Elogio de la locura

0
253
Balas, misiles y drones del ejército de Estados Unidos, parten de un aeropuerto militar con destino a Ucrania. Para eso sirve el presupuesto de guerra norteamericano

La enorme inversión prevé la asignación de 130.000 millones de dólares a programas de investigación científica del Pentágono, en áreas de tecnología avanzada, ciberespacio, espacio e inteligencia artificial

Alberto Acevedo

En la edición de la semana pasada de VOZ dábamos cuenta de la aprobación por parte del nuevo gobierno de Alemania, de un desproporcionado presupuesto de guerra de 100.000 millones de euros, que empuja al país europeo a una carrera armamentista sin precedentes desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

Siguiendo ese ejemplo, ahora el gobierno ‘demócrata’ del presidente Biden en los Estados Unidos, anuncia también que acaba de presentar al congreso un proyecto de presupuesto para la defensa nacional por 813.000 millones de dólares, que el mandatario calificó de “histórico”.

Como si esto fuera poco, casi en simultáneo, al jefe de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrel, se le ocurre decir ahora que los países del bloque no tienen armamento y que deben alcanzarlo como propósito prioritario: “Lo que ha habido en los últimos 50 años ha sido un proceso de desmilitarización en el que los países de la Unión Europea pusieron su defensa en manos de los Estados Unidos. Tenemos que aumentar nuestro gasto de Defensa”.

Carrera demencial

¡La estulticia se ha puesto de moda! ¡Es un elogio de la locura! La comunidad europea, las potencias industrializadas, con Estados Unidos a la cabeza, aún enfrentan los graves problemas económicos, sociales y de salud pública provocados por la pandemia del covid-19. Crece el hambre en el mundo, se desestabilizan las monedas, y esto demandaría inversiones millonarias, que no están suficientemente satisfechas en los presupuestos de las naciones.

Y si de la guerra en Ucrania se trata, las voces más sensatas, con la del papa Francisco a la cabeza, claman con urgencia priorizar la vía del diálogo, antes que la confrontación armada, que para el caso, puede desencadenar un conflicto nuclear, de impredecibles consecuencias para la humanidad.

Biden anunció el 28 de marzo un presupuesto de 813.9000 millones de dólares para Defensa Nacional. incluidos en el presupuesto federal del año fiscal de 2023. De esa partida se prevé asignar 773.000 millones al Departamento de Defensa “a fin de mantener y fortalecer la disuasión. El presupuesto da prioridad a China como el desafío constante del Departamento”, señaló la Casa Blanca en un comunicado.

Programa nuclear

La enorme inversión prevé la asignación de 130.000 millones de dólares a programas de investigación científica del Pentágono, en áreas de tecnología avanzada, ciberespacio, espacio e inteligencia artificial. “Cabe señalar que este presupuesto financia la modernización de los tres componentes de la tríada nuclear para garantizar que continuemos manteniendo una disuasión nuclear segura, estable y eficaz”, precisó el Pentágono a través de su portavoz.

Otros 40.000 millones están destinados a programas relacionados con la defensa, en agencias como el Buró Federal de Investigación (FBI) o el Departamento de Energía. La cifra total de 813.000 millones de dólares para Seguridad Nacional supera el presupuesto del año anterior, de 778.000 millones.

El proyecto asigna 4.200 millones para programas de disuasión en Europa y 682 millones de dólares para ‘ayuda’ a Ucrania para “contrarrestar la influencia maligna de Rusia, y satisfacer las futuras necesidades relacionadas con la seguridad, los asuntos de la ciberseguridad, la desinformación, la estabilización económica y la resiliencia de la sociedad civil”.

Espíritu colonizador

De acuerdo a la versión de Biden, esta “inversión histórica” en la seguridad estadounidense, tanto en el territorio del país como en el extranjero, busca garantizar que las Fuerzas Armadas de los Estrados Unidos “sigan siendo el ejército mejor preparado, mejor entrenado y mejor equipado del mundo”.

Este proyecto de presupuesto, que comienza a ejecutarse a partir del primero de octubre, no es sin embargo la versión definitiva, y puede ser modificado por el Congreso de la nación.

Dado que la estrategia militarista norteamericana describe a China como “el mayor desafío de Washington”, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del país asiático, Wang Wenbin rechazó los intentos de contención occidental plasmados en dicha estrategia. “China y Rusia son dos grandes potencias y el intento de Estados Unidos de contener y presionar a China y Rusia, no surtirá ningún efecto”, puntualizó el funcionario.