“Las huelgas actuales representan un despertar… está naciendo una nueva clase obrera”, afirma el dirigente sindical Mick Lynch
Ricardo Arenales
En contraste con los anuncios de bajísimas temperaturas para el invierno que se avecina en Europa y que pronostican un clima que congelará los huesos, porque esta vez los hogares no tendrán los combustibles provenientes de Rusia, las calles de Francia e Inglaterra, dos representativas economías europeas, se encendieron con gigantescas movilizaciones populares, que presagian gran combatividad de la movilización social durante este año.
Hay signos comunes y alentadores en las movilizaciones de las dos grandes naciones que sirven de referente para las demandas populares en los meses que vienen. Uno de ellos es la enorme participación de sectores sociales, que incluyen no solo a los trabajadores, a la clase obrera. Otro, la masiva participación en una oleada de huelgas que, en el caso británico, comenzaron desde las últimas semanas de diciembre del año pasado. Otro, el rechazo generalizado a la política de ajuste social, al modelo neoliberal de desarrollo y a la idea de que el costo de una guerra mercenaria en Ucrania lo paguen los trabajadores.
En el caso de la Gran Bretaña, esta semana se ha vivido la huelga más importante de las últimas décadas por su participación y representatividad. Maestros, enfermeras, conductores de ambulancias, ferroviarios, bomberos, empleados públicos, trabajadores del correo, profesores universitarios y muchos otros sectores, protagonizan una oleada de huelgas, que arrancó hace varios meses y anuncia prolongarse por febrero y marzo.
Estamos de regreso
La mayor movilización se dio el pasado primero de febrero, en la que medio millón de trabajadores, según fuentes oficiales, salieron a las calles en Inglaterra, Gales y Escocia. El hecho de que confluyeran huelgas simultáneas de importantes sectores, hizo que el “espectro” de la huelga general rondara las calles.
El dirigente sindical ferroviario Mick Lynch, aseguraba en una concentración en las puertas de Downing Street, frente a miles de maestras y profesores: “Somos la clase obrera, y estamos de regreso”. Analistas independientes coinciden en esta última valoración: “Las huelgas actuales representan un despertar… está naciendo una nueva clase obrera”.
Hay una circunstancia particular que irrita a los trabajadores británicos y los dispone a la protesta callejera: el alto costo de la vida, con la inflación más alta de Europa para el último año. Los efectos económicos del brexit, sumados a los de la pandemia, y en los últimos doce meses el costo de la guerra en Ucrania, se combinan en una tormenta perfecta, con ingredientes de cultivo de una importante crisis social.
Entre tanto, la semana pasada se produjo un nuevo paro general en Francia para rechazar la reforma al sistema de pensiones del gobierno de Emmanuel Macron. El 31 de enero los franceses salieron a protestar en medio de una jornada de paro nacional. Una huelga anterior se produjo el 23 de enero. Ambas jornadas convocadas por la totalidad de las organizaciones sindicales en forma unitaria. En ediciones anteriores, VOZ se ocupó del análisis de la movilización social en Francia.