“En El Salvador tenemos un gobierno fascista neoliberal”

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Lorena Peña Mendoza

Lorena Peña Mendoza, presidenta de la FDIM, habló con VOZ sobre su vida en la insurgencia salvadoreña del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, su rol como diputada y presidenta de la Asamblea Legislativa, así como del actual acoso en contra de la izquierda emprendido por el gobierno de Bukele y del cual es víctima

FDIM Colombia

¿Quién es Lorena Peña?

Soy una mujer salvadoreña, actualmente presidenta de la Federación Demócrata Internacional de Mujeres, FDIM, por parte del Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, Las Melidas, del cual soy fundadora. También soy fundadora y militante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, donde fui guerrillera, comandante durante el conflicto armado en El Salvador y miembro del equipo negociador de los Acuerdos de Paz. He sido diputada, presidenta de la Asamblea Legislativa y he trabajado en la postguerra, fundamentalmente en los temas de género, fiscales y Hacienda pública.

Guerrillera y feminista 

¿Cómo se define el pensamiento de Lorena Peña?

Tengo un pensamiento comunista-socialista y feminista, pues considero que en la sociedad se viven no sólo la explotación de clase, en el ámbito económico, político y social, sino también hay otras opresiones que se entrecruzan con la explotación de clase y que hacen que esa situación sea diferente, por ejemplo, para hombres o mujeres, lo mismo para indígenas o no indígenas, para jóvenes o adultos, entonces yo creo que hay que tener un análisis holístico de las contradicciones de las sociedades en que vivimos.

Hay que tener unidad en la diversidad, una política amplia para derrotar a los regímenes fascistas neoliberales, pero esa unidad amplia supone reconocer la diversidad de opresiones. En resumen, me considero una feminista socialista.

¿Cuál es la interpretación de la diversidad de opresiones?

Yo creo que la diversidad no sólo es entre hombres y mujeres, sino que es algo más amplio de lo que nos imaginábamos en aquel mundo heteronormado. Hay que reconocer, por ejemplo, a las mujeres con discapacidad, lesbianas, a las mujeres trans, también hombres trans, los hombres gais, con discapacidad, afro, es decir, que, dentro de cada sexo, por decirlo de alguna manera, hay diferentes identidades que, para las sociedades que no lo viven, dicen que eso es secundario. Me refiero, por dar un ejemplo, a las mujeres trans que son asesinadas, discriminadas y que se viven burlando de ellas y que no les permiten trabajar.

También es un problema fundamental para las lesbianas y las personas no binarias, quienes son más violentadas al identificarse ni mujer ni hombre, lo que ocasiona el rechazo de las sociedades conservadoras, al punto que dicen que es un invento inaceptable. Yo creo que eso sólo es reflejo del dominio de la visión androcéntrica y patriarcal propia del capitalismo, que por cierto se exacerba con las políticas fascistas neoliberales que están cambiando en el mundo.

En la actual etapa, ¿cómo se siente ejerciendo su liderazgo al interior de la FDIM?

A mis sesenta y ocho años, estoy viviendo como si tuviera veinticinco. Para empezar, tengo el honor y la felicidad de presidir a la FDIM, una federación de organizaciones feministas y de izquierda, de mujeres en todo el mundo, eso es de gran vitalidad y es muy enriquecedor tener la posibilidad de articular con mujeres asiáticas, africanas, europeas, de nuestra América, árabes. Me enriquece porque es una oportunidad muy linda y, a la vez, es una gran responsabilidad a la hora de construir una posición política frente a los problemas del mundo desde las perspectivas de las mujeres feministas y de izquierda. Hay mucho por crear y por hacer. Ahora estamos en el esfuerzo de las mujeres jóvenes, de la red de mujeres trabajadoras y de crear un eje sobre arte y cultura.

Persecución de la dictadura

¿Cuál es su lectura de lo que pasa en este momento en El Salvador?

Ahora sufro persecución. En El Salvador tenemos un gobierno fascista neoliberal dirigido por este señor Nayib Bukele que impulsa el acoso judicial, con fines políticos en contra de la oposición, particularmente, de izquierda y de mujeres.

Puntualmente, ¿Bukele la está persiguiendo?

Él ha puesto un foco de seguimiento y perfilamiento sobre mi persona, donde me ha tocado enfrentar no sólo interrogatorios y juicios amañados, sino también procesos para capturarme. Esto ha obligado a moverme a mis setenta años en El Salvador como si fuera una joven. Tengo que andar con cuidado y con desarraigo.

¿Cuáles son las acusaciones que hace el régimen?

Ellos tienen el plan de encarcelar, de matar civilmente a la oposición, de despojar y de empobrecer lo más que se pueda a los dirigentes del FMLN. En ese objetivo estoy yo. Me han montado un juicio que sería tirado a la basura en un país normal y un sistema judicial serio. En mi caso, a priori han decidido no evaluar la mitad de las pruebas documentales y testimoniales que yo he presentado, porque se les cae la acusación. Entonces han decidido que esas no las van a incluir en el juicio, o sea, que es un juicio con precondena, porque me han negado el derecho a la defensa. Pero, aun así, no lograron acusarme de temas de desfalco ni nada de eso.

Como no han logrado probar nada, entonces abren otros procedimientos por acuerdo legislativo. La Asamblea abre juicio a su expresidenta para acusarla de cohecho, actos arbitrarios, posible lavado de dinero, etc. Eso se fundamenta en que ellos dicen que “perversamente” logré la mayoría legislativa para aprobar los presupuestos del Estado. Cualquiera que conoce de procesos legislativos sabe que no hay manera perversa de hacer que vote la mayoría del Congreso que son de diferentes ideologías.

¿Cómo ha afectado esta persecución su vida pública y privada?

Esta situación ha afectado mi vida familiar, mi patrimonio que no es mucho, pero que he tenido que direccionar para mi defensa y mi estabilidad personal, porque he tenido que moverme del país continuamente. En medio de las dificultades, he recibido la solidaridad de muchas organizaciones de mujeres y mixtas del mundo. Eso me da una gran satisfacción.

Estoy segura que este régimen va a caer, sabemos por principio que todo cambia y que las propias contradicciones de esta dictadura lo van a llevar a su propia tumba.

25N

¿Cuál es el mensaje a las mujeres de Colombia y el mundo en la conmemoración del 25 de noviembre?

Bueno, en este mes que celebramos el aniversario de la muerte de las hermanas Mirabal (Patricia, Minerva y María Teresa), asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana, y, a su vez, el día de la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, yo quiero enviar un abrazo a todas las que luchamos en contra de la violencia. No estamos solas. Donde estemos, debemos saber que somos muchas las que en el mundo estamos dando esta batalla.

Los índices de violencia de género son una de las grandes asignaturas pendientes en América Latina. Las cifras son muy altas y creo que debemos asumir una batalla no sólo por sensibilizar y concientizar, sino por ir promoviendo para que las mujeres en las comunidades, en las fábricas, en las escuelas y en las calles sean protagonistas de su propia lucha en contra de las violencias.