Cuando la migración es la única salida

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Foto Humberto Chávez, licencia Unsplash

La migración crece potencialmente y su regulación debería ser potestad de cada país. El peor camino es criminalizarla, como lo hace Estados Unidos, mediante la aplicación del título 42 y del artículo 8 de su normatividad interna

Diógenes Laercio

La pobreza es una de las causas más importantes de la migración, no solo en Colombia sino en el mundo. Si consultamos la opinión de algún teórico en temas económicos, seguramente va a decirnos que no necesariamente la pobreza es causa directa del desplazamiento de personas hacia otras naciones, preferentemente industrializadas.

Lo que sí es cierto, es que la migración internacional puede verse como un símbolo de la desigualdad existente en el mundo. En la discusión que suscite este asunto, seguramente aparecerá algún sociólogo que venga en auxilio nuestro y nos recomiende que cuando hablemos de pobreza no pensemos solo en ingresos económicos.

Nos recordará seguramente que la pobreza forma parte de un conjunto de factores entrelazados, con la ausencia de un Estado de Derecho eficaz, la corrupción creciente, el cambio climático, el modelo capitalista extractivista, que torpedean el desarrollo de buena parte de la humanidad. Y está bien que nos lo recuerden. Por cierto, de estos bemoles se han ocupado la mayoría de las intervenciones del presidente Petro en sus discursos en foros internacionales.

En todo caso, entre uno y otro factor, así no haya un nexo inmediato, lo cierto es que, en el caso colombiano, en los últimos meses se han disparado en forma preocupante.

Pobreza multidimensional

En la última semana de mayo, el DANE publicó los resultados de la que ahora denominan pobreza multidimensional en el año pasado. Justo es reconocerlo, ese índice cayó en 3.1 puntos porcentuales respecto a 2021. En cifras concretas, esto significa que 1.47 millones de colombianos superaron la pobreza multidimensional. Pero 6.6 millones de compatriotas aún perviven en condiciones de pobreza o de pobreza extrema.

De acuerdo con los especialistas, al menos 20 indicadores cruciales se toman en cuenta para medir la pobreza multidimensional. Entre ellos se destacan, las condiciones de las viviendas, la calidad de los servicios públicos, la cobertura educativa y la calidad nutricional y de vida de la niñez. Estos factores a su vez están transversalizados por el trabajo informal, que miserabiliza el salario y afecta a no menos del 73 por ciento de los hogares colombianos.

En el mismo mes de mayo, se conoció otro informe, esta vez de la Oficina de las Naciones Unidas para Colombia. En este se detalla que, en 2022, el 70.1 por ciento de los colombianos vivía en condiciones de pobreza, sin un trabajo digno, ni un nivel educativo aceptable.

Problema en crecimiento

El informe de la ONU destaca un detalle, que adquiere ribetes criminales, si se tiene en cuenta que está en juego el futuro de la juventud colombiana. Dice que el porcentaje de personas mayores de 18 años en exclusión productiva, es prácticamente el doble de la cifra registrada el año anterior a la muestra, que era del 34.3 por ciento.

Una cifra más en relación a la pobreza nuestra. De acuerdo con un informe más reciente, de junio, de la Secretaría Distrital de Planeación, dos de cada diez bogotanos viven en condiciones de pobreza multidimensional, esto es, el 3.8 por ciento de la población capitalina.

En paralelo, el fenómeno de la migración de colombianos sigue en ascenso. Solo entre enero y abril de este año, de acuerdo a cifras de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, 127.687 personas cruzaron la región del Darién, rumbo a Panamá, para continuar hacia Estados Unidos, objeto final del ‘sueño americano’.

De la anterior cifra, el 64 por ciento de los caminantes correspondió a hombres adultos, el 16 por ciento a mujeres adultas y el 20 por ciento a menores de edad. Del total de migrantes, la mayoría, el 44 por ciento, son venezolanos, pero también hay haitianos, ecuatorianos, chinos y de otras nacionalidades.

Factores que se cruzan

Cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, de noviembre del año pasado indicaron que 1.203.521 colombianos manifestaron residir en el exterior. Como lo confiesa el dato, son las personas que “manifestaron residir” en otras latitudes. Omite las que no han hecho esta manifestación. La cifra podría duplicarse o triplicarse. Venezuela nada más, dice que un millón de colombianos reside en ese país, huyendo de la violencia.

El dato más reciente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, correspondiente a noviembre pasado, indica que 108.4 millones de personas fueron desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Versiones de prensa posteriores indican que si se suma a quienes se desplazan por razones económicas, por el cambio climático, desastres naturales u otros factores, suman en total 300 millones de seres humanos en el planeta.

En todo caso, la migración crece potencialmente, y su regulación debería ser potestad de cada país. El peor camino ahora es criminalizarla, como lo hace Estados Unidos, mediante la aplicación del título 42 primero, y del artículo 8 de su normatividad interna después.

La reforma migratoria en Estados Unidos, no logrará frenar los flujos de migrantes de otros países. Así lo demuestran las cifras posteriores a la prescripción del título 42. Precisamente al cierre de esta nota, la organización Gallup publicó los resultados de una encuesta que midió la opinión de 1.200 ciudadanos de América Latina. En el caso colombiano, encontró que el 49 por ciento de los ciudadanos, buscaría la forma de irse de este país, en caso de que tuviera los recursos necesarios para ello.

Lucha contra la pobreza

El derecho al desarrollo de cada ser humano significa el derecho a no tener que emigrar, que la migración sea una opción voluntaria y no su única salida posible. De ahí la necesidad de que las políticas de cooperación dirijan su foco de atención hacia la lucha contra la pobreza. Mantener el compromiso con la justicia global es tarea del momentito, para frenar a mediano plazo la creciente ola de desplazamientos forzados.

Hay que combatir esa mixtura de factores que inciden en el crecimiento desbordado de las migraciones, como se mencionaba arriba. Combatir la delincuencia común, el crimen organizado, las guerras entre naciones. Castigar la migración sin atender a las soluciones de fondo, es inhumano. Nelson Mandela decía: “Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.