De la “Operación Barbarroja” al Donbás

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Desfile en la Plaza Roja, el 9 de mayo pasado

Los rusos no olivan la lección, de la Segunda Guerra Mundial, y saben lo que significa la amenaza fascista, que se escenifica hoy en Ucrania

Alberto Acevedo

En medio de un impresionante desfile militar, en el que Rusia mostró al mundo su potencial de guerra, incluyendo ojivas nucleares, el 9 de mayo pasado se celebró en Moscú el Día de la Gran Guerra Patria que evoca la derrota del fascismo alemán.

La celebración estuvo llena de simbolismos. Recordó al mundo que, al término de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo ruso no pudo ser derrotado por las fuerzas del mayor imperio militar de la época, las huestes fascistas de Hitler. Que tampoco hoy otras potencias, que sueñan con doblegar a Rusia, van a alcanzar ese cometido. No solo los alemanes, también otros imperios en el pasado soñaron con poner de rodillas a los rusos y nunca lo lograron.

El presidente Putin dijo que la batalla que se libra hoy en la región del Donbás, en suelo de Ucrania, es continuación de ese empeño por derrotar los rezagos del fascismo, que generosamente es alentado por las potencias occidentales.

Generación de vencedores

“El Día de la Victoria es una fecha íntima y querida para cada uno de nosotros. En Rusia no hay familia que no haya sido abrasada por la Gran Guerra Patria”, dijo Putin en la Plaza Roja.

“Su recuerdo no se desvanece. En este día, los niños, nietos y bisnietos de la Gran Guerra Patria se encuentran en el flujo interminable del Regimiento Inmortal. Llevan las fotos de sus familiares, los soldados caídos que se quedaron jóvenes por siempre y los veteranos que ya nos han dejado”.

“Estamos orgullosos -puntualiza el mandatario ruso- de la invicta y valiente generación de vencedores, que somos sus herederos, y es nuestro deber guardar la memoria de quienes aplastaron al nazismo y quienes nos legaron a estar atentos y hacer todo lo posible para que el horror de una guerra mundial nunca se repita. Y por lo tanto, a pesar de todos los desacuerdos en las relaciones internacionales, Rusia siempre ha abogado por la creación de un sistema de seguridad igual e indivisible, un sistema que es vital para toda la comunidad internacional.

Enfrentamiento inevitable

“Sin ocultar nada, se venía preparando otra operación punitiva en Donbás y una invasión de nuestras tierras históricas, incluida Crimea. En Kiev, anunciaron la posible adquisición de armas nucleares. El bloque de la OTAN comenzó a explotar militarmente nuestros territorios adyacentes.

“De este modo, se creó sistemáticamente una amenaza absolutamente inaceptable para nosotros y directamente en nuestras fronteras. Todo indicaba que sería inevitable un enfrentamiento con los neonazis, los partidarios de Stepán Bandera, por los que habían apostado EEUU y sus socios menores.”

El 9 de mayo de 1945 finalizó la Segunda Guerra Mundial, conflicto que en lo fundamental se desarrolló en el frente soviético-alemán, donde se libraron las más decisivas batallas que quebraron la espina dorsal del Werhmacht (el ejército alemán). En ese momento, las fuerzas armadas de la Alemania nazi constituían el más potente complejo militar bélico creado por el hombre.

El arsenal ruso frenará los ímpetus expansionistas de la OTAN

Pueblos inferiores

Pero las expectativas del mando alemán de conquistar el mundo no se cumplieron, porque el Werhmacht encontró en la Unión Soviética una resistencia que jamás imaginó.

El 18 de diciembre de 1940 Hitler firmó la orden para desarrollar la ‘Operación Barbarroja’, que contemplaba la destrucción de la URSS en tres o cuatro meses. Alemania poseía en ese momento dos veces y media más recursos que la URSS y era la más poderosa potencia imperialista del planeta. La incursión que Alemania desató en la URSS fue una guerra de exterminio contra los pueblos eslavos, gitanos y judíos, que para los nazis eran pueblos inferiores.

En el operativo inicial contra la URSS participaron 190 divisiones, cinco millones y medio de soldados, 4.000 tanques, 4.980 aviones de combate y 192 buques de la armada nazi, entre otras fuerzas.

El mayor logro militar

Se produjeron encarnizadas batallas cerca de Moscú y Stalingrado, hasta donde llegaron las tropas alemanas. Sobre estas batallas el general Douglas MacArthur (considerado un héroe para los Estados Unidos) escribió: “en mi vida he participado en varias guerras, he observado otras y he estudiado detalladamente las campañas de los más relevantes jefes militares del pasado. Pero en ninguna parte había visto una resistencia a la que siguiera una contraofensiva que hiciera retroceder al adversario hacia su propio territorio. La envergadura y brillantez de este esfuerzo lo convierten en el logro militar más importante de la historia”.

Hay que recordar que, en la sola batalla de Stalingrado, las tropas alemanas perdieron más de un millón de hombres.

Son hechos que muchos analistas prefieren olvidar. La guerra eliminó en la URSS a 27 millones de personas y dejó 60 millones de heridos. Destruyó 1.710 ciudades, 70.000 aldeas, 32.000 empresas industriales, 65.000 kilómetros de vías férreas, 98.000 cooperativas agrícolas, 1.876 haciendas estatales, seis millones de edificios, 40.000 hospitales, y 84.000 escuelas, entre otros daños materiales.

Continuación de la Gran Guerra Patria 

Los rusos no olivan la lección, y saben lo que significa la amenaza fascista, que se escenifica en Ucrania. También lo valoran observadores objetivos, que no dudan en reconocer que la intervención militar especial rusa en Ucrania fue un elemental acto de autodefensa.

“Además, -dice por ejemplo el analista Ernesto Cazal- está en marcha un proceso de «cancelación» rusofóbica que se ha llevado por delante la cultura, las artes y la historia misma en la que los pueblos eslavos de Eurasia ya no son considerados parte integrante de la formación misma de Occidente.

“Se trataría, en suma, de una segunda edición de la Gran Guerra Patria, la defensa y ofensiva soviética antinazi durante la llamada Segunda Guerra Mundial, que los rusos traen a colación, y no de manera forzada, si nos atenemos a las semejanzas del ayer con el hoy”.

Con la expansión de fuerzas de la OTAN, Estados Unidos dio un golpe de timón, mostrando tanto a Rusia como a China que no se puede hablar de ningún compromiso de seguridad en las regiones vecinas a Moscú controladas por Washington. La Casa Blanca quiso aumentar el cerco militar a Rusia, y Ucrania era el último eslabón. Washington quiso aumentar la presión sobre las fronteras con Rusia, y esta presión aumentará en el futuro. Esto hizo que la guerra en Ucrania fuera inevitable.