¡A vivir sabroso!

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Francia Márquez

En su primer discurso como vicepresidenta electa, Francia Márquez Mina se comprometió con la defensa de la paz, la justicia social en los territorios y la erradicación del patriarcado

Anna María Margoliner

El pasado domingo, Colombia hizo historia de la mano de Francia Márquez y Gustavo Petro. Décadas atrás el pueblo colombiano ya había buscado la oportunidad de llegar a la presidencia a través de diferentes candidatos que representaban el deseo de cambio existente en el país. Muchos de ellos resultaron asesinados, como Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa por mencionar algunos, fruto del genocidio político y la persecución estatal en contra de los miembros de la Unión Patriótica. Esto no detuvo a la izquierda ni minimizó los esfuerzos políticos por llegar a ese lugar tan anhelado.

Más allá de mencionar el logro histórico de la izquierda, es importante resaltar la figura de Francia Márquez. Una mujer que se ha convertido en un símbolo político y que asume la representación de los y las “nadies”.

A cuidar nuestra casa grande

En su primer discurso como vicepresidenta electa, Francia menciona con claridad algunas de las reivindicaciones que las élites siempre hicieron ver como minoría quedando el domingo demostrado que no lo son: “Gracias Colombia por este momento histórico, gracias, hermanos y hermanas por haber caminado junto a nosotros todos estos meses. Por haber creído que sí era posible cambiar la historia de Colombia. Saludo a las mujeres de Colombia a todas mis hermanas, mis comadres.

“Gracias por haberme acompañado y por haber acompañado a Gustavo Petro en este camino. Quiero saludar a la juventud colombiana que se puso la camiseta, a los niños y niñas que también con alegría estuvieron presentes en este sueño. A los maestros, maestras, trabajadores, a la población con discapacidad que también estuvo presente. Al pueblo indígena que estuvo firme, al pueblo campesino”, dijo la nueva vicepresidenta entre aplausos y lágrimas del público y espectadores.

“…Hermanos y hermanas hemos avanzado en un paso muy importante, después de 214 años logramos un gobierno del pueblo, un gobierno popular… Vamos por la paz de manera decidida sin miedo, con amor y con alegría, con amor y con dignidad. Vamos por la justicia social, vamos a erradicar el patriarcado de nuestro país. Vamos por los derechos de la comunidad diversa LGBTIQ+. Vamos por los derechos de nuestra Madre Tierra, de la casa grande. Vamos a cuidar nuestra casa grande, a cuidar la biodiversidad. Vamos a erradicar el racismo estructural”, concluyó la lideresa del movimiento Soy Porque Somos antes de que el presidente electo Gustavo Petro empezara su discurso.

Política y afrodescendientes

Francia es el símbolo de la esperanza y del cambio. Ha sido reconocida por medios nacionales e internacionales como una mujer afro activista medioambiental, ganadora del Premio Goldman para el Medio Ambiente en el 2018, del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en 2015 y catalogada dentro de las 100 mujeres más influyentes en el mundo según la BBC en el 2019.

La nueva vicepresidenta del país es parte de una comunidad étnica que ha sido estigmatizada a lo largo de la historia por su posición dentro de la jerarquía del poder. Ella ha sabido posicionar su lucha y la reivindicación de la comunidad afro en Colombia. No es simplemente pertenecer o decirse parte de un grupo vulnerado a realmente luchar por los derechos de este, como ocurre con la derrotada Marelén Castillo candidata a fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hernández, quien por el contrario no ha sido una figura de empoderamiento de su comunidad ni se ha preocupado por la misma.

Así, la historia política de Colombia ve ocupar un lugar digno a una comunidad que siempre lo ha merecido y muy poco ha sido partícipe de esta, no por un desinterés sino por la exclusión legal que fue vigente durante muchas décadas y la legítima que aún persiste en las entrañas culturales de la población colombiana.

Esto tiene raíces en el siglo XIX, justo en la etapa formativa de la nación que les dio la libertad a las personas esclavizadas solo en 1851 y que en la constitución de 1886 negó la existencia dentro de la conformación nacional a todo aquel que no fuera blanco, católico, heterosexual e hispano hablante. Incluso, la población afrodescendiente ni siquiera fue considerada una minoría como ocurrió con los indígenas, que tampoco eran ciudadanos colombianos sino hasta la constitución de 1991.

Por esto es común encontrar discursos racistas que van tan arraigados con la preservación del núcleo de la nación que, en el discurso centralista y clasista, debe ser heredera de las buenas costumbres que dejó España como “madre patria” civilizadora de América. ¿Cómo podrían entonces los descendientes de aquellos que fueron esclavizados hacer parte del tejido social como ciudadanos iguales a los descendientes de los criollos y herederos del control político del país?

Si bien es cierto que durante la Confederación Granadina Juan José Nieto Gil ocupó el cargo de presidente alrededor de seis meses en 1861 y es hasta la fecha el único presidente afro que ha existido en la historia del país, su extracción social al ser hijo de un inmigrante español y una criolla local le permitió acercarse a Francisco de Paula Santander e iniciar su carrera política en el Partido Liberal.

Política y mujeres

La percepción de las mujeres hacia los espacios de participación política ha ido variando conforme los movimientos reivindicativos de las mujeres toman fuerza y su discurso cala dentro de la sociedad y de las mujeres mismas, permitiendo una autopercepción diferente en la esfera del espacio público.

Este momento histórico demuestra y les dice a las futuras generaciones que el espacio de las mujeres no es únicamente dentro de la casa. Nosotras somos capaces de asumir liderazgos y proyectos políticos con miras a tomar decisiones de orden político para el país.

Con Francia en la vicepresidencia se abre un nuevo camino para las mujeres. Esta vez, siendo ella la segunda mujer en ocupar este cargo, se vislumbra un activismo real en favor de la creación de políticas y espacios en los cuales la mitad de la población sea protagonista del cambio, tal y como se vivió en las recientes elecciones.

Una de las banderas del programa de gobierno de Petro como presidente es la creación del Ministerio de la Igualdad que atenderá todas las necesidades olvidadas por los anteriores gobiernos, al frente del cual estará Francia y que será el encargado de poner en funcionamiento el Sistema Nacional de Cuidado.

Cambiar a Colombia

Si bien hay mujeres que destacan por su participación en movimientos sociales y en el liderazgo de estos, aún hay una tarea muy grande por parte de los sectores alternativos con respecto de la participación de las mujeres en la vida pública. No es lo mismo ser mujer y ocupar un cargo público que procurar a través de este ejercicio el establecer garantías para los derechos de nosotras.

Puede haber muchas mujeres participando en la política, pero si no lo hacen desde un enfoque de género, las dinámicas patriarcales se siguen replicando en ellas. Allí radica la importancia de alzar la voz e incomodar al sistema desde nuestras luchas. Francia Márquez se suma a tantas otras mujeres que desde sus propias historias reivindican el ser mujer y defenderse del sistema opresor.

Nombres como María Cano o Aída Avella nos recuerdan la capacidad transformadora y de resistencia que las mujeres han ofrecido al país. Cada una de ellas, luchando desde su postura y convicciones son ejemplo a seguir. Muchas niñas han visto y leído sobre aquellos nombres históricos y se han sentido representadas. Ahora, gracias a la voluntad del pueblo muchas más sentirán que pueden ser presidentas, senadoras, representantes y lideresas. Ese es el legado del vivir sabroso: sabernos dignas y capaces.