Caballería ligera: Herodes en Colombia

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Entre los indígenas wayú de La Guajira, en los últimos cinco años han muerto de hambre un promedio de tres niños por día

NINOS-WAYUU

José Ramón Llanos

Sabemos que los personajes que habitan y desfilan por las páginas de la Biblia son inmortales. Viven eternamente en la memoria de los creyentes cristianos y por tanto conservan siempre las características y acciones de su vida en el recuerdo de los niños y adultos pertenecientes a las innúmeras sectas que se reclaman cristianas en Colombia y en todo el mundo. Claro que la orden que dio Herodes para consumar el sacrificio de los inocentes se relaciona con la tragedia colombiana que comentaremos a continuación.

Los medios de comunicación han publicado desde el año pasado la tragedia que vive el pueblo wayú que habita en el departamento de La Guajira. El énfasis de las noticias recae en el infanticidio de esa población nativa. En efecto, los comunicadores y comentaristas, apoyados en estadísticas del DANE, denuncian que la situación de las familias de esa etnia indígena es tan deplorable y tan abundante en carencias, que anualmente mueren de hambre un 31,6% de niños menores de un año. Y por la misma causa mueren también 38,9% de los niños mayores de un año y menores de cinco.

Una funcionaria del ICBF considera que el gobierno está afrontando el problema con el Programa de Cero a Siempre, mediante el cual se les está proporcionando a las familias suplemento alimenticio. Cuando nos enteramos en qué consiste el tal programa, caemos en la cuenta de que es efectivamente una solución herodiana, que busca el exterminio de la etnia wayú; semanalmente se les entrega una bolsita que contiene una quinta parte de un litro de leche y un pancito a cada niño.

La efectividad de esta generosa presencia del Estado la demuestran las cifras: en los últimos cinco años han muerto de hambre un promedio de tres niños por día. La tragedia es más aterradora de la descrita hasta aquí. Téngase en cuenta que solamente ha sido estudiado el 45% de la población aborigen guajira. Herodes no fue tan eficaz en la eliminación de niños como sus émulos colombianos. ¿Y quiénes personifican a estos infanticidas?

Todos los gobiernos colombianos que con su criminal indiferencia han permitido que la corrupción y la politiquería regional hayan desviado y apropiado las multimillonarias sumas de dinero de las regalías mineras.

Para evitar que ese exterminio de los niños de todas las comunidades indígenas continúe, se impone que nuevos actores políticos irrumpan en Colombia: es el momento de consolidar el Frente Amplio, sin lugar a dudas la organización más idónea para movilizar la población nacional en pos de las reformas políticas y sociales que tengan presente los intereses de los excluidos por la burguesía durante más de doscientos años.