Entrevista a José Luis Díaz-Granados: “Tenemos que celebrar los 100 años de la Revolución de Octubre”

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Con la gesta de la Revolución Rusa de 1917, por primera vez la dignidad humana conquistó el poder, dice el destacado poeta colombiano.

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Histórica foto de los poetas Luis Vidales y José Luis Díaz-Granados.

Alberto Acevedo

Autor de una extensa obra poética, y de numerosas obras de narrativa como Las puertas del infierno, El muro y las palabras, Los años extraviados, Fulgor de la calle grande y Los papeles de Dionisio, entre otras, que a su vez le merecieron significativos galardones en Colombia y el exterior, José Luis Díaz Granados es un hombre de una militancia insobornable con las causas de la paz, la democracia y el progreso social. En varias oportunidades ha expresado públicamente la idea de que en Colombia nos aprestemos desde ya a celebrar el primer centenario de la revolución de Octubre de 1917. Sostuvimos una conversación al respecto con el poeta.

–¿Por qué la idea de constituir un Comité que trabaje en la preparación de la celebración de los 100 años de la Revolución de Octubre?

–Porque tengo la absoluta certeza de que la Revolución de Octubre fue el acto político más importante de los últimos tiempos. Es decir, fueron pasos más audaces que la Revolución Francesa, en el sentido de que ya fue la dignidad humana la que conquistó el poder. Hubo un momento en la historia de la humanidad, que no sabemos cuánto duró, si un minuto, si duró semanas, cuando el 24 y el 25 de octubre (noviembre en el calendario moderno) el poder quedó en manos de los Sóviets.

Por primera vez en la historia de la humanidad, encima del proletariado, encima del pueblo no hubo nadie que lo sojuzgara, no hubo nadie que lo explotara. No hubo nadie que abusara del pueblo raso.

–Hay algunos intelectuales que nos sacan en cara a los sectores de izquierda que somos unos nostálgicos en relación a episodios como ese. Nos dicen que somos una especie de Parque Jurásico.

–No estoy de acuerdo, porque sería lo mismo que decir que los cristianos son unos nostálgicos de la palabra de Cristo que ellos tanto predican. Que los de la Revolución Francesa son unos nostálgicos de la toma de La Bastilla. Que los liberales son unos nostálgicos del radicalismo. No, nada de eso. Ocurrieron políticas que fracasaron en algunos aspectos. Cuando a uno le dicen, pero cómo puede usted ser comunista si Stalin cometió desafueros, cometió abusos. Yo les digo, y usted como puede ser cristiano si el cristianismo también tuvo una Inquisición y torturó e hizo desmanes.

En las barbas de Fidel

Uno no puede pensar en eso. Lo que produjo el pensamiento y los planteamientos de Marx, de Engels y de Lenin, todavía están necesitando una redención. Lo que pasa es que muchos renegados ascendieron en los hombros de Marx y se enredaron en sus barbas, como en las barbas de Fidel y hasta ahí llegaron. No llegaron hasta el alma, hasta el corazón del pensamiento de ellos.

–¿Lo que intenta decir es que hay una vitalidad en el pensamiento y en la obra de la Revolución de Octubre? ¿Tiene eso algo que ver con ese proceso inédito de búsqueda de la paz que hoy se vive en La Habana?

–Es algo que yo estoy seguro que va a tener un final feliz, digámoslo así. Como proceso, como antesala de la nueva Colombia, de algo que va a ser muy difícil y va a tardar muchos años. Pero es un imperativo histórico, la paz y la justicia social.

Ahora, es muy curioso que lo que se combatió como una política en la guerra fría, que se cae con el famoso cuento del Muro de Berlín, es cuando comienzan a triunfar los movimientos de izquierda en América Latina. Antes no podía un presidente progresista llegar al poder porque lo asesinaban o lo tumbaban. El caso de Jacobo Árbenz, el caso de Janio Cuadros, el caso Joao Goulart, de Allende, de Bishop.

Pensamiento esencial

–En ese sentido, cuando usted hace la propuesta de que reivindiquemos la epopeya de Octubre, ¿quiere decir que hay que rescatar también la experiencia de Lenin, del Asalto al Cielo, rescatar el pensamiento marxista?

–El pensamiento marxista nunca ha dejado de ser el pensamiento esencial para todo cambio revolucionario, sobre todo contra el capitalismo. El capitalismo se está suicidando lentamente. Pero, claro, uno va viendo las circunstancias de cada momento, los movimientos indígenas, los del LGTBI, movimientos que no estaban en el pensamiento ni en el interés de 1917. Uno va viendo todo lo que está ocurriendo en América Latina. Incluso uno está aceptando ya no ser antirreligioso. Miremos el Papa, que nos está dando la certeza de que es la Iglesia la que está cambiando. Es Estados Unidos el que se está acercando a Cuba, sin que Cuba haya cedido un solo milímetro en sus principios.

Ahora, gracias a la Revolución de Octubre se construyó un país que él solo derrotó al fascismo. Si no, qué hubiera sido ese cáncer encima de nosotros, si no existiera la Unión Soviética. Los aliados llegaron después, como lo sabe todo el mundo, y llegaron a otras zonas, al Japón, a Italia, pero el que venció a la bestia nazi fue el Ejército Rojo, gracias a esa formación que tuvo bajo el liderazgo de Lenin.

Una primavera de los pueblos

–El arquitecto de ese proceso fue Lenin.

–Indudablemente, y los grandes pensadores de todos los tiempos. Yo no dudaría que se acuda a los revolucionarios de Francia, a los de la Comuna, a los pensadores latinoamericanos como Mariátegui, como Luis Tejada, como el Che Guevara, con Lenin indudablemente a la cabeza.

–Hace rato está planteando la idea de constituir un comité nacional para la conmemoración de los 100 años de la Revolución de Octubre. ¿Por qué un poeta hace una propuesta como esta?

–Porque la poesía es el ideal de los que no estamos conformes con la realidad. Nosotros queremos vivir otra realidad. La realidad que nosotros queremos construir se identifica con el socialismo científico. Tenemos grandes ejemplos. Yo no he conocido un espíritu más libre en la tierra que Pablo Picasso. Y Picasso adhirió al Partido Comunista cuando se dio cuenta que era un imperativo histórico apoyar una causa justa, incluso por la paz. Y pinta la famosa paloma de la paz, se une con los grandes artistas de su tiempo, como Paul Robinson, el cantante; como Oscar Nyemeyer, el arquitecto; con Pablo Neruda el poeta; o Fernando Laguer, el pintor; como Aragón y Paul Eluard, los poetas franceses; como tantos luchadores intelectuales. Porque ellos entendieron que era esa una forma de pensar, una primavera de los pueblos.

–¿Cómo concretar la idea de la celebración de la Revolución de Octubre?

–Convocar intelectuales, profesores, académicos, políticos. Hacer un llamamiento amplio, para constituir un comité preparatorio de la celebración de la gran Revolución Socialista de Octubre. Tenemos dos años para retrotraer muchos artículos, muchos libros, muchos recuerdos de cómo fue eso, de cómo era la Rusia de antes de la Revolución de 1917, como fue esa transición con la socialdemocracia de Kerensky, como fue la llegada de Lenin al poder, como fue la constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas tres o cuatro años después de la Revolución. Cómo llegó el pueblo a estar en manos de los sóviets. Eso es muy importante, hay que hacer una convocatoria para ese gran acontecimiento.