¿Ciudades para el capital o para la vida?

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La ciudad de Medellin sede del Foro Urbano Alternativo y Popular. Foto J.C.H.

Modelos de ciudad al servicio del mercado, es la premisa fundamental del séptimo encuentro urbano de ciudades convocado por ONU-Hábitat. Paralelo a esa cita, se reúne el Foro Urbano Alternativo y Popular, con una temática impulsada por las organizaciones populares que rechazan la innovación y competitividad urbanísticas en beneficio del empresariado y el capital inmobiliario. La meta es la construcción de urbes para una vida digna, aseguran los organizadores.

La ciudad de Medellin sede del Foro Urbano Alternativo y Popular. Foto J.C.H.
La ciudad de Medellin sede del Foro Urbano Alternativo y Popular. Foto J.C.H.

Juan Carlos Hurtado F.

“La crisis del modelo económico en Medellín se manifiesta entre otras cosas con la desconexión de agua, luz, gas a más de 70 mil familias, por parte de las Empresas Públicas de Medellín, EPM, que dejaron de ser de control público a ser gerenciadas y administradas como una transnacional. La ciudad se da el lujo de ser ‘innovadora y moderna’ pero hace esto. Hay muchas personas que están siendo esquilmadas por el sector financiero.

“En varias ciudades desalojan gente por la alianza entre las grandes constructoras, el sector bancario y el negocio de la tierra urbana, entonces, basados en el plan de ordenamiento territorial, les compran a muy bajos precios para especular con esos terrenos. Eso es conocido como acumulación por desposesión”, explica Otto Higuita, de la organización Movilicémonos Pueblo, sobre las maneras como se evidencia la exclusión en las ciudades colombianas.

Y es que Medellín fue escogida por ONU-Hábitat para realizar su séptimo Foro Urbano Mundial por ser catalogada como una de las ciudades más “innovadoras y modernas” del mundo, lo que a juicio de muchos participantes del foro alternativo es contradictorio: “es una de las más inequitativas de América Latina. Es excluyente, insegura, expulsa y desaloja de sus casas a quienes estorban o se oponen a la planeación urbanística que impone un modelo de ciudad innovadora y en función de los mercados”.

La temática discutida en el foro oficial no es aceptada por las organizaciones populares porque se da en el esquema de la retórica de la innovación, la competitividad y el empresarismo, que consolida el capital inmobiliario y termina asumiendo en provecho propio las grandes decisiones de la vida urbana; expresadas en los planes de ordenamiento territorial, los planes estratégicos de desarrollo, los planes parciales urbanísticos y el grueso de las políticas públicas referidas a lo urbano.

También denunciaron la renuncia de ONU-Hábitat al objetivo del milenio Nº 7-11 referido a la progresión de barrios marginales y a los desalojos de inquilinos, deudores hipotecarios y habitantes urbanos desprotegidos.

Dos modelos de ciudad

La mayoría de procesos organizativos de distintas ciudades del país no se sienten identificados ni sus reivindicaciones recogidas en el foro de la ONU-Hábitat porque, como lo expresa Carlos Velásquez de la Mesa Interbarrial de Desconectados de Medellín, “en el Foro de la ONU se discute el modelo de ciudad para la venta de servicios, para el gran capital; y el foro alternativo discute en función de tener ciudades de derechos y el mejoramiento de las condiciones de vida para todos”.

Además, la dispersión de los procesos organizativos urbanos, barriales y de ciudades, y la ausencia de una agenda nacional que los movilice fueron algunas de las necesidades que originaron la organización del Foro Social Urbano Alternativo y Popular. Por eso, entre los objetivos del encuentro también está la construcción de una coordinación nacional para un gran movimiento urbano y de un pliego unificado con temas como vivienda, movilidad, ordenamiento territorial participativo, salud, diferencias sexuales y educación, entre otras.

En el evento, desarrollado del 6 al 9 del presente mes, participaron más de dos mil personas de procesos urbanos de todas las ciudades del país, y con asistencia de delegados internacionales en mesas temáticas discutieron acerca de los modelos políticos, económicos y culturales a derrumbar y los que se proponen construir para obtener calidad de vida digna en las ciudades y el campo.

Fue organizado por entidades sociales como Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (Comosoc), FEU y ACEU, entre muchas otras.

En el acto de inauguración en el Auditorio Camilo Torres de la Universidad de Antioquia, algunos de los coordinadores hicieron énfasis en que no contaron con los millones de dólares que gastaron en el foro de ONU-Hábitat, y que lo hicieron con escasos recursos provenientes de la solidaridad. Lo sacaron adelante gracias a la cantidad de jóvenes -sobre todo de Medellín- que se echaron al hombro las tareas preparatorias y de desarrollo.

“Aquí discutiremos si queremos ciudades para la fiesta o para el miedo, ciudades para la vida o para la muerte. (…) El evento es una obra política, cultural y artística de los jóvenes de Medellín para el mundo”, dijo Campo Elías Galindo, de la coordinación del Foro.

La izquierda con el Foro

El Foro no se comprometió con la campaña presidencial de la alianza Polo-UP, pero por la identidad que tiene la izquierda con las reivindicaciones de las organizaciones participantes, sus candidatas fueron invitadas a la inauguración. También lo hicieron porque, para poder cumplir los retos que se plantee la izquierda, se debe pasar por entender las dinámicas urbanas.

Ante la imposibilidad de que la candidata presidencial Clara López asistiera, intervino la candidata a la vicepresidencia Aída Avella, quien le dio una significación especial al evento porque “a diferencia del foro de la ONU en este se reúne es el pueblo a discutir sobre sus propias problemáticas”.

Hizo énfasis en la necesidad de cambiar los modelos político y económico con los aportes de las organizaciones sociales y anotó que de ser electa Clara López, el 7 de agosto nombrará la comisión para la revisión de todos los tratados de libre comercio que tiene Colombia con otros países.

Con respecto a la relación de la problemática campo-ciudad dijo: “Cuando discutimos los problemas de la ciudad también tenemos que mirar al campo; que los campesinos tengan derechos. No pueden los Estados Unidos prohibirnos que subsidiemos a nuestros campesinos cuando ellos acaban de incrementar los subsidios a sus campesinos. Las ciudades no podrán tener mejores condiciones de vida si al campesino no lo respetan, si a las riquezas naturales no las respetan.”

Finalizó su intervención diciendo que el programa de la candidatura presidencial Polo-UP está abierto para que sea construido entre todos, incluso con conclusiones del foro alternativo.