Y llegó el cambio

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José Ramón Llanos

Transcurridos algo menos de dos meses de la posesión de Gustavo Petro, es evidente que el Programa de El Pacto Histórico se construyó para ser realizado desde el Gobierno por el Presidente y su gabinete. Las acciones del mandatario ejecutadas hasta ahora, así lo demuestran. La presentación de la reforma tributaria al Senado y la gestión parlamentaria para lograr el apoyo mayoritario son una prueba de la decisión de convertir el cambio en una realidad.

Otra manifestación de que estamos ante un Gobierno diferente a los que han ejercido el poder antes, es la forma como Gustavo Petro ha respondido a los retos que la dinámica política, algún problema técnico y algunas peticiones populares le han exigido decisiones prontas.

La combinación de problema social y técnico causado por la toma de la vía que permite el acceso a la Hidroeléctrica del Guavio, por parte de los campesinos y habitantes de Cundinamarca y Boyacá para exigir que las trochas que llaman vías vecinales les sean pavimentadas. El Gobierno recibió en Bogotá a los líderes del movimiento y en 48 horas les dio respuesta rápida a las peticiones de la población de la región.

Nunca antes un ministro del Trabajo expresó claramente su identificación con los intereses de los trabajadores como lo hizo Gloria Inés Ramírez. Inmediatamente también expresó su voluntad de devolverle a los trabajadores y trabajadoras colombianas, que labran en horario nocturno, las cuatro horas de recargo que le escamoteó Álvaro Uribe Vélez y su ministro de Trabajo para entregárselas al empresariado. Hasta ahora ese robo descarado a la clase obrera representa varios billones de pesos.

Todas estas propuestas las ha hecho la ministra en un tono moderado, evitando confrontación con los patronos. También anunció la presentación al parlamento de una reforma laboral. La cual, sin duda eliminará las órdenes de servicio que condenan a profesionales, incluido los médicos, a trabajar en condiciones precarias, como se trabajaba en Colombia en los años 20 del siglo pasado cuando no existían sindicatos, ni legislación laboral que protegiera a los trabajadores y trabajadoras.

Estas actuaciones de Gloria Inés Ramírez para mejorar las condiciones de trabajo y la restitución del recargo por el trabajo nocturno a las trabajadoras y trabajadores, así como su propuesta de disminuir la informalidad y procurar una reforma laborar, son la consecuencia de su condición de líder sindical y de militante del Partido Comunista.

Sin embargo, no hemos mencionado otra propuesta de Gustavo Petro que tendrá una profunda incidencia en la vida de todos los colombianos: la Paz Total. Ténganse en cuenta que este país desde 1948 no ha gozado ni un año de convivencia. En los años 40 la violencia fue desatada por los regímenes conservadores. Incluso Bogotá fue azolada por el terror, por los incendios de las residencias de líderes liberales.

Siendo tan de vital importancia la paz para cualquier país del mundo y más para Colombia que en los últimos 76 años no ha tenido paz a plenitud, es sorprendente que aún algunos se opongan a ella. Son los grupos que han usufructuado el poder durante más de 200 años, por eso instigan la violencia, porque se benefician de ella.

Pero esta vez la certera estrategia de Gustavo Petro logrará lo que Colombia quiere: La Paz Total. Por lo cual el pueblo satisfecho propiciará dos periodos más de gobiernos del Pacto Histórico.