Con la lámpara de Diógenes: Alimentos contaminados para los niños

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En la realidad tangible las secretarías de Educación departamentales que son del resorte del MEN, permitieron las prórrogas de los contratos con las entidades proveedoras y el llamado Frente Común no se sabe en qué anda. Es decir sin control alguno y el problema continúa igual.

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Rubén Darío Arroyo Osorio

Ya habíamos denunciado en esta columna el creciente aumento de niños muertos por desnutrición en departamentos como La Guajira y Chocó. Esta calamidad se profundiza por la desidia del Estado desde el MEN y las Secretarías Departamentales de Educación, al no controlar la entrega de alimentos a las escuelas en estas regiones y en el departamento del Atlántico donde las defensorías del Pueblo regionales y la Delegada Nacional para los Derechos de la Niñez, denunciaron haber encontrado irregularidades muy graves en el funcionamiento del programa de alimentación escolar y asistencia a los niños y adolescentes, tales como: “Contaminación en más del 70% de los alimentos con presencia de coliformes totales y fecales, entre otras sustancias dañinas al organismo; además de ausencia de alacenas y equipos de refrigeración. Por esto los alimentos permanecen en el suelo sucio, los niños comen en el piso y con platos, cucharas y cubiertos sucios y sin la minuta adecuada a sus necesidades alimentarias, complicando más esta calamidad los niños hacen sus necesidades fisiológica a campo abierto ante la ausencia de baterías sanitarias…”

La Ministra de Educación aparentemente preocupada declara que “para que Colombia sea el país más educado de América Latina en 2025 es necesario garantizar la alimentación escolar… y anunció la creación de un Frente Común con la Defensoría del Pueblo y Naciones Unidas, para vigilar los recursos destinados a la alimentación escolar”. En la realidad tangible las secretarías de Educación departamentales que son del resorte del MEN, permitieron las prórrogas de los contratos con las entidades proveedoras y el llamado Frente Común no se sabe en que anda. Es decir sin control alguno y el problema continúa igual.

Podría decirse peor, porque muchos candidatos a ocupar curules en los cuerpos colegiados en la presente coyuntura electoral, especialmente en La Guajira, se aprovechan de esta situación, recogiendo firmas para su proselitismo a cambio de resolver la ausencia de transporte para un nutrido grupo de estudiantes que hace dos años no asisten a las escuelas por esta circunstancia. Así el gobierno central, el Ministerio de Educación y las secretarías de Educación departamentales cierran los ojos ante los problemas, creando el caldo de cultivo para que siga creciendo el clientelismo y la corrupción política administrativa en las regiones más golpeadas por la errática política de Santos y sus antecesores en la Presidencia de la República.