Día internacional del derecho de los pueblos a la rebelión armada

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El derecho a la rebelión es concedido como un supremo derecho humano que se ejerce ante las acciones arbitrarias que se antepongan a la carta internacional. Se puede inferir que es un derecho de corte liberal que se contrapone a la tiranía y la opresión. Foto archivo

En la fecha del fallecimiento de Manuel Marulanda Vélez, fundador y comandante de las antiguas FARC-EP, se reivindica el derecho a la rebelión armada

Harold García-Pacanchique
@HaroldGarciaP95

Colombia se ha distinguido en el mundo entero por su incansable lucha de resistencia por la conquista de un nuevo orden económico, político, social y cultural, que la ha llevado a desarrollar una multiplicidad de esfuerzos en el campo popular por profundizar y desarrollar los escenarios necesarios para la construcción del socialismo.

Es así que producto de esta historia de combate y resistencia, el país tiene el honor de llevar sobre sus hombros la designación internacional del día del derecho de los pueblos a la rebelión armada, que se celebra el 26 de marzo, día del fallecimiento de Manuel Marulanda Vélez quien sería el fundador y comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, FARC-EP.

Es en el marco de ese reconocimiento internacional que ganaron las FARC-EP por su resistencia a las variadas políticas de “seguridad” aplicadas por los gobiernos colombianos y financiadas por los Estados Unidos, que su experiencia se convirtió en la icónica muestra de que era posible la lucha guerrillera en el siglo XXI.

La lucha armada

Las FARC-EP como organización político-militar proviene de las campesinas autodefensas liberales y comunistas que se originaron en Colombia producto de la creciente violencia bipartidista (liberal- conservadora) que se desarrolló desde mediados de la década de los cuarenta y durante todos los años cincuenta; estas son fruto de las organizaciones agrarias de colonos campesinos que huyendo de la guerra decidieron sobrevivir en las entrañas del campo, a causa de la inclemente violencia que se vivía en el país.

Es así que estos colonos, integrantes de las columnas de marcha se constituyeron en las autodefensas campesinas que con actitud de soberanía popular les darían nacimiento a pequeñas veredas organizadas de forma autónoma y fuera del alcance de las instituciones del Estado, convirtiéndose en los primeros órganos de poder popular real de los comunistas en el país. En palabras del historiador británico Eric Hobsbawm, “las áreas comunistas están, armadas, organizadas y disciplinadas; tienen un sistema estable de administración, educación y derecho”.

Producto de la latente amenaza que significaban estas emergentes estructuras para el Frente Nacional (1958-1974) -alianza liberal y conservadora para alternarse el poder-, se decide en el gobierno del conservador Guillermo León Valencia atacarlas ante la insistencia de sectores guerreristas del Congreso de la República representados por el senador Álvaro Gómez Hurtado, quien sentenció en el pulpito de la cámara alta lo siguiente: «Hay en este país una serie de repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado Colombiano, donde el ejército colombiano no puede entrar, donde se le dice que su presencia es nefanda, que ahuyenta al pueblo, o a los habitantes…

“Hay la república independiente de Sumapaz, hay la república independiente de Planadas (haciendo referencia a Marquetalia), la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard y ahora, tenemos el nacimiento de una nueva república independiente anunciada aquí por el ministro de gobierno, la república independiente de Vichada”.

Fueron estas demandas, las que produjeron que las fuerzas militares en combinación con la institucionalidad norteamericana lanzaran sobre las veredas campesinas el Plan LASO (Latin American Security Operation), operación militar de carácter continental que pretendía ponerle fin a las incursiones campesinas de carácter armado que pululaban en América Latina tras el triunfo de la revolución cubana.

Para Marulanda este ataque “se trataba de una nueva campaña anticomunista a escala nacional” que complacía los intereses de los Estados Unidos sobre el territorio americano que en digna rabia se alzaba contra el imperialismo y los gobiernos locales lacayos que les servían útilmente a sus políticas transnacionales.

Es así como a partir de la resistencia de Marquetalia el 27 de mayo de 1964, que las FARC-EP da el salto de organización de autodefensa a organización guerrillera. Así lo expresó el secretario general del Partido Comunista Gilberto Vieira: “Este es exactamente el origen del movimiento guerrillero, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Inmediatamente comienza la lucha guerrillera móvil y se traslada a otras regiones. El ejército ataca también una zona llamada Río Chiquito, después ataca otra zona llamada El Pato, luego otra llamada El Guayabero y así se va propagando la lucha guerrillera”.

Un derecho legal y legítimo

El derecho a la rebelión es concedido como un supremo derecho humano que se ejerce ante las acciones arbitrarias que se antepongan a la carta internacional, en ese sentido se puede decir que es un derecho de corte liberal que se contrapone a la tiranía y la opresión. El preámbulo de la declaración universal de los Derechos Humanos plantea lo siguiente: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”, es decir, las FARC-EP actuó en legítimo derecho en cuanto a que se vio compelida a ejercer el supremo derecho de la rebelión en contra de la tiranía consensuada por el bipartidismo.

Además, el derecho a la rebelión también está consagrado en la carta de los derechos del pueblo de Argel de 1976. “Todo pueblo cuyos derechos fundamentales sean gravemente ignorados tiene el derecho de hacerlos valer especialmente por la lucha política o sindical, e incluso, como última instancia, por el recurso a la fuerza”, demostrando que como derecho liberal está constituido jurídicamente.

Es decir, es legal, pero también se hace legítimo en el orden de posibilitar la justicia humana ante la barbarie y la opresión, este derecho entonces no solamente fue exigido por las FARC-EP, sino que también fue defendido y promovido, en una justa lucha contra quienes no permiten que la vida digna ampare a la sociedad en su conjunto.

La lucha de Manuel Marulanda Vélez y el ejercito que comandó se constituyó como ejemplo mundial de rebeldía contra la injusticia y la ignominia promovida por el capital y terminó siendo modelo de la histórica lucha de los pueblos por su liberación.

A tal punto que el propio Fidel Castro indicó lo siguiente: “Consideré y considero que Marulanda fue uno de los más destacados guerrilleros colombianos y latinoamericanos. Cuando muchos nombres de políticos mediocres sean olvidados, el de Marulanda será reconocido como uno de los más dignos y firmes luchadores por el bienestar de los campesinos, los trabajadores y los pobres de América Latina”.

Señalando entonces en estas palabras el líder de la Revolución Cubana, que la lucha de las FARC-EP además de ser justa por sus desarrollos históricos, se convirtió también en icono y ejemplo del mundo que ante la opresión y la ignominia asumió su derecho a rebelarse, producto de las injustas relaciones sociales que impone la burguesía.

Es así como la lucha popular y su rebeldía armada se conserva en una memoria colectiva propia de los desarrollos del pueblo, que significa sus múltiples luchas y les otorga un sentido común, que para el caso de esta fecha se convierte en marulandista y proletaria.