está sujeto a ajustes. El Estado Mayor toma decisiones operativas en el transcurso del operativo. Algo se considera como (objetivo) clave, la tarea principal es la liberación de todo el territorio del Donbas. Este trabajo continúa, pese a los intentos de contraofensiva del Ejército ucraniano”, destacó.

Una respuesta más dura

Que lo intenten, dijo Vladimir Putin, ironizando sobre la pretensión ucraniana de ganar la actual confrontación

En esta línea, acentuó que Rusia sigue ampliando el control sobre nuevos territorios en el Donbas, y subrayó que la ofensiva progresa “a un ritmo lento, pero constante y paulatino”.

Por otra parte, el mandatario indicó que Moscú podría responder de forma más dura a los ataques que Kiev lanza tanto contra Rusia como contra los territorios bajo control de sus militares. “De hecho, respondemos a esto de forma bastante contenida, pero durante un tiempo. Recientemente, las Fuerzas Armadas de Rusia efectuaron un par de ataques sensibles, considerémoslos como impactos de advertencia. Si la situación sigue desarrollándose de forma similar, la respuesta será más dura”, prometió.

Putin comentó también que “las autoridades de Kiev anunciaron la contraofensiva y que la desarrollan de forma activa. […] Anunciaron que no van a alcanzar ningún acuerdo con Rusia, sino que van a alcanzar una victoria en el campo de batalla. ¡Que lo intenten! Veamos cómo acaba (la contraofensiva)”, afirmó el mandatario en rueda de prensa tras la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, celebrada en la ciudad uzbeka de Samarcanda.

Made in OTAN

En realidad, esta nueva fase de la confrontación bélica no es una guerra entre Rusia y Ucrania, sino una nueva fase de conflicto entre la OTAN y Rusia. La de Ucrania es una guerra “subsidiada” de Estados Unidos contra Rusia.

En este conflicto, que se da en territorio ucraniano y específicamente en la zona del Donbas, la participación de Europa se expresa en el apoyo con armas, dinero y en el campo diplomático. Pero no tiene ningún poder de decisión en torno al rumbo del conflicto.

Este rol europeo es expresión de la pérdida de soberanía de los gobiernos del viejo continente, que llegan a castigar a su población con la escasez de combustibles y una alta inflación, precio que pagan por someterse a los designios de la política guerrerista de Washington.

El plan de batalla ucraniano tiene estampado el sello “Hecho en Bruselas” por todas partes. La composición de la fuerza fue determinada por la OTAN, al igual que el momento y la dirección de los ataques. La inteligencia de la OTAN localizó cuidadosamente las costuras en las defensas rusas e identificó nodos críticos de mando y control, logística y concentración de reserva que fueron atacados por la artillería ucraniana que opera en un plan de control de fuego creado por la OTAN.