En honor a la verdad: La inmoralidad de la gran prensa

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La lectura del libro desde el prólogo escrito por Daniel Coronell nos devela todas las fuerzas que contribuyeron a que la periodista que investigó la corrupción imperante en la Policía, terminara victimizada.

en honor a la verdad - vicky davila

José Ramón Llanos

Vicky Dávila acaba de publicar el libro En honor a la verdad, en Ediciones B Colombia.

En solo doscientas treinta páginas, con una prosa directa, sin ambages, denuncia la cadena de corrupción y alto grado de descomposición moral imperante en la Policía Nacional y el juego macabro de los dueños de los grandes monopolios que hegemonizan los medios de comunicación en Colombia. La investigación de la periodista no solo obtuvo pruebas contundentes y suficientes para condenar a los implicados, sino que deja sentado el hecho que el presidente Juan Manuel Santos y el Ministro de Defensa, por razones políticas o por debilidad, terminan cohonestando las prácticas inmorales y autoritarias del general Palomino, y otros oficiales de la Policía.

La lectura del libro desde el prólogo escrito por Daniel Coronell nos devela todas las fuerzas que contribuyeron a que la periodista que investigó la corrupción imperante en la Policía, terminara victimizada. Además, señala el enriquecimiento ilícito del general Palomino y el hecho todavía más grave del homicidio de la estudiante de la Escuela General Santander Lina Maritza Zapata, perpetrado en la misma institución.

Por otra parte, en el entramado que condujo a que en lugar de apoyar a la acuciosa y perspicaz periodista, el propietario de la cadena radial le canceló el contrato de trabajo a Vicky Dávila, demuestra que su patrón Ardila Lülle pone sus intereses empresariales por encima de la lucha moralizadora de una institución como la Policía.”

El libro En honor a la verdad, no solo constituye la más fundamentada denuncia de los delitos cometidos por la oficialidad de la Policía, sino también lo lesivo que resulta para la libertad de prensa el hecho de que los medios de comunicación estén monopolizados por los grupos empresariales más poderosos.

En la alianza del poder presidencial y el poder empresarial de uno de los miembros del cartel del azúcar, Ardila Lülle, cada miembro de la alianza perseguía beneficios diferentes: el presidente Juan Manuel Santos iba por el silencio y sanción de la reportera investigadora Vicky Dávila y el empresario al hacerle el favor al Gobierno, espera canonjías y gabelas gubernamentales que favorezcan sus actividades monopolistas. Pocas veces la prensa fue perseguida en cualquier país del mundo con tanta eficacia. El libro lo demuestra palmariamente.

“La comunidad del anillo”, señor Ministro de Defensa, no es cuestión del pasado. Existe y tiene mucho poder. Lo censurable de esa “Comunidad” no son las sacrosantas actividades sexuales de sus miembros que ya cuentan con el baculazo del representante de Dios en la tierra, sino el hecho que ellos delinquen al interior de la Policía y persiguen a periodistas honestos y a ciudadanos opositores al régimen.

El lodazal inmoral en que vegetan las dos grandes cadenas radiales y televisivas en Colombia lo demuestra Vicky, así: “Darío Arizmendi: General, buenas tardes. Nuestro respeto, consideración y todo el cariño”.

General Rodolfo Palomino: “Gracias, Darío ustedes han sido un ejemplo de periodismo y ese es el periodismo que nos permite sentirnos orgullosos de cómo se comunica en Colombia”. Concluye la periodista Vicky: “¡Quedé tan asqueada.!”