miércoles, julio 17, 2024
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Fidel Castro, camino a la inmortalidad

La solidaridad, el internacionalismo, el amor a la patria, a los ideales de Bolívar y Martí, caracterizaron su vida. Fue pieza clave en el proceso de paz en Colombia, que se ratificó en simbólico acto en Bogotá, pocas horas antes de que se anunciara su fallecimiento

Fidel Castro con Elián González.
Fidel Castro con Elián González.

Alberto Acevedo

Mientras el pueblo cubano se moviliza y, entre lágrimas y renovadas expresiones de fe y esperanza en el futuro socialista de la patria, despide a su comandante Fidel Castro, en los cuatro puntos cardinales de la geografía del planeta, miles de personas también hacen su reconocimiento a la memoria del líder cubano, destacada personalidad del siglo XX, que con su ejemplo revolucionario ha iniciado su tránsito hacia la inmortalidad y se ha ganado un merecido sitial en las páginas de la historia contemporánea.

Son muchos y variados los enfoques con que hoy podemos ver al forjador de la patria socialista cubana. Fue un consumado político, que convirtió a la mayor de las Antillas en protagonista de primer orden en algunos de los grandes conflictos internacionales que marcaron la segunda mitad del siglo pasado y buena parte del presente.

Pero ante todo, fue un internacionalista que, pese a las crudas dificultades, que para su pueblo significaron más de medio siglo de bloqueo criminal, de asedio económico y financiero por parte de la mayor potencia imperialista del planeta, y que aún no termina, no vaciló en brindar la solidaridad a los pueblos del mundo, sin importar qué tan distantes estaban.

Prestó apoyo decidido a la revolución en Argelia; en las etapas más duras de la agresión norteamericana, estuvo al lado del pueblo vietnamita; no vaciló en apoyar la causa palestina y desarrolló una gran amistad con el líder de ese pueblo, Yasser Arafat. Nelson Mandela, el héroe de la lucha contra el apartheid, reconoció que la ayuda cubana fue decisiva para definir el destino del sur del continente africano y sepultar la política racista de las castas blancas y el imperialismo en esa región del mundo.

Aliado de los trabajadores

Fue un gran estratega del proceso de independencia de América Latina, estimulando las luchas de la clase obrera, de los trabajadores, los campesinos y los sectores revolucionarios en el continente, desarrollando, cuando se pudo, lazos de amistad con los gobiernos progresistas, sobre todo en las últimas tres décadas, que permitieron impulsar un proyecto contrahegemónico y antiimperialista, de la mano de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, Néstor Kirchner y otros mandatarios latinoamericanos.

Hombre de ideas militantes, fundador del Partido Comunista de Cuba, en los años posteriores a la Revolución; ante los embates del imperialismo, no vaciló en declarar el carácter socialista del proceso de transformaciones en la isla. Fue un estudioso consumado de las ideas del marxismo leninismo. Pero también un cultor de los ideales de Bolívar y Martí, de quienes reivindicó la idea de construir la Patria Grande Latinoamericana, objetivo que lo acompañó hasta su muerte.

Fue un obsesivo lector, no solo de política y literatura, sino de cuanto fenómeno considerara importante para los destinos de su país, de la patria latinoamericana y de la humanidad. Fue un visionario que advirtió, hace más de veinte años, de los inminentes desastres por el cambio climático. A los jóvenes de su país los invitaba constantemente a leer, sobre todo a Martí. “¡No crean, lean!”, dijo alguna vez en un mensaje a su pueblo.

Estratega militar

Fidel estuvo siempre en la primera línea de la trinchera de combate, ya se tratara de la lucha armada, del debate ideológico, diplomático o político. En este sentido, una de las facetas de su labor como revolucionario fue la de ser un excelente estratega militar. Lo demostró en la lucha guerrillera exitosa en la Sierra Maestra; en la conducción del asalto al Cuartel Moncada, durante la resistencia a la invasión imperialista en Bahía Cochinos. En la solidaridad con los movimientos de liberación nacional en África y en la ayuda al pueblo vietnamita.

Fidel protagonizó la primera gran derrota militar al imperialismo norteamericano en tierras latinoamericanas, una doble derrota, si se tiene en cuenta que expulsó al dictador Fulgencio Batista, aliado de los Estados Unidos en Cuba y luego a las tropas de mercenarios financiados por la CIA, cuando quisieron aplastar la revolución, en el episodio de Bahía Cochinos, y en la llamada crisis de los misiles. El gran legado de Fidel en el terreno militar es que demostró que el imperialismo no es invencible y se le puede derrotar.

Por la paz en Colombia

En una intervención suya ante la Asamblea Nacional (parlamento) de Cuba, el 6 de marzo de 2003, con motivo de su reelección como presidente del Consejo de Estado, dijo: “Comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida”. Prometió seguir al lado de su pueblo, de sus camaradas, “todo el tiempo que fuera necesario”, mientas tuviera conciencia de poder ser útil. “Ni un minuto menos, ni un segundo más”.

Uno de los hitos de su gesta antiimperialista lo registra la historia cuando en enero de 1966, junto a otras estadistas, crea la Tricontinental, para impulsar los procesos de liberación nacional de los pueblos de Asia, África, América Latina y el Caribe.

En el caso de Colombia, Fidel Castro jugó un papel fundamental en armar todo el tinglado del proceso de paz con la mayor y más antigua organización insurgente del continente, brindando la logística y la asesoría necesarias para que el proceso de paz llegara hasta su final y se pudieran firmar los acuerdos que sientan las bases para una paz estable y duradera en la patria colombiana.

“Nosotros consideramos que este continente tiene en su vientre una criatura que se llama Revolución, que viene en camino y que inexorablemente, por ley biológica, por ley social, por ley de la historia, tiene que nacer. Y nacerá de una forma o de otra. El parto será institucional, en un hospital o será en una casa. Serán ilustres médicos o será la partera quien recoja la criatura. Pero de todas maneras, habrá parto”.

Fidel Castro, en 1971, en declaraciones al periodista chileno Augusto Olivares.

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