Antígona: rebelde universal

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Análisis sobre un gesto humano trascendental de Antígona cuando decidió sepultar ella sola a su hermano. “El hermoso y espléndido gesto de Antígona, sustentado en un gran amor filial, se basa en unos principios ético-jurídicos” y, según el autor, “tienen alcances universales y vigencia en todos los tiempos históricos”

Antigona 1

Hernán A. Ortiz Rivas

Antígona, de Sófocles, como dice acertadamente Hegel: “es la figura más augusta que jamás pisara la tierra”. Tiene sobrada razón, el gran filósofo alemán, porque ella representa, desde la antigüedad, en todos los tiempos históricos, a la insumisa paradigmática enfrentada a la ley injusta, inmoral; su gesto heroico de rebeldía ilumina siempre los caminos que conducen al triunfo de la conciencia ética de cara al poder del Estado tiránico.

¿Quién es Antígona? Una eminencia literaria, creada por un hombre de letras magistral, Sófocles, que junto a Esquilo, Eurípedes, Aristófanes, son lo más granado y excelso del drama clásico griego. Antígona, hija de Yocasta y el legendario Edipo, guía de su padre ciego, hermana de Ismene, Polínices y Etéocles. Los dos hermanos citados mueren en combate, librado entre los dos, por el reino de Tebas; por esta tragedia, el gobierno queda en manos de su tío Creonte, que decreta la prohibición de dar sepultura a Polínices, acusado de traición a la patria, bajo sanción de condena a muerte, para quien infrinja tal prohibición, que Antígona no vacila en violar, por deber filial; prefiere suicidarse, en la cárcel, antes de pagar la condena, sin que pueda salvarla su prometido Hemón, hijo de Creonte, que también se mata, lo mismo que su madre Eurídice. La tragedia está encadenada por fatídicos suicidios, en la familia de Creonte que termina por juzgarse como un despreciable despojo.

La ley de Creonte, en su tiempo, o en cualquier otro momento, es injusta, inmoral, porque la sepultura de un ser humano, a diferencia de lo que ocurre con los animales, constituye un derecho sagrado, que podía desconocerse en la antigüedad, cuando un individuo había cometido un delito grave; caso no imputable a Polinices, porque la muerte de los dos hermanos se produjo en combate, una lucha fratricida por el poder político del reino de Tebas, muerte que fue vaticinada por su padre Edipo, quien los maldijo a sus hijos, después de su expulsión, diciéndoles que perecerían el uno a mano del otro.

Antígona acude a su hermana Ismene para enterrar a Polínices, sin obtener su colaboración; por esto, sepulta ella sola al hermano, considera que su actuación es un crimen piadoso”, como dice el texto. El hermoso y espléndido gesto de Antígona, sustentado en un gran amor filial se basa en unos principios ético-jurídicos, que, como hemos reiterado, tienen alcances universales y vigencia en todos los tiempos históricos, cuando un individuo, grupo social o comunidad humana se enfrentan al poder político del Estado de orientación tiránica, dictatorial o totalitaria, o de la democrática, que legisla en forma injusta, inmoral. La orden jurídica procedente de Creonte, sin lugar a duda, tiene esa orientación de injusticia e inmoralidad; de ahí que, la actitud de Antígona sea bella, enorme y edificante, no sólo en la tragedia de Sófocles, sino en toda la vida humana sometida a esa situación contraria al derecho justo, a la ley inmoral.

Ahora bien, ¿cuáles son los fundamentos ideológicos que sirven a Antígona para asumir su actitud, en la tragedia sofoclea? Para la heroína las leyes humanas, escritas, cuando contienen injusticias e inmoralidades deben desconocerse; en cambio, las leyes divinas, no escritas, por su origen son inquebrantables. “Estas leyes, dice Antígona, no son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe de donde surgieron”. Antígona, pues, introduce la dualidad de las leyes, cuya cumplimiento depende de su génesis y de su legitimidad, las primeras son divinas, no escritas, las segundas son humanas, escritas, aquellas deben acatarse, sin límites, éstas pueden desobedecerse, cuando contienen injusticias o inmoralidades. Tales planteamientos, en la forma literarias, en el contenido filosóficos, son el rico precedente de las escuelas jurídicas del derecho natural y del derecho positivo, de tanta importancia en la historia de la filosofía jurídica, la jurisprudencia, el derecho, la ética, la política.

Ligado al anterior tema y problema está otro de similar significación, relacionado con la obediencia y la desobediencia al derecho, asunto debatido con mucha amplitud e intensidad, desde la Edad Antigua, hasta nuestros días, sin que podamos tratarlo en esta oportunidad. Solo vamos a comentar que Antígona es la heroína más grande, en la literatura, que desobedece la ley jurídica, por motivos plenamente justos, morales y políticos, a diferencia del gran Sócrates, que a pesar de la injusticia e ilegalidad de su condena, la acepta e ingiere la cicuta que ocasiona su muerte, porque el derecho y las sentencias pesan más que su conciencia; el estado se ubica por encima del individuo.