Clavos calientes

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Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo, y Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT.

Sindicalismo al revés

Lucho Garzón, bastante ufano, le dijo al presidente Juan Manuel Santos en la Plaza de Bolívar que antes la llenaba en manifestaciones sindicales, pero que ahora la llenaba con empresarios que ofrecen empleo. En el mismo camino, Julio Roberto Gómez declaró con satisfacción que la defensa de las megapensiones de truhanes que atracan el erario y el dinero de los colombianos es obligación de su central la CGT. Los dos, con una visión torcida del sindicalismo, se sienten orgullosos de estar ahora al servicio del neoliberalismo y de quienes, habiendo sido congresistas, mediante engaños lograron multimillonarias pensiones en contraste con las precarias que recibe el común de los trabajadores. El sindicalismo al revés.

Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo, y Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT.
Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo, y Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT.

Santos responsable

No coinciden los representantes diplomáticos en Bogotá con la justeza de la acción militar que dejó el saldo de 27 guerrilleros masacrados en Guapi (Cauca). Algunos consideran que es lícita porque están dialogando en medio de la guerra; otros expresan la inconformidad porque así como Santos protestó por los miembros de la Fuerza Pública que perdieron la vida en el Cauca por un ataque de las FARC-EP, no puede reaccionar con criterio de venganza y ajuste de cuentas. Otros prefieren guardar silencio. La mayoría sí coincide en que la paz pasa por su peor momento y la mejor decisión es adoptar medidas bilaterales que le bajen la intensidad al conflicto.

Pacho ¿candidato uribista?

Aunque Pacho Santos fue proclamado candidato oficial a la Alcaldía de Bogotá por la extrema derecha del Centro Democrático en acto que contó con la participación del senador Álvaro Uribe y del ex candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, hay quienes consideran que el candidato con la preferencia del ex mandatario es Enrique Peñalosa, quien todavía no ha lanzado de forma oficial su candidatura pero sí está buscando alianzas. No hay nada de extraño que al final la movida de Uribe Vélez, como lo hizo en la aspiración presidencial, sea para respaldar a Peñalosa. Al final Pachito es un candidato muy malo, incómodo hasta para su jefe y sus amigos.

Sin ninguna vergüenza

Miguel Pinedo Vidal, parapolítico, en libertad después de haber purgado la pena por nexos con paramilitares, reapareció en la política regional al frente de Cambio Radical en la Costa Atlántica, defendiendo las candidaturas a la Gobernación y a otras corporaciones de evidentes nexos con Kiko Gómez, La Gata y otras yerbas. Cuenta con el apoyo de la familia Char y con el silencio del jefe natural Germán Vargas Lleras, vicepresidente de la República. El que calla otorga, dice el refrán. Es una clase tradicional sin ninguna vergüenza. Es el principal obstáculo para una real apertura democrática en Colombia.