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Así se ablandó el acero

Desde 2007 cuando Acerías Paz del Río, otrora ícono de la industria boyacense, fue adquirida por la transnacional brasileña Votorantim, inició un proceso de despido de trabajadores, cierre de plantas, persecución sindical y una acelerada desindustrialización

Trabajador de Acerías Paz del Río, foto pág, 7
Los bajos salarios de los trabajadores de Acerías no corresponden con los altos riesgos a que están expuestos en el ejercicio de sus labores.

Juan Carlos Hurtado F.

La empresa ubicada en Nobsa, Boyacá, es productora de acero, varilla, chipa y algunos subproductos como abono fosfórico, escoria, sulfato, mineral de hierro, carbón y alquitrán. Para la producción de acero cuenta con minas de hierro en Paz del Río y Ubalá y para caliza tiene minas en Nobsa. Nació en 1948, por iniciativa del gobierno colombiano bajo el nombre de “Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río”. El 17 de septiembre del mismo año inició la explotación de las minas de hierro y carbón en Boyacá, así como la construcción de la primera planta siderúrgica con alto horno y laminación en el país. En 1954, modificó sus estatutos y pasó a llamarse Acerías Paz del Río, S.A y en 1955 el gobierno aprobó la venta de acciones a particulares.

Cambio negativo

En 2007, cuando Acerías fue adquirida por la transnacional brasilera Votorantim, había alrededor de 2.700 trabajadores. Actualmente hay solo 1.390. La reducción se dio por el cierre de fuentes de trabajo, talleres, plantas de laminación, revestimientos, fragmentación de chatarra y el horno eléctrico, ente otras.

Hasta el año de la compra por parte de los brasileños, Acería Paz del Río pertenecía a una sociedad anónima donde el departamento de Boyacá participaba del 19% de las acciones.

El sindicato –que cuenta con una convención colectiva desde 1956-, asegura que las relaciones obrero-patronales eran mejores anteriormente. “La multinacional llegó a atropellar nuestros derechos, por ende nuestra convención colectiva de trabajo”, asegura César Higuera, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Acerías Paz del Río, organización con alrededor de 1.150 trabajadores afiliados.

Los nuevos dueños iniciaron un proceso de recorte de personal “negociando” trabajadores, despidiéndolos con indemnizaciones y sacando los cercanos a pensionarse. Lo hacen con el argumento de volver viable a la empresa. El presidente del sindicato cuestiona: “No entendemos ese argumento si con lo que tenemos en este momento sacamos la producción y vendemos todo. Además, en 2011 se produjeron 416 mil toneladas solo de acero, sin contar subproductos, lo que equivalió a 588 mil millones de pesos. La empresa asegura que tiene pérdidas, pero si se dan es por las malas administraciones que desarrollaron malos proyectos como abrir varias plantas para luego cerrarlas”.

En noviembre del año anterior se denunció el pliego de peticiones, con puntos gruesos como estabilidad laboral, incremento salarial, respeto a los derechos de asociación, respeto a la convención, cumplimiento de la ley. La convención anterior rigió durante tres años, desde 2009 hasta 2012.

Inicialmente hubo acercamientos amistosos con la administración de la empresa para llegar rápidamente a acuerdos benéficos para las dos partes, “Pero se hicieron propuestas que parecían ofensas para los trabajadores como incrementos salariales que iniciaron en un 0,2% y llegaron al 2,49%, para los siguientes años IPC menos 1,5. Es un irrespeto, por lo que nos paramos de la mesa el 12 de diciembre. Ahora lo haremos como dicta la ley”.

Ante la posible falta de arreglos entre las partes los trabajadores dicen que están dispuestos a tomar una medida que no le conviene a ninguna de las dos partes: la huelga. Anotan que por tantos abusos están preparados para llegar a esa medida.

“Estamos pensando en demandarla ante le Organización Internacional del Trabajo, OIT, por acoso laboral, persecución sindical, desconocimiento de las leyes colombianas, violación de la convención colectiva. Estamos cansados de tanta humillación. No es posible que estemos produciendo más con menos gente y en contraprestación nos vulneran más los derechos; mientras que ellos han aumentado la nómina especial; se ha incrementado casi en 200% con salarios de 12, 10 y 30 millones de pesos, cuando los salarios de los trabajadores de este sector tan peligroso está en millón cien mil. Es algo muy desigual”, explica el fiscal de la subdirectiva Belencito, Camilo Acevedo.

Contaminación

Los dirigentes sindicales comentan que a las oficinas del sindicato es común que lleguen ex obreros de la empresa a pedir que les regalen para mercado, después de haber sido despedidos y no haber encontrado otras fuentes de empleo. “Despidieron profesionales con mucha experiencia y los intentaron reemplazar por gente que trajeron de Brasil pero sin conocimientos del sector siderúrgico, que han cometido desaciertos donde la compañía ha perdido dinero”, anota Camilo Acevedo.

Actualmente las políticas de la multinacional con Acerías no solo afectan a los trabajadores sino a las comunidades, el medio ambiente y la economía del departamento por la cantidad de despidos. La compañía estaba multada por daños ambientales, pero sigue produciendo un alto impacto ambiental en la región por la emisión de gases, polvo, humo, partículas metálicas y tóxicas. Denuncian que en la actualidad hay 186 trabajadores con enfermedades laborales y que la ARP Positiva no cumple con sus responsabilidades.

Concesiones y TLC

Aunque la empresa acaba de recibir concesiones mineras por 27 años, en Tasco, Socha, Paz del Río, Belencito, Ubalá, que dejarán solo en regalías 13 billones de pesos, no se ve bienestar para los boyacenses. También se beneficiarán con la reforma tributaria; por ser zona franca especial tienen más gabelas tributarias pero no han cumplido con el objeto de esta figura que es generación de empleo, desarrollo industrial y responsabilidad social. Por el contrario, ha cerrado instituciones de salud que tenía en concesión con el Seguro Social como un hospital, la Clínica Belencito, la Clínica de Paz del Río y escuelas donde se educaban los hijos de los trabajadores.

La empresa ha tenido millonarios contratos para proyectos que son abandonados. Los más visibles han sido el de reconvención industrial y gestión de la rutina diaria; crearon un nuevo departamento llamado materias primas que generó cambios administrativos. Ninguno funcionó. Hicieron una inversión de alrededor de nueve millones de dólares para un tren de laminación que sacaba lámina y rollo, ya que era la única empresa en el país que hacía laminado en plano; después tuvieron que cerrarlo. Una fragmentadora que valió millones de dólares se pudre. Los desaciertos de la administración han costado millones de dólares en pérdidas. “Esta compañía requiere de inversión tecnológica, no de cambios en la burocracia. Estas pérdidas quieren que las paguen los trabajadores. Nos sobreexplotan, los trenes de laminación están en su capacidad al 100% y ellos quieren más, pero no hay cómo”, dice Camilo Acevedo.

El sindicato se opone a los TLC con Corea y Turquía, ya que las empresas turcas producen 50 millones de toneladas de acero al año, cuando en Colombia se produce solo 2,8 millones; de éstas Acerías 416 mil. A la empresa no le interesa la discusión asegurando que por producir desde la mina hasta el producto terminado pueden jugar con los precios. La preocupación de los trabajadores es mayor porque afirman que Turquía está dispuesta a poner el metal en las empresas colombianas para que solamente lo comercialicen.

A la izquierda César Higuera, presidente nacional del sindicato y a la derecha Camilo Acevedo, fiscal de la seccional Belencito. Foto J.C.
A la izquierda César Higuera, presidente nacional del sindicato y a la derecha Camilo Acevedo, fiscal de la seccional Belencito. Foto J.C.
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