Dios salve a la Reina, a su régimen fascista

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El 27 de mayo de 1977, la banda de punk Sex Pistols lanzó el sencillo God Save the Queen, convirtiéndose en un himno generacional en contra de la monarquía

Falleció Isabel II del Reino Unido a sus 96 años después de haber pasado siete décadas en el trono. Esta figura imperial resulta anacrónica para nuestra época

Redacción Mujeres

El poder y permanencia de Isabel II como monarca representa en buena medida el pasado sobre el que se basa el relato de la nación británica: un legado imperial, de opresión y saqueos alrededor del mundo. Sin embargo, más allá de cuestionar por qué se mantiene la realeza británica dentro de las dinámicas políticas actuales, cabe resaltar el papel que juega la extinta monarca como mujer dentro del imaginario colectivo y así discrepar sobre la mujer como sinónimo inmediato de feminismo.

A lo largo de la historia contemporánea las mujeres han despertado a su realidad, construyendo luchas a la altura de las coyunturas en que se han visto envueltas. Desde Olympe de Geouges y su Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en 1791, en el marco de la Revolución Francesa, hasta Angela Davis y su activismo afro-feminista (por mencionar algunos ejemplos que ilustren la amplitud y espectros del feminismo).

Las mujeres han alzado su voz conforme han sido conscientes de la opresión en que viven por haber nacido en un mundo diseñado para ser vivido a plenitud por los hombres que cumplen con lo establecido por el patriarcado que moldea.

Políticas patriarcales

En este marco Elizabeth Alexandra Mary nacida en 1926 y posteriormente coronada como reina en 1952, representa la perpetuidad de las mujeres que siguen el modelo patriarcal e, incluso, encarnan en sí mismas el epítome de este, convirtiéndose bien en símbolos del poder de las estructuras políticas patriarcales o en un ejemplo a seguir por las otras mujeres, en tanto cumplen con el rol prestablecido de vivir bajo las predisposiciones sociales y culturales.

La historia del Reino Unido tuvo como grandes referentes de la monarquía a mujeres que hicieron posible el esplendor y expansión del mismo en diferentes momentos históricos.

En primer lugar, la Reina Isabel I quien gobernó de 1558 a 1603, reconocida por ser hija del polémico Enrique VIII y Ana Bolena, esta última recordada por haber sido decapitada por su propio esposo al no darle un hijo varón que pudiera sucederle en el trono; y, por otro lado, a Victoria, reina desde 1837 hasta 1901, además la primera en ser emperatriz de la India.

El crecimiento del imperio, además del auge científico; los cambios políticos, culturales y militares que ocurrieron en este último periodo mencionado, le merecieron a Victoria ser recordada como una de las monarcas más importantes de la historia de Inglaterra, además de haber sido esta época victoriana el momento cúspide del auge industrial.

Un ícono de la monarquía

Isabel II se constituye como un símbolo a lo largo de su reinado. Su ascenso y longevidad en el trono permitieron que culturalmente se estableciera como un ícono representativo de la cultura nacional, apareciendo en múltiples ámbitos del espacio público, desde los monumentos conmemorativos, hasta los billetes y monedas en circulación de los países que hacen parte del Reino Unido, de Gran Bretaña e Irlanda del Norte así como de la Mancomunidad de Naciones, de las cuales era monarca, específicamente del Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Pakistán y Ceilán, actualmente Sri Lanka (estos últimos tres además de Barbados obtuvieron su independencia entre 1956 y 2021).

Esta última organización está conformada por 54 países independientes y semiindependientes que, a excepción de Mozambique y Ruanda, fueron parte del Imperio Británico y, a través del cual, se pretende mantener los lazos culturales y sociales que comparten por tener dicho pasado histórico. Así se reconoce al rey o reina de Inglaterra como su cabeza, por lo tanto, su dominación cultural permanece vigente.

Feminismo antirracista

Según Arlen Molina, periodista y creadora de contenido de la Revista Volcánica, “no es lo mismo ser una mujer con poder (heredado y obtenido a costa del colonialismo, esclavismo y explotación) y usar ese poder solo para tu beneficio a ser feminista”

Además de cuestionar a la monarquía como sistema de gobierno, es importante entender la figura de Isabel II como mujer y todo lo que ella representa como antagonista del feminismo. Fue una mujer que sin movérsele un pelo no hizo nada para los crímenes de lesa humanidad durante su periodo al frente del imperio, ni el sistema esclavista ni colonialista que dirigía.

De igual forma, Sher Herrera periodista feminista y antirracista en el medio de comunicación Revista Volcánica sentó su postura frente a la muerte de la reina, sus palabras textuales fueron: “Esto nos demuestra una vez más que el feminismo hegemónico empatiza con la supremacía blanca y nunca se ha preocupado por ser antirracista y anti opresor porque la meta es escalar en el sistema patriarcal para ejercer el poder tal como lo han hecho históricamente los hombres blancos”.

¿Sinónimo de perdón o de amor?

Por su lado, Cristina Nicholls, nueva columnista de opinión del periódico El Espectador en su columna Goodbye Elizabeth tras referenciar la serie The Crown dice, “los planteamientos duales de la serie me gustaron mucho. Temas como la vergüenza, el perdón, el amor y el dolor gravitan permanentemente alrededor de la Corona que es y debe ser siempre el centro de la existencia de la familia real. Aterrizando en la realidad, creo que Isabel II defendió ese mandato hasta el último de sus días convencida como estaba de que su mundo estaba cobijado por un velo de deber y divinidad que la separaba a ella y a su familia del resto de mortales”.

¿Enserio? Es sorprendente, que una influencer que ha militado en la izquierda y el movimiento revolucionario, termine validando por una serie (que es ficción) el papel de Isabel II en la historia, así como el sistema que representaba de explotación y opresión que únicamente benefició a su familia, dejando de lado la clase trabajadora y sacando a flote lo más racista, clasista, imperialista, colonial y machista del imperio británico.

Pero lo realmente increíble no es que esta mujer aún sea alabada por el feminismo blanco, puritano y de check list, eso era de esperarse, lo realmente increíble es que las monarquías en pleno siglo XXI sigan existiendo.

Influencia política

No se le puede pedir peras a los olmos. Si bien Isabel II tenía influencia real sobre el parlamento, altas funciones constitucionales y era el foco de unidad nacional entre los británicos y el mundo, no hizo nada para reducir las injusticias y desigualdades sociales, solo se dedicó a vivir una vida parasitaria.

En el mundo del espectáculo, la monarca fallecida dejó su nombre manchado tras tener presunta participación en la muerte de “Diana de Gales”, “Lady Di” o “La princesa del Pueblo”. Según el medio de información citado, “la reina Isabel II y la princesa Diana tenían una relación complicada que estaba muy condicionada por la larga relación extramatrimonial del príncipe Carlos”. Además de corrupta, clasista y machista, era alcahueta.

Es de entender la importancia de la soberanía del Reino Unido y su sistema obsoleto, pero el mundo cultural, política, social y económicamente está avanzando a pasos agigantados y el sistema monárquico es un sistema anacrónico que tarde o temprano se quedará en el pasado.

“God save the Queen / the fascist regime / they made you a moron / a potential h-bomb”, cantaron los Sex Pistols finalizando los años setenta. Nosotras lo repetimos ante su tumba: “Dios salve a la Reina / A su régimen fascista / Te hacen un idiota / Una potencial bomba H”.