martes, abril 23, 2024
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Fontibón y Engativá, víctimas de la ciudad mercancía

La “Bogotá cuidadora” de Claudia López es continuidad del modelo de ciudad que impuso Enrique Peñalosa, donde se desplazan comunidades a las periferias de la ciudad, transformando territorios sin consultar a quienes lo construyeron y lo habitan

Laura Doncel
@LauraDoncel1

El pasado 15 de febrero de 2023 se expidió la resolución N° 0289, en la cual se adoptan las directrices para la formulación de las Actuaciones Estratégicas Distrito Aeroportuario Fontibón y Engativá.

Este plan quiere convertir a los barrios cercanos al Aeropuerto Internacional El Dorado en un centro económico y empresarial para facilitar a extranjeros en sus trayectos por la ciudad. Es decir, que no tengan que ir hasta el norte u otros lugares lejanos para asistir a conferencias, hospedarse, ir de compras, etc. De igual forma, transformar todo este sector en una plataforma logística para facilitar el transporte de carga y mercancías (bodegas y zonas francas).

Así mismo, este proyecto funcionará para “embellecer” los alrededores del aeropuerto, desplazando a quienes viven en antiguos barrios, construidos a pulso en este territorio, con rumbo a las periferias de Bogotá. Por lo que la comunidad manifiesta que es menester exigir la política de protección a moradores, establecida en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, y mediante la cual estas actuaciones estratégicas, en teoría, no implicarían un desplazamiento.

Si bien estas actuaciones estratégicas se proyectan a ser ejecutadas en los próximos cuatro años, preocupa a los habitantes de ambas localidades varios puntos suscitados en estas.

Participación de la comunidad

Dentro de la resolución 0289 de 2023 se mencionan unos diálogos con las comunidades y la consulta sobre este proyecto a las mismas. Sin embargo, habitantes de Fontibón y miembros de las Juntas de Acción Comunal, JAC, han denunciado que realmente lo que allí se plantea, como una incidencia de la ciudadanía en este plan, son recorridos que se han realizado con la Junta Administradora Local, JAL, Secretaría de Planeación y las JAC.

Estos supuestos recorridos son los espacios en los que se habla de la reorganización del territorio distrital en las que las UPZ pasarán a ser UPL y no propiamente sobre el Distrito Aeroportuario. Así mismo, no han sido convocados previamente, ni se han publicitado de manera que los habitantes de estos barrios se enteren y se realice una participación real de estos espacios.

Sumado a esto, la Secretaria Distrital de Planeación no ha hecho públicas las directrices y, en general, todos los documentos con respecto al Distrito Aeroportuario, lo que genera una mayor desconfianza pues se está proyectando un nuevo ordenamiento y la transformación integral de un territorio sin que la comunidad conozca la totalidad de lo que se planea allí.

Otras de las denuncias de vecinos y vecinas del aeropuerto son acerca del uso de suelo de sus viviendas y otros territorios ha cambiado sin que ellos se enteren previamente de estas adecuaciones. Por ejemplo, algunos de los espacios donde están sus viviendas pasaron de tener un uso de suelo residencial a industrial.

Del mismo modo, otra problemática a la que se enfrentan las personas que hoy residen en más de los 32 barrios que se ven afectados con este proyecto es que el impuesto predial de sus viviendas se ha incrementado, mientras su valor catastral ha disminuido. Esto puede deberse a un propósito particular de la administración en el que la gente se vea obligada a vender su vivienda a un precio irrisorio, para así favorecer a las constructoras que se encuentran planificando obras de infraestructura sobre el territorio en tanto inicie la ejecución del Distrito Aeroportuario.

Cartel de la Unión de Jóvenes Patriotas en Fontibón. Foto cortesía

Impacto Ambiental

Desde el inicio de la construcción del Aeropuerto El Dorado, el impacto ambiental sobre el Humedal Jaboque de la localidad de Engativá se vio afectado, incluso desde entonces se han reducido 690 hectáreas de este. De igual forma, desde 1990 se ha rellenado gran parte de los alrededores de este humedal, impidiendo así que este respire. A esto se le denomina una irrupción de la conectividad ecológica.

Sumado a esto, para dar paso a esta construcción, se desvío el cauce natural del Río Bogotá, siendo este el daño más visible a los ecosistemas aledaños, como es el caso del Humedal El Gualí en Funza.

De igual forma, otro impacto es la contaminación auditiva, pues la mayoría de actividades aeroportuarias superan los 90 decibeles, afectando no solo a la población que habita en el territorio cercano sino a la fauna, razón por la cual se ha disminuido notablemente en los últimos años.

Pese a todos los impactos mencionados, esta resolución de las actividades estratégicas no cuenta con conceptos de la Secretaria Distrital de Ambiente, lo que es preocupante, entendiendo que es uno de los factores más importantes a contemplar por parte de la Alcaldía. Incluso resulta negligente que no se consideren estos impactos después de las denuncias y las evidencias de los efectos causados por el Aeropuerto.

Afectación más allá de los alrededores

Si bien son alrededor de 32 barrios en Fontibón donde se planea la construcción del Distrito Aeroportuario, otros también figuran como renovación urbana sin que sus residentes estén enterados, tampoco existen comunicados o información de las instituciones para informar a la comunidad frente a esto. Lo que quiere decir que se han tomado decisiones desde la administración de Enrique Peñalosa y posteriormente la de Claudia López sobre la transformación total de un territorio sin contar con quienes lo habitan.

Por todo lo anterior, se puede concluir que a la Alcaldía Mayor no le interesa en lo absoluto la participación y la incidencia de las comunidades en los proyectos de la administración y su modelo de ciudad antepone los intereses de negocios privados sobre el de las comunidades y los ecosistemas.

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