Esmad, 23 años de terror

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Agresión del Esmad en el marco del reciente paro nacional. Foto Sophie Martínez

El 24 de febrero se cumplió un año más de la creación del Escuadrón Móvil Anti Disturbios, Esmad, popularmente conocido como “Escuadrón de la Muerte” por el uso excesivo de la fuerza y la violencia que causa heridas a quienes ejercen su derecho a la protesta

Mónica Andrea Miranda Forero
@Emedemoni_

El día estaba nublado y en el salón comunal Luis A. Morales del barrio Policarpa Salavarrieta en Bogotá, se reunieron centenas de personas a contar sus historias y a hacer propuestas sobre una posible reforma policial, tema que ha estado en la palestra pública desde el año 2000 cuando se cometió el asesinato de Mauricio Octavio Fonseca, un habitante de calle en Bogotá.

El Esmad nació en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) como parte de los convenios que intentaron modernizar a la fuerza pública en general y en particular a la policía, en el marco del Plan Colombia, un acuerdo entre el país y los Estados Unidos, potencia gobernada en ese entonces por el demócrata Bill Clinton. Este acuerdo bilateral tenía supuestamente el objetivo de revitalizar al país económica y socialmente a partir de la terminación del conflicto armado interno y del narcotráfico, pero desde un enfoque guerrerista, contrainsurgente y anticomunista.

Política de la muerte

Teniendo en cuenta lo anterior, es preciso decir que el Esmad desde su nacimiento ha tenido sesgos políticos en contra de quienes piensan distinto, pues son considerados inmediatamente como subversivos, esto sin importar si es el estudiantado marchando por educación, si es el personal de salud exigiendo derechos o si es el profesorado pidiendo garantías.

Al “Escuadrón de la Muerte” se le han atribuido aproximadamente 67 asesinatos incluyendo indígenas, campesinos, estudiantes, hinchas de fútbol, liderazgos sociales, mujeres, personas LGBTIQ+, afros, entre otros. Fuera de los reconocidos homicidios, al Esmad se le suman otras responsabilidades en su accionar por lesiones oculares, dejando a más de 116 personas heridas y, como si fuera poco, se le atribuyen cientos de casos de violencia sexual, perfilamiento, amenazas, detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas e intimidaciones.

Abuso policial

Samantha Hix era una de las chicas que se encontraban alzando su voz en el Policarpa, hablando en nombre de la comunidad transfeminista y denunciando las múltiples agresiones a las que se ha tenido que someter por su decisión de género. “En una de las primeras marchas que tuve la oportunidad de asistir, aun cuando era socializada como chico, en un enfrentamiento directo con el Esmad me caí y me empezaron a dar patadas, esto no paró hasta que la gente del conjunto del frente empezó a gritar que me dejaran en paz.

“En uno de los tantos golpes que me dieron con los bolillos, me pegaron en la rodilla, duré varios días sin poder caminar y me tocó tomar el primer bus a mi casa e irme, porque detrás venían los ‘matrimonios’ a agredirme”. En el argot popular, los matrimonios hacen referencia a una moto manejada por un policía acompañado de un agente del Esmad.

En el encuentro realizado por el Desmonte del Esmad y la reforma policial, también se encontraban diferentes personajes políticos que luchan desde sus diferentes posiciones por un verdadero cambio en la institución encargada de garantizar la seguridad en la ciudadanía. Entre estos personajes se encontraban las concejalas Heidy Sánchez y Susana Muhammad, el concejal Diego Cancino, y los candidatos a la Cámara de Representantes por Bogotá Gabriel Becerra y Alirio Uribe, estos dos últimos por la lista del Pacto Histórico.

Congreso y reforma policial

¿Hay algún avance con respecto a la reforma policial en el Congreso de la República? El abogado y defensor de los derechos humanos Alirio Uribe respondió que hasta ahora no. “Hay varios proyectos de Ley, incluso hay uno que lidera el senador Iván Cepeda que está en trámite el cual propone que la Policía ya no haga parte del Ministerio de Defensa, sino que pase a hacer parte del Ministerio del Interior, que es una excelente propuesta; y hay otro proyecto que presentó el concejal Cancino con el Partido Verde.

“Estos dos proyectos han tenido participación de varias organizaciones de protección a los derechos humanos, víctimas y sectores académicos. Sin embargo, por la composición actual del Congreso, creo que no va a tener ningún futuro, pero pueden llegar a ser insumos para nuevos proyectos en un posible gobierno del Pacto Histórico”.

Es importante que la policía tenga claro el rol que debe jugar dentro de una sociedad democrática que garantice la seguridad ciudadana y no que se vuelva un ente que está violando constantemente los derechos humanos. La policía debería ser un ente confiable dentro de las comunidades, no obstante, cada vez dan más de qué hablar, abriendo las brechas entre ciudadanía y policía, así como agrandando las contradicciones de una institución que debería velar por los derechos, por el orden público y por la tranquilidad de la gente.

Policía discriminatoria

Samantha denuncia que además de las agresiones físicas que ha vivido en diferentes marchas a manos de la Policía y del Esmad, ha sido agredida psicológicamente por su identidad de género. “En una de las marchas del marco del Paro Nacional de 2021 me pararon y me pidieron mi cédula, cuando dije que era mujer transgénero, la policía y el Esmad se burló de mí, me halaron del cabello y me seguían tratando como hombre.

“Aun cuando les pedía que respetaran mi identidad de género, dijeron que como en mi documento salía que yo era hombre, porque en ese entonces no había podido cambiarlo, que así me iban a tratar sabiendo que yo toda la vida he sido una mujer”.

Al respecto, Alirio afirma que la policía en varias ocasiones ha atropellado a la ciudadanía en diferentes escenarios más allá de la protesta social debido a sus políticas patriarcales y machistas. “Se necesita una institución que no sea discriminatoria por razón de clase, de género, por condición sexual o social”.

La propuesta del Pacto es un proceso participativo donde se encuentren diferentes disciplinas mediadas por un acompañamiento internacional con el fin de generar propuestas que garanticen una policía profesionalizada y respetuosa de los derechos humanos. Obviamente esto está atravesado por diferentes procesos que hacen que esta institución tenga tantos problemas, por ejemplo, los mecanismos de ascenso y de incorporación, que tienen que ver también con la actitud psicológica y social que tienen los policías para poder portar armas.

Bancada de mayorías

Solo se logrará una verdadera reforma a la Policía con un Congreso donde la bancada de gobierno sea progresista y apoye este proyecto, para que la gente de verdad sienta que tiene representación dentro del poder legislativo. Con el Congreso que está en este momento y que el Establecimiento aspira mantener, no se va a poder hacer ningún cambio profundo. Se necesitan políticas de seguridad más humanas, para evitar que se incurra en delitos e infracciones policiales.

“Uno de los compromisos legislativos de las candidaturas del Pacto Histórico es una reforma estructural a la policía que implica modificaciones desde las doctrinas y las escuelas de formación y el desmonte del Esmad sustituyéndolo por una atención primaria a través de gestores de convivencia y por un equipo de fuerza disponible que respete los protocolos internacionales de los derechos humanos”, finalizó el abogado y candidato Alirio Uribe.