El talante uribista

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Foto: Politécnico Grancolombiano via photopin cc

Aunque es cierto que es indispensable cerrar el paso a semejante horda totalitaria y criminal, no lo es menos que la alternativa no es la elección de Santos, cuyo gobierno desastroso no ha resuelto problemas vitales de la población más necesitada.

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Foto: Politécnico Grancolombiano via photopin cc

Editorial del Semanario VOZ

El escándalo del video de la revista Semana al cierre de la campaña electoral revela el talante uribista, sin principios y acudiendo a todos los medios bajos y sucios para lograr sus objetivos. Así se desprende de la primicia de la revista Semana al dar a conocer el video en que aparece el candidato Óscar Iván Zuluaga, acompañado de su “asesor espiritual”, Luis Alfonso Hoyos, ambos en cordial conversación ilegal con el “hacker” nazi Andrés Fernando Sepúlveda.

En la animada y amistosa reunión, Sepúlveda le revela secretos a Zuluaga sobre sus acciones delictivas, al chuzar de manera ilegal a protagonistas de los diálogos de La Habana, a periodistas y a otras campañas electorales, en especial a la reeleccionista del presidente Juan Manuel Santos. Son varios delitos juntos, un “concurso de delitos”, como se decía antes en el Código Penal. El mismo candidato uribista le pregunta al delincuente que cuál será el próximo golpe contra Santos, porque apenas quedan unos pocos días.

Como era de esperarse, Zuluaga, apoyado por el padrino y jefe único y de los picapleitos que siempre apoderan a Uribe en todas las fechorías, negó la evidencia y calificó el video, que no deja la menor duda, de ser un montaje. “Así como vendrán otros antes de las elecciones”, anunció, anticipándose a posibles nuevas evidencias.

Argumenta el candidato uribista que el aliado de Santos, antes contratado por Uribe Vélez, es JJ Rendón, un siniestro escuálido venezolano, vinculado a las campañas electorales derechistas del continente, incluidas las de Uribe Vélez y de Santos. Por ahí hay unas fotos en las que aparecen todos juntos, los mismos que ahora se insultan e incriminan.

Es el talante uribista que impregna al llamado Centro Democrático al cual está vinculado el “hacker” Sepúlveda, quien además tuvo relación con la Operación Andrómeda y es un colaborador de la inteligencia militar. Todo está demostrado. Sepúlveda es un neonazi que reivindica el olor de la sangre, odia el proceso de paz e insulta a los comunistas.

Es lo que motiva al pánico entre los sectores democráticos, nerviosos por las últimas encuestas que le dan la posibilidad de triunfo a Óscar Iván Zuluaga, simple marioneta de Álvaro Uribe Vélez, su mentor. Como también mentor de la señora María Fernanda Cabal, esposa de José Felix Lafaurie, presidente de Fedegán, quien envió al infierno a Gabriel García Márquez y cuyo esposo ha sido investigado por vínculos con el paramilitarismo; y de Pacho Santos, ex vicepresidente, que propuso propinarle choques eléctricos a los estudiantes en las movilizaciones de protesta.

Aunque es cierto que es indispensable cerrar el paso a semejante horda totalitaria y criminal, no lo es menos que la alternativa no es la elección de Santos, cuyo gobierno desastroso no ha resuelto problemas vitales de la población más necesitada. Santos, antes aliado de Uribe Vélez, amigo de JJ Rendón, no tiene autoridad moral para fustigar el talante uribista. Es la crisis del régimen colombiano dominante. Es la degradación de la oligarquía de cuyo seno salen estos especímenes de la politiquería que avergüenzan el país.

Esta porquería que salpica la campaña electoral es reflejo del sistema colombiano que el Gobierno Nacional no quiere discutir en la mesa de La Habana. El modelo, éste por supuesto, no está en discusión, dicen el presidente Santos y sus voceros todos los días.

Es la reflexión que deben hacerse los sectores democráticos y de izquierda. La alternativa no está en la derecha ni en la extrema derecha, está en quienes plantean la ruptura histórica en dirección a la apertura democrática y el cambio social. Solo lo representan las candidatas de la alianza Polo-UP, Clara López Obregón y Aída Avella Esquivel. Representan a los trabajadores, a los campesinos, a los indígenas, a las negritudes, a las comunidades LGBTI, a la intelectualidad, a los artistas, a los jóvenes, a los hombres y a las mujeres del pueblo, ávidos de cambio y de paz con democracia y justicia social.

El único voto útil el domingo 25 de mayo es por la alianza Polo-UP, Clara López y Aída Avella. Rechazar a los corruptos y a los responsables del descalabro moral de las instituciones es el desafío de los colombianos y las colombianas de bien. Como dijo Gaitán hace 68 años: hay que lograr la restauración moral de la nación.