domingo, junio 23, 2024
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Antifascismo: victoria de la vida

Jaime Caycedo Turriago (*)

El fascismo tiene hoy muchas caras y tiende a aparecer como una de las opciones de las estrategias de las clases dominantes. La derecha extrema en el plano internacional viene actuando a la ofensiva, echando mano de recursos ideopolíticos que rompen con la monotonía del discurso conservadurista y auspicia la interpretación audaz de nuevos temas sociales, entre ellos, las inquietudes que invaden el sentir de la juventud.

La retórica fascista se deslinda del objeto y el lenguaje de la derecha tradicional. En cuanto al objeto, resignifica contenidos moralistas de origen religioso (contra el aborto, las diversidades, los feminismos, la homofobia, el anticomunismo), se apropia de reivindicaciones de sectores proletarios y los recarga de un sentido demagógico. Obsérvense las propuestas de Álvaro Uribe sobre aumento salarial con bonos, o el trabajo por horas que precariza la relación laboral, pero se presenta como ampliación del tiempo libre para la familia.

A diferencia de los fascismos europeos del siglo XX, el fascismo a la colombiana naturalizó el exterminio de la izquierda, los bombardeos en operaciones de orden público, las torturas y el atentado sicarial con listas de ciudadanos a abatir, todo ello, bajo el sello de la «defensa de la democracia», con presidentes elegidos y altos mandos militares promovidos por el Congreso.

La democracia retórica, inequitativa, el ritualismo electoral con mercado de votos y la impunidad de quienes propician el terrorismo de Estado y la corrupción desde el poder público, entre otros aspectos políticos, han venido aceptando cada vez más explícitamente la prioridad de la seguridad por encima de lo social, el autoritarismo y el enjuiciamiento del presidente Petro.

Algunos partidarios de las «acciones audaces» hablan de derrocamiento y de muerte. Su única propuesta es su rechazo al cambio y a las reformas sociales. En la correlación de fuerzas de empate aparente, no se atreven, por táctica, a dar el zarpazo, pero lo siguen preparando.

Una de las condiciones que relaciona Poulantzas en su análisis de los fascismos es la de las crisis ideológicas, en las que los núcleos más alertas y refinados de la clase dominante se esmeran en refaccionar los peores instrumentos de la dominación y el genocidio como amables formas de autoritarismo, que tratan de amalgamar los dispersos sentidos del instinto de clase en declive hegemónico.

Como indica el autor mencionado, las crisis ideológicas generalizadas afectan principalmente a la ideología dominante y también a la ideología de la principal fuerza social dominada, la izquierda transformadora, lo que es también un signo de alerta a los sectores alternativos en busca de unidad.

Hay que recuperar la memoria y la verdad históricas, de manos del negacionismo y la revictimización y la impunidad uribistas. La Semana Antifascista que impulsan organizaciones de la cultura y el sindicalismo es un llamado a la consciencia democrática y la victoria de la vida.

Presidente del PCC (*)

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