Cuatro imperios tras un canal

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Panorámica de la zona del canal.

Es muy difícil encontrar una obra de ingeniería de la importancia del Canal de Panamá, visionada con tanta antelación, desde el año 1534.

Panorámica de la zona del canal.
Panorámica de la zona del canal.

José Ramón Llanos

Recientemente un analista conceptuaba que Colombia no tenía política externa de largo plazo. Precisamente la pérdida de Panamá es una demostración de que ya desde el siglo XIX teníamos una precaria política exterior. En cambio ya desde ese siglo los Estados Unidos habían diseñado su política internacional imperialista e identificado sus objetivos de largo plazo, uno de ellos raparnos el Istmo de Panamá, que según Simón Bolívar en algún momento sería la capital del mundo.

Los tratados que nuestros ingenuos gobernantes firmaban con la nación septentrional, supuestamente para garantizar la soberanía sobre ese estratégico territorio, necesariamente conducían a que más temprano que tarde la patria de Eisenhower nos robaría esa valiosa región. En otra ocasión analizaríamos más detenidamente ese fracaso nacional. En este artículo lo dedicaremos a relatar las numerosas propuestas para construir un canal que uniera las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico. En el próximo artículo analizaremos las implicaciones estratégicas y económicas, así como algunos problemas geopolíticos derivados del funcionamiento del Canal de Panamá.

Todas las potencias tras el Istmo

Desde el siglo XVI varias potencias europeas y los Estados Unidos ambicionaban construir un canal que uniera el Océano Atlántico y el Pacífico: España, Holanda, Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Incluso en 1850 mediante el Tratado Clayton-Bulwer, los ingleses y los estadounidenses deciden financiar la construcción del canal por Nicaragua.

Es muy difícil encontrar una obra de ingeniería de la importancia del Canal de Panamá, visionada con tanta antelación, desde el año 1534. Mediante una Real Cédula, Carlos V le ordena al gobernador de Castilla de Oro analizar la viabilidad de unir las aguas del río Chagres con el océano Pacífico. El creador del Banco de Inglaterra, William Patterson, le propone al rey la financiación de la construcción de un canal que una las aguas del mar Caribe con el Pacífico.

En 1785 comerciantes y banqueros franceses diseñaron varias propuestas para abrir un canal por el istmo y se lo presentaron al rey Carlos III, quien gobernaba España en esos momentos. Dos años después, Francisco Miranda, buscando apoyo para la independencia en Inglaterra, le propuso a William Pitt que si ayudaba a las fuerzas independentistas, le concederían derechos a Inglaterra para que construyera un canal en Panamá.

El sabio alemán Alejandro Humboldt después de recorrer América del Sur, entre 1789 y 1804, elaboró una propuesta que contenía cuatro posibles regiones en donde construir el canal interoceánico: Tehuantepec, Nicaragua, Panamá y el valle colombiano del río Atrato. En 1834 el Congreso de la Nueva Granada determinó que debía construirse un canal por Panamá. Doce años más tarde Colombia firma el primer tratado que facilitará la apropiación del territorio panameño por parte de los norteamericanos, se denominó Tratado Mallarino-Blidlack.

El 20 de marzo de 1878, el gobierno colombiano concedió a la firma francesa Sociedad Civil Internacional Interoceánica los derechos para la construcción de un canal en el istmo. Las obras estuvieron a cargo de Fernando Lesseps, quien inició los trabajos en enero de 1880. Infortunadamente en el año de 1894, problemas financieros obligaron a parar definitivamente las obras.

Este fracaso económico permitió que los Estados Unidos urdieran los planes que le facilitaron apoderarse del territorio necesario para construir la obra y convertir la Zona del Canal en su colonia, mediante la enmienda Taft introducida al Tratado Hay-Bunau- Varilla, que los norteamericanos habían impuesto al gobierno provisional de Panamá en 1904. Diez años después, el 7 de enero de 1914 El Ancón, un carguero, pasó por primera vez el canal.