Cartas

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De la UPN

Permítame expresarle en nombre del Programa Pedagogía de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional, nuestra solidaridad y admiración al semanario VOZ que usted tan dignamente dirige y que en forma constante y puntual informa a la sociedad colombiana de los avances de los sectores democráticos por la consolidación de una verdadera democracia participativa tal como lo recomienda la Constitución de 1991.

En los campus de nuestra universidad, en muchas ocasiones hemos escuchado sus elocuentes disertaciones acerca de la urgencia del diálogo y la paz, así como el compromiso de trabajar al lado de los sectores más humildes de nuestra sociedad para que más temprano que tarde sean reconocidos todos los derechos humanos que consagra la juridicidad internacional.

Desde esta visión académica queremos decirle, doctor Lozano, que somos amigos inclaudicables de los esfuerzos que cumple el semanario VOZ y aprovechamos esta feliz ocasión para ratificarle el deseo que su vida política se prolongue por muchos años para beneficio de la nación, que tanto requiere de sus análisis imparciales y comprometidos, por las mejores causas de la humanidad. Con altos sentimientos de admiración y aprecio. Cordialmente. Alonso Ojeda Awad. Director Programa Pedagogía de Paz. Ex Embajador en Hungría. Bogotá D.C. 5 de septiembre de 2013.

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El grito de la tierra

Se cansaron, las manos callosas de tanto tirar el azadón, para alimentar el rico patrón; y en un solo grito de la tierra, miles de campesinos y campesinas, se levantaron en masas, en un gigantesco paro nacional agrario, poniendo en turbulencia, al régimen santista, que venía ufanándose de haber logrado “la prosperidad democrática del pueblo colombiano”. Indiscutiblemente tenemos que reconocer, que el paro agrario, puso al centro el debate de los pobres del campo, una problemática que solo se escuchaba en los recintos del congreso y cuyo germen es del sindicalismo clasista y revolucionario, y los gritos de la tierra en carreteras, calles y potreros, exigiendo respeto a la producción agraria nacional, soberanía y seguridad alimentaria, precio justo a los alimentos, acceso a la tierra y no a los acuerdos del TLC., acción que jamás había sucedido en este país. Johnny Puente Doria (vía Internet).

El TLC y La Haya

El show mediático montado por el presidente Santos en torno al fallo de la Corte de La Haya, constituye un disparo para distraer al pueblo colombiano que se ha levantado contra las políticas antisociales y económicas de este régimen abyecto a los intereses genocidas de los Estados Unidos contra nuestros países. Al igual que su patrón, conocido como ‘Barato Omama’, que está adoptando medidas distractoras para ocultar su estruendosa derrota a nivel internacional en su pretensión de agredir a Siria, el colombiano está utilizando lo que considera “no aplicable” en el caso del fallo, para ocultar, con la ayuda de los medios privados de manipulación, el grandioso paro nacional en el que han participado campesinos, mineros, estudiantes, trabajadores en general. Debe quedarle claro al régimen de Santos que lo único no aplicable en Colombia es el TLC, conocido en los medios populares como Tratado ‘Terrorista’ de Libre Comercio porque ha sido a través de él que el gobierno le ha entregado el territorio nacional a las transnacionales norteamericanas y de otros países. Los medios populares de comunicación deben dejar claro que la salida mediática de Santos contra Nicaragua es una cortina de humo; debe, oportunamente, judicializar al ESMAD como un escuadrón violento que masacró a la población civil que ejercía su derecho a la protesta. Claudio Rico.