El hambre en Colombia, sí existe

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En Colombia, 554 mil niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica y 650 mil personas terminan el día con un solo plato de comida

Un reciente informe de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos desató la polémica porque incluyó a Colombia en la lista de 20 países que sufrirán hambre aguda en el 2022. Mientras el Gobierno protesta y representantes de las organizaciones responsables del estudio se retractan, 21 millones de colombianos no acceden a las tres comidas diarias

Simón Palacio
@Simonhablando

Si no se toman correctivos estructurales, Colombia podría enfrentar en el corto plazo una seria crisis en materia de seguridad alimentaria. Así lo sentenciaron la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y el Programa Mundial de Alimentos, WFP, por sus siglas en inglés, en su reciente informe conjunto ‘Mapa de los puntos críticos de hambre: perspectivas de febrero a mayo 2022’.

El informe destaca la realidad de 20 países donde, según las organizaciones de Naciones Unidas, la situación se considera alarmante. “Se espera que el hambre aguda se dispare en más de 20 puntos críticos en los próximos meses (…) Etiopía, Nigeria, Sudán del Sur, Haití y Yemen siguen siendo países con el nivel de alerta más alto”, dicen la FAO y la WFP.

El informe

Las razones que llevaron a estas dos organizaciones especializadas para incluir a Colombia dentro de los puntos críticos en el mapa mundial, se da como consecuencia de una alta inestabilidad política, una crisis económica sin resolver y el impacto de la crisis migratoria regional, engrandecida por el desplazamiento forzado que, según cifras oficiales, ascendió a 60 mil nuevas víctimas entre enero y septiembre del 2021.

Con respecto a esta última variable, se resalta que los incumplimientos por parte del Gobierno nacional con la implementación del Acuerdo de Paz, han provocado nuevas oleadas de violencia. Además, la FAO-WFP destaca que la pandemia del covid-19 agudizó aún más las disparidades existentes, cuyos efectos seguirán sintiéndose en la economía de los hogares vulnerables. Una de las problemáticas que genera más preocupación es la alta tasa de inflación, que se situó en el 12.4% interanual con corte de septiembre de 2021, lo cual afecta el poder adquisitivo de la población y su capacidad para acceder a los alimentos.

El polémico informe termina con una serie de recomendaciones para asumir la crisis alimentaria. “Es fundamental que se tomen acciones urgentes para evitar una crisis alimentaria en diferentes zonas del país, estas incluyen proporcionar asistencia alimentaria e insumos agrícolas (semillas, fertilizantes y materiales) para la producción rápida, diversificada y segura de alimentos en contextos rurales, urbanos y periurbanos, para cerrar la brecha alimentaria de las personas afectadas por el conflicto/violencia, crisis sociales y otros choques/desastres”, se lee en el informe.

Respuesta y retractación

Como era de esperarse, el informe desató todo tipo de reacciones en el país. La canciller Marta Lucía Ramírez, en nombre del Gobierno colombiano, pidió que se retirara el informe y que se rectificara, pues según la alta funcionaria del Estado, no reflejaba el trabajo que viene adelantando el ejecutivo con la FAO y el Programa Mundial de Alimentos. “El informe tiene una interpretación que nos pone en la mira de los países que tienen una precariedad, que en el caso de Colombia no existe”, dijo Ramírez.

Por su parte, Alan Bojanic quien es el representante de la FAO en Colombia, intervino en lo que puede considerarse como una retractación. “El informe tenía una intención diferente, que no era otra sino llamar la atención sobre la inseguridad alimentaria aguda de algunas poblaciones, sobre todo de migrantes venezolanos”. Para Bojanic, el mapa no ayudó e hizo igualar a Colombia al mismo nivel de otros países que están en inseguridad crónica.

“No es una situación del país como un todo, el informe peca de no poder dar esa visión de la verdadera intención que era apoyar a los grupos vulnerables”, resaltó Bojanic, quién junto al representante del WFP en Colombia, Carlo Scaramella, asumieron como una “falta de comunicación”.

Pero hay hambre en Colombia

La aireada reacción del Gobierno nacional y las explicaciones de los representantes de las Naciones Unidas se dan por el impacto que significó el mapa presentado, donde Colombia era igualado con países en estado crítico de hambre como Haití, Etiopía o Yemen.

Sin embargo, y pese a los reclamos y rectificaciones oficiales, la situación de hambre en Colombia sí existe. O por lo menos así lo determinó el reciente informe de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, Abaco, y la Cámara de Comidas y Bebidas de la ANDI, donde se calcula que cerca de 21 millones de colombianos tienen serias dificultades para acceder y consumir las tres comidas diarias.

La investigación concluye que el 54% de la población en el país vive en inseguridad alimentaria, es decir, falta de disponibilidad de alimentos o falta de recursos para obtenerlos. Además, el estudio calcula que 554 mil niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica y 650 mil personas terminan el día con un solo plato de comida.

Al respecto, muchos analistas han determinado que la principal causa del hambre son la pobreza y el desempleo. Si se consideran las recientes cifras del DANE, que determinan que cerca de siete millones de personas viven con 145 mil pesos mensuales y 14 millones de personas viven con 331 mil pesos o menos, se concluye que la situación es alarmante y que el hambre en Colombia sí existe.

Reacciones

Teniendo en cuenta el convulsionado escenario político y electoral, el informe de la FAO-WFP ha desatado toda clase de reacciones. Por parte de la derecha, el columnista Juan Lozano se fue en contra de la citada investigación al considerarla “chimba” y repleta de errores metodológicos. También, la senadora uribista María Fernanda Cabal calificó el estudio como “papayaso” de una organización ideologizada.

Por su parte, dirigentes opositores destacan que el informe sí refleja una realidad inocultable en el país. “La FAO afirma que Colombia es uno de los veinte países en riesgo de enfrentar hambre aguda. El gobierno colombiano, en lugar de tomar medidas de política pública para contrarrestar el hambre, escribe una nota de protesta. Mediocres y canallas”, dijo el analista Alejandro Mantilla.

Por su parte, dirigentes del Pacto Histórico como Alexander López insistieron en que este escándalo lo único que refleja es el fracaso del gobierno Duque en políticas de seguridad alimentaria: “La FAO puede retractarse por la pataleta de la vicepresidenta, pero ni así borran el hecho de que en 2021 la desnutrición infantil superó la proyección del Instituto Nacional de Salud que estaba en 10.995, con más de 11.608 casos”.

Más allá de la polémica, las respuestas institucionales y las naturales reacciones del mundo político, lo único cierto es que hoy uno de cada dos hogares en el país sufren el incendio frío del hambre.