Columna libre: El nuevo código de policía

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Foto: Matt with Colombian Cops via photopin (license)

El país no solo necesita mejorar su Código Nacional de Policía sino a la Policía misma. Institución tan valiosa requiere de reglas claras para su relación con la sociedad, pero también necesita ser ella misma lo que la sociedad necesita.

Foto: Matt with Colombian Cops via photopin (license)
Foto: Matt with Colombian Cops via photopin (license)

Rodrigo López Oviedo

El Congreso discute actualmente un nuevo Código Nacional de Policía. El que hoy nos rige se expidió para la sociedad de hace 45 años, y es lógico que tenga desajustes de indispensable corrección. El proyecto de ley ya fue aprobado en primer debate, y esto apura al sector democrático para que aporte sus puntos de vista, dado lo importante que será lo que se apruebe para la vida ciudadana.

Ya son varios los puntos polémicos que se le han visto al proyecto, incluidos algunos aspectos violatorios de las libertades individuales, del derecho a la intimidad y del respeto al debido proceso, como los que permiten al agente policial detener ciudadanos o ingresar a viviendas sin orden judicial.

Entre las justificaciones del proyecto está la necesidad de adecuar las normas a los muchos cambios que se han operado en las últimas décadas. En efecto, el mundo avanza en medio de una prodigiosa revolución científica, que ha derivado en extraordinarios cambios tecnológicos, especialmente en la información y las comunicaciones. Esto ha creado condiciones para elevar positivamente la calidad de vida de la población, pero también ha reducido sus posibilidades para el ejercicio de algunos derechos, entre ellos el de la intimidad, según quedó demostrado con las chuzadas y los hackers recientes.

Lo maluco es que solo sea el ciudadano corriente el que deba evitar caer en malandanzas como las mencionadas y que este proyecto guarde silencio ante hechos y autorías oficiales. En estos casos, se esperaría mayor severidad para con los culpables, pero, por el contrario, a ellos se les castiga con casa por cárcel o con paliativos como los del fuero penal militar.

El país no solo necesita mejorar su Código Nacional de Policía sino a la Policía misma. Institución tan valiosa requiere de reglas claras para su relación con la sociedad, pero también necesita ser ella misma lo que la sociedad necesita.

Bien valdría la pena pensar en un Código que comience por crear condiciones para elevar la imagen de la Policía, y esto conlleva una mejor remuneración para sus miembros, así como la redefinición de su deber ser, lo cual haría que se les viera como auténticos servidores públicos, y no como inspiradores de miedo a los que se acude ante cada amenaza a la seguridad personal o colectiva.

Este Código debe hacer de la Policía una institución más cercana a la comunidad que a las instituciones militares; más realmente dependiente de las autoridades civiles que del ministerio de Defensa; y sobre todo, con propósitos de mayor apoyo a las grandes mayorías, que a las minorías oligárquicas que bien pueden defenderse solas.