En defensa de Irene Vélez

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Jefferson Corredor (Jepes)

La consolidación del neoliberalismo en Colombia desde un inicio pretendió reducir el país a las relaciones mercantiles, y la política a la administración y gestión económica de la sociedad. El resultado que arrojó esto fue la creación de una tecnocracia que se encargó de darle a la necesidad vital y a los intereses privados de la clase dominante un estatus público.

Además, sustituyó al debate por la administración, mientras que al mismo tiempo exaltó la técnica frente a la praxis, lo que contribuyó a forjar una tendencia despolitizante en la que los funcionarios toman las decisiones inherentes a la vida de los ciudadanos.

Es importante destacar lo anterior, ya que en el gabinete del actual gobierno de transición del Pacto Histórico se encuentra Irene Vélez, ministra de Minas y Energía, quien hasta hace poco era profesora titular de la Universidad del Valle.

Su vida académica se encuentra relacionada con la investigación sobre la contaminación por mercurio en contextos mineros, el impacto del uso de agrotóxicos, el despojo del agua y de la tierra, la soberanía alimentaria en la ruralidad y la paz ambiental como una dimensión indispensable para la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana.

Su nombramiento no cayó muy bien en ciertos sectores de las élites colombianas, debido a que no es la tecnócrata que estaban acostumbrados a ver en la dirección de los asuntos públicos. El hecho de que sea una filósofa la que lidere este cargo estratégico les genera múltiples inconvenientes, pues creen que se encuentran en riesgo sus tasas de utilidades y ganancias que obtienen de la producción de carbón y petróleo.

A diferencia de los tecnócratas que solamente saben identificar metas e indicadores, Irene Vélez se ha enfocado en diseñar el proyecto de transición energética que necesita el país, sin embargo, durante las últimas semanas ha sido el blanco de múltiples ataques por parte de los medios de comunicación afines al régimen anterior, que señalan a la ministra de incompetente, pero esto no constituye más que una cortina de humo para desviar la atención de los escándalos de corrupción al interior del Fondo de Estabilización de los Combustibles y en la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg.

A pesar de la campaña de desprestigio que hay en su contra, la ministra ha demostrado su capacidad de liderazgo al lograr recientemente, después de 20 días de protestas, un acuerdo con la comunidad de El Guavio, que desde hace décadas viene reclamando la pavimentación de sus vías. Permitiendo así el ingreso a los trabajadores de Enel a la central de energía, para realizar las labores de mantenimiento requeridas, puesto que esta cuenta con una capacidad instalada de 1.260 megavatios (MW), lo que la convierte en una de las más importantes del país.

Las clases dominantes ven amenazados sus intereses, ya que se encuentran frente a un liderazgo que no se debe a favores personales, sino que su participación en el gabinete tiene que ver con su compromiso social, académico y político con las comunidades históricamente marginadas del Estado, lo que hace frente al neoliberalismo que ha tratado de imponer la tecnificación absoluta de los saberes. Irene Vélez llegó para hacerle frente a la tecnocracia que ha gobernado en el país durante las últimas tres décadas y abanderar la consigna del Pacto Histórico en defensa de la vida.