Día internacional de la enfermería: El descuido a las artífices del cuidado

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Las enfermeras son el primer soporte vital de los pacientes. Su trabajo es fundamental en la atención y la relación de confianza entre el enfermo y el personal médico. Foto J.C.H.

Un vistazo a las condiciones de trabajo de las enfermeras colombianas, a propósito del Día Internacional de la Enfermería

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

El pasado 12 de mayo se celebró el Día Internacional de la Enfermería, en el que se hizo un homenaje a esos millones de mujeres y hombres que hacen parte de las primeras líneas de los sistemas de salud del mundo.

En Colombia, hay alrededor de 67 mil enfermeras y enfermeros acreditados que laboran en los sistemas público y privado. El 89% son mujeres y el 11%, hombres.

A propósito de la conmemoración, VOZ quiso saber acerca de las condiciones laborales de estas profesionales encargadas del cuidado de enfermería, del cuidado directo de los pacientes “para solucionar sus conflictos y colaborar en la recuperación de la salud. Son de las profesionales de mayor valor en cualquier sistema, puesto que sobre ellas descansa la responsabilidad de la prestación de los servicios de salud y la garantía de la salud como derecho fundamental”, como lo dice la presidenta de la Organización Colegial de Enfermería, y fiscal de la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia, Cecilia Vargas.

Desde hace más de 40 años Cecilia es enfermera. Luego de haber estudiado en la Universidad Nacional y haberse especializado en auditoría de instituciones de salud, laboró como instructora del Sena durante 15 años hasta que fue despedida en 1993 “por defender el Sena como patrimonio del pueblo colombiano”, en una reestructuración de las empresas del Estado. “Soy parte del grupo que gestionó la ley 119 de reestructuración del Sena, única ley de iniciativa popular”.

Cecilia Vargas en sesión del Senado, en 2019, exigió adecuadas condiciones de infraestructura en hospitales, como condición para la prestación de un buen servicio. Foto Twitter Senado de la República

Muertes evitables

– ¿Por qué se celebra el Día Internacional de la Enfermería?
– El 12 de mayo se celebra el nacimiento de Florence Nightingale, quien es la artífice de la enfermería como profesión. Ella nació en Inglaterra y desarrolló el cuidado en la Guerra de Crimea demostrando que a través de mantener estándares de aseo y de buen manejo de los indicadores de infección se podían salvar vidas. Y, a raíz del trabajo que hizo se le llamó La Dama de la Lámpara, porque cuidaba a los heridos. Ayudó al desarrollo de sistemas de epidemiología, el manejo de la estadística y teorizó sobre el cuidado.

– Con base en las condiciones laborales de ustedes, ¿hay qué celebrar?
– Más que celebrar, tenemos que visualizar y poner al orden del día la problemática que tenemos las enfermeras a nivel mundial. Este día para nosotras es para recordarles la deuda histórica que tiene el país y el Gobierno; que en la pandemia se sacrificaron muchas vidas: 56 enfermeras y 103 auxiliares de enfermería que murieron prestando la atención. Eran muertes evitables. Además, hubo 180 fallecimiento de médicos.

La pandemia visibilizó la importancia de este personal, en la atención en primera línea a los pacientes. Más que celebrar, le decimos al Gobierno que mire hacia el personal de enfermería, que proponga un estatuto especial para los trabajadores del sector salud y que tenga en cuenta el personal de enfermería.

El desastre de la Ley 100

– Este tipo de llamados a los gobiernos se hacen en todo el mundo…
– El Consejo Internacional de Enfermería determinó este año que hay que intervenir en enfermería y respetar los derechos para garantizar la salud global. Y tiene seis lemas: invertir en la salud de las enfermeras y los trabajadores sanitarios; invertir en la salud y en los cuidados para la salud y el bienestar para las enfermeras; invertir en la formación de las enfermeras; invertir en el liderazgo de la enfermería; invertir en los puestos de trabajo de enfermería e invertir en las enfermeras para la prestación de los servicios.

Es decir, lo que se hace es un llamado, con respaldo de la Organización Mundial de la Salud, a invertir en el recurso de enfermería para garantizar la salud global y, en nuestro país, la salud como derecho fundamental.

– A propósito de esas inversiones, ¿cómo están las condiciones laborales de las enfermeras en el país?
– Siempre ha habido un lío en las condiciones de contratación del personal de salud en general, no solo de las enfermeras. La Ley 100 sumió al país en un modelo de oferta y demanda que determinó que las ESE públicas y los hospitales son autosuficientes. El único país del mundo donde los trabajadores deben facturar para poder ganar y que les puedan pagar es Colombia.

Eso nos ha sumido en un problema gravísimo y la pandemia sacó una radiografía de eso, donde hay deudas salariales y deudas de salud.

La crisis en cifras

– ¿Tienen datos de algún estudio sobre las condiciones laborales?
– Sí. Hicimos uno y encontramos una relación directa entre el uso de los elementos de protección y las formas de contratación. Si se está contratado directamente, se tiene mayor acceso a los elementos de protección.

Más del 65% está contratado por prestación de servicios y el resto, directamente. En el sector público, de un millón doscientos mil trabajadores más del 70% están por prestación de servicios, y en el sector privado están por intermediarios o por contratos sindicales que son absolutamente horrorosos y lesivos para los trabajadores.

El 41% de las enfermeras están contratadas en el sector público y el 54 en el privado. De las auxiliares el 53% está en el sector público, el 44% en el privado, y un 2%, en instituciones de carácter mixto.

– ¿Qué pasó en la pandemia con las enfermeras?
– La pandemia nos encontró sin elementos de protección. Una red pública desestructurada, sin dinero, sin desarrollo técnico, sin la paga de las EPS, con sobrecarga laboral, persecución por parte de los empleadores, discriminación de la parte de la sociedad que pensaba que los iban a contaminar y sufrimiento de la salud mental de las enfermeros y enfermeras.

En las instituciones de salud, el 75% de las enfermeras y auxiliares no recibió elementos de protección y les tocó comprarlos. En muchos hospitales no tenían lugares para ducharse, no tenían inducción en el uso de los elementos de protección ni inducción sobre el manejo de una enfermedad que era nueva.

En la salud mental, el 43% perdió el sueño, tuvo dificultades para integrarse socialmente y disfrutar el tiempo libre. Un 35% estuvo deprimido.

Las enfermeras están contratadas básicamente en los niveles de alta complejidad: en el cuarto nivel, el 26% y en el segundo nivel el 38%. El 50% de las auxiliares están contratadas en el segundo nivel de complejidad.

Un plan en el papel

– ¿Cómo cambiar ese estado de cosas?
– Nosotras tenemos un máximo órgano que se llama el Consejo Técnico Nacional de Enfermería, que por ley es asesor y consultor del Gobierno. En 2018 hicimos un acuerdo en razón de la campaña internacional Nursing Now que determinó que 2020 y 2021 eran los años para el fortalecimiento de la enfermería en el mundo, y logramos instaurar un trabajo a través de seis organizaciones de enfermería.

Se planteó un plan decenal de desarrollo 2022-2032 con tres ejes de desarrollo: línea laboral, línea de educación y calidad, y la línea de liderazgo y participación política. Lo construimos a lo largo y ancho del país con la participación de más de 1.500 enfermeras; logramos con el Gobierno cristalizarlo y estamos con una resolución que lo vuelve política pública del manejo del talento humano en salud. Lo que más nos importa de la línea laboral son las formalizaciones y la incorporación del Convenio 149 de la Organización Internacional del Trabajo, que plantea las condiciones dignas y de bienestar del personal de salud. El Gobierno saca el plan, pero no determinó las fuentes de financiación.

Estamos golpeados por las políticas neoliberales, pero la pandemia nos sirvió para organizarnos en un frente de resistencia a todas las políticas que profundizan la Ley 100, y por eso, estamos por cambiar y transformar esta ley.