Debate sindical y nueva proletarización

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Las relaciones entre el capital y el trabajo sufren una serie de mutaciones, de las cuales el sindicalismo mismo no se da cuenta y eso permite un margen de maniobra muy alto a la burguesía, dueña de los medios de producción.

Marcha CUT 1

Nelson Fajardo

Estamos cerca al Congreso Extraordinario de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), a realizarse con el propósito central de discutir la Reforma Estatutaria. Discusión que tiene mucha tela que cortarle, como se dice popularmente. Entre esa tela, se encuentra la discusión sobre ¿Qué defiende una Central Sindical como la CUT? ¿Para qué defiende? Y ¿Por qué defiende?

Lo primero que responderíamos, es que la CUT defiende a los trabajadores de las agresiones del capital, porque el capital busca explotar al máximo el valor de uso de esa mercancía que se llama fuerza de trabajo asalariada y para emprender acciones colectivas en defensa del poder adquisitivo del ingreso para mejorar las condiciones de vida de quienes producen plusvalía. Pero esos objetivos, la defensa de los trabajadores, limitar o frenar las formas de explotación y desatar la lucha colectiva no se cumplen cuando las direcciones sindicales son cooptadas por el capital, las bases sindicales actúan con una mentalidad economicista y no se educa en el sentido de clase y pertenencia a dichas bases sindicales.

Lo cierto es que las relaciones entre el capital y el trabajo sufren una serie de mutaciones, de las cuales el sindicalismo mismo no se da cuenta y eso permite un margen de maniobra muy alto a la burguesía, dueña de los medios de producción. Entre esas mutaciones tenemos:

Sustitución de la contratación y de la negociación colectiva por la contratación y negociación individualizada

Ampliación de las funciones y los tiempos de trabajo, prolongando la jornada laboral. Pero ampliando, también, la intensidad del trabajo, generador de cambios continuos en la calidad de los medios de producción.

Estratificación de los trabajadores, para compartimentarlos y ponerlos a competir por productividad

Reducción o eliminación de cualquier intento de organización sindical, si esta atenta contra el manto sagrado del capital.

Estas mutaciones adheridas al modelo de acumulación neoliberal fomentan el individualismo, la amplitud y la intensidad del trabajo, la fragmentación y compartimentación para competir y reducir el tiempo para apoderarse de las funciones que genera el capital. Lo más cruel de esta ofensiva del capital contra los trabajadores asalariados, consiste en transferir la carga del salario, lenta o rápidamente, al propio trabajador; en lo que denominamos desalarización o conversión del salario en ingreso, equiparable con ganancia. Esto oculta las relaciones de explotación y hace ver una relación entre iguales que se distribuyen el ingreso.

A lo anterior, se agrega las renovaciones causadas por las variaciones en la Composición Orgánica de Capitales (C.O.C.), que cambia, a su vez, el tipo de trabajador con el que se relaciona el capital. Según Manuel Castells, la nueva forma de esa relación varía en términos concretos, con la llegada o arribo de la Sociedad Red, entendida como un conjunto de nodos interconectados[1. Castells, Manuel: Comunicación y Poder, Ediciones Siglo XXI, México 2012, página 45.], en la que los trabajadores se clasifican en trabajadores autoprogramables con capacidad autónoma para centrarse en la meta que se les asigna en el proceso de producción. Mientras que los trabajadores genéricos reciben las tareas que apenas se valoran, pero que siguen siendo necesarias, son reemplazados por maquinas o trasladados a centros de producción con costos bajos[2. Ibídem, págs. 57 y 58]. El paso de autoprogramable a genérico se da por selección darwiniana; los puestos y los trabajadores más obsoletos son sustituidos paulatinamente por el aumento en la C.O.C.

Por su parte, el proceso de valorización está basado en alianzas, sociedades y colaboraciones específicas; relaciones que tienen por unidad el Proyecto Empresarial, representado por una red empresarial. “El estrato más dominante es el mercado financiero global, la madre de todas las valoraciones”[3. Ibídem, pág.60.].

Si bien, técnicamente, este cambio no se da en Colombia tal y como está planteado, si hay manifestaciones estructuradas y fragmentadas del mismo; ante todo en los sectores modernos de la economía, ligados con los servicios de cultura, comunicación, educación, salud, entre otros, catalogados por la economía política clásica, como sector no productivo, hoy reconocido como economía de los intangibles o servicios.

Es decir, que la nueva proletarización, además de tocar las fases de realización del capital, abarca actividades que antes no estaban subsumidas al capital, como la cultura. Si la producción fabril fue el escenario de gestación del capitalismo industrial, los productos intangibles son de la sociedad red, desde la producción, y de las multis y transnacionales del capital financiero mundial.