lunes, marzo 4, 2024
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Del trabajo comunitario al Concejo

La candidata al Concejo de La Montanita, Caquetá, Ludivina Galíndez, cuenta sobre su trayectoria como lideresa campesina, el trabajo en las Juntas de Acción Comunal y su labor junto a las mujeres de la región

Anna Margoliner
@marxoliner

Ludivia Galindez es una mujer oriunda del municipio de La Montañita, ubicado en el departamento del Caquetá. Durante la infancia adelantó sus estudios en el Huila, pero volvió a La Montañita e ingresó al Colegio Simón Bolívar donde comenzó a trabajar, desde muy joven, como lideresa. Allí se vinculó con las labores de las Juntas de Acción Comunal. Se ha desempeñado como presidenta y secretaria de la junta de la vereda Gibraltar.

En 2022 fue nombrada presidenta de Asojuntas de La Montañita, liderando 130 JAC. Su propósito siempre ha sido trabajar de la mano con las comunidades, ayudar a gestionar programas y proyectos para el desarrollo de su región, ayudando a su organización y dirección enfocando siempre la voz de la comunidad.

Conflicto y trabajo comunitario

“Allí noté la necesidad y la importancia de seguir trabajando con las comunidades porque son regiones que han sido siempre muy abandonadas por el Estado. En vista de eso, como comunal, me enfoqué a ese trabajo. En 2001 empecé a trabajar en la comunidad del caserío Miramar. Fui también secretaria y ya fui tomando las decisiones con más conciencia, más metodología. Ese ha sido mi trabajo comunitario”, dice la lideresa.

El trabajo comunitario, según Ludivia, se ha enfatizado principalmente en: “gestiones para la comunidad, como escuelas, puestos de salud, casetas comunales y las obras de infraestructura porque el municipio de La Montañita y la vereda de La Unión hacia la ‘Ye’ Solano son comunidades que han sufrido las consecuencias por el estado de las vías que no han existido realmente, entonces también me enfoqué en el comité pro-carretera. En ese tiempo eran trochas y entre todas las comunidades nos unimos para gestionar proyectos y convenios para esas vías”.

Ludivia se refiere a las dificultades que supone el conflicto en la región: “vivimos en un territorio que ha experimentado un conflicto armado extremadamente difícil. Desde 2017, el departamento del Caquetá y el municipio de La Montañita han sido testigos de una guerra devastadora. En ese entonces, estábamos constantemente sumidos en el miedo, puesto que este conflicto afectaba profundamente tanto a las organizaciones sociales como a las comunidades locales.

“La situación era tan grave que teníamos temor incluso de adentrarnos en la región para brindar orientación y apoyo. El conflicto se caracterizó por la trágica pérdida de numerosos líderes comunales y líderes sociales. Esta ola de asesinatos generaba un temor palpable que disuadía a muchas personas de involucrarse en la región.

“Sin embargo, a pesar de las dificultades y el temor que enfrentábamos, continué sosteniendo y respaldando los procesos que entre todos habíamos construido. Tanto en mi papel comunal como en mi labor como lideresa social, mi lema es claro: seguir trabajando incansablemente en beneficio de las comunidades y continuar apoyando a las organizaciones sociales. Todo esto con el objetivo de lograr una transformación positiva en nuestra región”.

Incumplimiento del Acuerdo de Paz

Después de la firma del Acuerdo de Paz en 2016 y tras el incumplimiento de los mismos, Ludivia nos cuenta que ha sido muy difícil la situación para los campesinos que se acogieron a esto, además del impacto económico porque “hemos vuelto a vivir lo que vivimos hace unos años atrás. Otra vez los asesinatos de líderes sociales, los asesinatos de líderes comunales. Entonces las organizaciones de la región están muy preocupadas por eso. Nosotros decimos que antes ha sido más duro, porque ya son dos grupos.”

A grandes rasgos “la región en la que vivimos ha enfrentado una problemática grave, con asesinatos de líderes comunales y desplazamiento de otros. A pesar de los temores, los líderes comunales como yo continuamos apoyando a las comunidades y luchando por su desarrollo. Nos unimos a programas de sustitución de cultivos ilícitos en 2017, pero el gobierno no ha cumplido sus compromisos económicos. La situación económica es difícil y muchas familias han sufrido necesidades.

“Estamos buscando apoyo en los nuevos programas del gobierno a través de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) para impulsar proyectos productivos y mejorar la infraestructura en la región, ya que carecemos de vías adecuadas. Queremos retomar cultivos tradicionales para garantizar el sustento económico de las comunidades campesinas”.

Caserío de Miramar, inspección la Unión Peneya, municipio La Montañita, Caquetá. Foto Óscar Sotelo

Trabajo con las mujeres

Como lideresa campesina el trabajo con las mujeres ha sido fundamental dentro de su gestión. Sobre esta experiencia, señala Ludivia que el machismo es predominante: “en esta región, la situación puede ser difícil y las mujeres a menudo son sumisas y conformistas debido a las circunstancias en las que viven. En particular, las mujeres del campo tienden a centrarse en sus roles tradicionales, como cuidar de sus hijos y realizar tareas domésticas, además del trabajo agrícola. Muchas de ellas no se preocupan por su propio crecimiento personal o capacitación.

“Abordar esta situación ha sido un desafío considerable. Algunas mujeres muestran interés cuando se las invita a reuniones y se les brinda información sobre la importancia de la organización. Sin embargo, muchas de ellas sienten temor a enfrentar un cambio en sus vidas, ya que la vida en la ciudad o la capacitación pueden parecerles difíciles, dado que siempre han sido sumisas en su entorno rural.

“A pesar de estos obstáculos, estamos trabajando para empoderar a las mujeres en la región. Estamos promoviendo la idea de que las mujeres pueden capacitarse y desempeñar un papel activo en la comunidad. Muchas de nosotras nos hemos capacitado en las juntas de acción comunal y en organizaciones de mujeres, lo que nos ha permitido aprender sobre nuestros derechos y responsabilidades. Estamos alentando a las mujeres a unirse a estas organizaciones para empoderarse y aprender cómo reclamar y defender sus derechos de manera efectiva”.

Rumbo al Concejo

Finalmente, el camino hacia su candidatura no fue fácil. Por ser mujer y los miedos que esto conlleva, además del trabajo con la comunidad que la ha puesto en un lugar vulnerable con respecto al conflicto de la región: “en el pasado, rechazaba la idea de postularme como candidata al Concejo en tres ocasiones debido al miedo y la falta de confianza en mis capacidades. Sin embargo, después de reflexionar sobre la situación y el deseo de hacer algo por las comunidades, finalmente tomé la decisión de aceptar la candidatura. Varias comunidades me han propuesto como candidata para el Concejo Municipal, y estoy postulándome como candidata número 6 por el Partido Liberal.

“La mayoría de las comunidades siente que los representantes anteriores no han hecho lo suficiente por la región y las comunidades. Estoy comprometida a trabajar en beneficio de todos, especialmente de las mujeres y las comunidades más vulnerables. Mi enfoque será asegurarme de que los recursos, proyectos y programas lleguen a donde deben llegar, especialmente aquellos destinados a mujeres jefas de hogar, familias vulnerables, personas de la tercera edad, jóvenes, niños y víctimas de la violencia.

“Mi objetivo es ser una veedora de estos programas y proyectos, asegurándome de que se implementen adecuadamente y que las comunidades reciban el apoyo necesario. No queremos ser manipulados ni utilizados por concejales que no cumplan sus responsabilidades. Con el apoyo de mis comunidades y organizaciones de mujeres, espero ganar las elecciones y trabajar incansablemente por el progreso y el desarrollo de nuestra región”.

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