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El tiempo es veloz

Editorial VOZ 3193

Con una velocidad desbordada, muchas cosas han pasado desde que el presidente Gustavo Petro le habló a la multitud de personas que se concentraron en la Plaza de Bolívar en la movilización por la vida, la paz y las reformas sociales del pasado 27 de septiembre.

Aparecieron los hornos donde los paramilitares desaparecieron a cientos de personas en Norte de Santander. Lo que dijo el exjefe y extraditado Salvatore Mancuso a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, es una incontrovertible y dolorosa verdad.

Por otro lado, la JEP aceptó acoger a Simón Trinidad como compareciente ante el sistema de justicia transicional que emergió con la firma del Acuerdo de Paz en 2016. Una noticia que emociona por las profundas injusticias que se han construido en todo el caso.

Por otro lado, la Corte Constitucional demostró que está con dios y con el diablo. Porque sentenció que el gobierno de Iván Duque violó la libertad de expresión por los cortes deliberados de internet durante el estallido social de 2021, pero días después declaró inconstitucional los decretos de emergencia económica, social y ambiental en La Guajira, instrumento que le daba rango de maniobra al Gobierno nacional para atender en serio la crisis humanitaria en el olvidado departamento. Una decisión inexplicable.

Mientras tanto, la opositora revista Semana publicó una noticia falsa donde acusó a la Minga Indígena de violar a una menor de edad en la movilización del 27 de septiembre. La reacción fue que sectores indígenas se tomaran las instalaciones de la publicación exigiendo rectificación. Por supuesto, la respuesta del Establecimiento fue solidarizarse con la mentira y condenar a las víctimas, y de paso a Petro.

Horas más tarde se conoció la portada y el contenido de la mencionada revista. En ella el principal titular es la conversación entre Nicolás Petro Burgos y la Fiscalía General de la Nación para llegar a un principio de oportunidad, posibilidad que no se concretó.

Independientemente de si lo dicho por el diputado Petro Burgos es cierto o no, quedó en evidencia no solo la extralimitación del ente acusador al hacer el interrogatorio, sino también el delito de filtrar la conversación para usarlo en contra del sindicado.

Y la cereza del pastel. La Fiscalía compulsó copias en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia y en el Consejo Nacional Electoral en contra del presidente Gustavo Petro. Lo contradictorio es que las acciones ilegales del ente acusador son la justificación para cercar jurídicamente al jefe de Estado.

En fin, podríamos continuar reseñando las cosas que pasan en un país convulsionado que no tiene un minuto de calma. El contenido del discurso presidencial por el Acuerdo Nacional desapareció velozmente de los principales titulares, y las reformas sociales siguen engavetadas en las eternas discusiones de un parlamento que no está a la altura del debate político.

Si bien el panorama aparentemente es agotador, nada está perdido. La gente no se rinde. Volvió a las calles para defender el cambio. Entiende que en la acción colectiva están las transformaciones, que los ataques permanentes son la manifestación de un poderoso Establecimiento que se siente amenazado y lo más importante, que las reformas sociales son necesarias y fundamentalmente justas.

Nada se detiene. Mientras en la Plaza de Bolívar el Ministerio de Defensa oficialmente pide perdón por los “falsos positivos”, en el Catatumbo las comunidades organizan todo para que la instalación de la mesa de negociación entre el Gobierno nacional y el Estado Mayor Central no tenga contratiempos.

A propósito, cada día en todo el territorio nacional se despliegan las fuerzas consecuentes del Pacto Histórico para disputar el poder local en las próximas justas electorales. Sin dinero, sin maquinarias, pero con la moral de siempre que indica que se camina por el sendero correcto.

El Gobierno nacional sabe que el futuro es ahora y que los cambios exigen aceleración. El pueblo reaccionó y salió a las calles a respaldar la agenda de transformaciones. Las fuerzas políticas de la izquierda y los movimientos sociales entienden que se debe ajustar la política para interpretar acertadamente el momento, porque las mayorías siguen ante la expectativa. Y la vida, la paz y las reformas siguen siendo las herramientas para construir un país socialmente justo.

En plena Guerra de las Malvinas en 1982, el guitarrista y multiinstrumentista argentino David Lebón sacó a la luz el álbum El tiempo es veloz. La canción, homónima al trabajo discográfico, se hizo famosa años después en la voz de la negra Mercedes Sosa. Y esta hermosa pieza musical nos inspira: “porque el sol siempre saldrá mientras que a alguien le queden ganas de amar”. Y este país y su gente jamás han dejado de amar, jamás han dejado de luchar.

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