92 años del Partido Comunista Colombiano

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Álvaro Vásquez del Real interviene en conferencia de organización del Partido Comunista. Foto archivo

Una mirada a la documentación existente plantea que la relación entre el Partido Socialista Revolucionario y el Partido Comunista, mediada por la fundación de este último el 17 de julio de 1930, es mucho más compleja de lo que hasta ahora se ha explicado

Beatriz Guerrero – Alejandro Cifuentes

Se cumple un año más de la fundación del Partido Comunista y esto no es un hecho menor. Han pasado 92 años desde que se reuniera el Pleno Ampliado del Partido Socialista Revolucionario en julio de 1930 que dio origen al PCC.

Ante tan larga trayectoria, podríamos creer que no es mucho lo que se puede decir sobre la vida del Partido Comunista, puesto que, al estar esta organización estrechamente ligada a los hechos más importantes de la historia reciente colombiana, parecería que su historia ya ha sido contada hasta el agotamiento. Pero lo cierto es que, como ocurre con otros aspectos de la historia social y de las clases populares en nuestro país, la historia de los comunistas apenas sí ha comenzado a escribirse.

De cara a este nuevo aniversario, queremos señalar que la historia del comunismo en Colombia es una tarea que está por hacerse, más aún para un Partido que se acerca a su centenario.

Un balance historiográfico

La historiografía (es decir, la historia escrita por investigadores profesionales) sobre el Partido Comunista tiene un antes y un después con La Violencia. Hasta ahora, las investigaciones que se refieren a la historia del Partido desde mediados del siglo XX no se han concentrado precisamente en la organización, sino más en la relación de este con el conflicto armado, un tema que parece más importante para todos los investigadores sociales que se interesan por la historia reciente.

Mientras tanto, la trayectoria de los comunistas desde 1930 hasta la década de 1950, parece ser el periodo mejor estudiado sobre la vida del Partido. Y no es para menos, pues la historia que va desde la fundación de la organización hasta los años posteriores al asesinato de Gaitán, acaecido en 1948, fue muy bien esbozada por Medófilo Medina en su libro Historia del Partido Comunista de Colombia, un texto que a 40 años de su publicación sigue siendo el principal referente para todo aquel interesado en el tema.

A este texto se le han sumado algunas investigaciones que profundizan en las luchas políticas y sociales del proletariado en las décadas de 1920 y 1930, en las que forzosamente se hace referencia al Partido Socialista Revolucionario, PSR, primera organización proletaria que buscó integrarse a la Internacional Comunista, IC, y al PCC, pues estas fueron las principales organizaciones populares del periodo en cuestión.

Tal es el caso de los textos de Mauricio Archila, Cultura e identidad obrera, y de Renán Vega, Gente muy rebelde (en su tomo 4). Y una mención especial merece el texto Liquidando el pasado, en el que los historiadores Klauss Meschkat y José María Rojas presentan una compilación de documentos sacados de los archivos de la IC, liberados tras la disolución de la Unión Soviética.

Estos documentos arrojan luces sobre el proceso de gestación del PCC en el seno del PSR, aunque desafortunadamente los autores no llegan a explicitar cuáles fueron los criterios para seleccionar el material documental, ni a decirnos cuál es el volumen de textos que aún queda por explorar en los archivos rusos.

Problemas de la investigación histórica

Dicho lo anterior, daría la impresión de que no podríamos decir algo nuevo sobre los orígenes del Partido Comunista a estas alturas. Pero lo cierto es que la producción historiográfica a este respecto no es que sea tampoco tan nutrida (si nos comparamos, por ejemplo, con la historiografía norteamericana sobre el comunismo en ese país, esto queda claro: hay más de 20 libros de historia general del PCUSA escritos desde variadas perspectivas; y si nos detenemos en temas específicos, como los afroamericanos comunistas, el volumen de la producción aumenta).

Ahora bien, parte de la languidez historiográfica sobre el comunismo colombiano se debe a factores como el bajo interés que en la actualidad se presenta en la academia colombiana por los procesos sociales y políticos. Esto ha afianzado ciertos mitos: que las pocas investigaciones ya existentes agotaron toda la temática. Además, a esto habría que sumarle el descuido de los comunistas a este mismo tema.

A diferencia de otros países, la principal investigación sobre la historia de los comunistas colombianos, no es resultado de un proyecto meramente académico, sino que este trabajo -el libro ya mencionado de Medina, y los cuadernos de historia I y II, elaborados por el mismo autor y por Nicolás Buenaventura- fueron una iniciativa del Partido mismo, y que no ha tenido continuidad.

Y por último cabría señalar que otro de los problemas que se arguye para entender el estancamiento de los estudios sobre el comunismo, así como de la historia social y de las clases subalternas en Colombia, es la carencia de fuentes. Pero este aspecto, como veremos, es relativo.

Los orígenes del PCC y su interpretación

Hasta ahora hay dos visiones sobre la fundación del PCC. La primera, que el Partido hunde sus raíces en los “antecedentes” del socialismo revolucionario. La segunda, que la fundación del PCC significó la estalinización del PSR, y que por tanto este hecho conllevó la liquidación de la rica trayectoria de luchas sociales del socialismo revolucionario.

Una mirada a la documentación existente, nos plantea que la relación entre el PCC y el PSR, mediada por la fundación de la organización leninista el 17 de julio de 1930, es mucho más compleja de lo que hasta ahora nos han explicado.

Hay tres hechos que debemos considerar. Primero, una circular del Comité Central del PSR a toda su militancia que data de mediados de 1929 donde explica en qué consiste la organización celular de partido, y llama a los socialistas revolucionarios a adoptarla. Segundo, en diciembre de 1929, Alberto Castrillón, candidato presidencial de los socialistas revolucionarios, dio un discurso en el que se refería al PSR como vanguardia del proletariado. Y tercero, en junio de 1930 se hizo público un proyecto de programa del PSR. Este contenía ya elementos que apuntaban a la adopción del centralismo democrático.

Estos documentos nos muestran que desde al menos un año antes del Pleno Ampliado, los socialistas revolucionarios ya comenzaban a adoptar cambios que se concretarían formalmente en julio de 1930, y que tendían a la adopción de las 21 condiciones de la Internacional Comunista, cosa que ha sido interpretada como la “estalinización” del PSR.

Por otra parte, en un artículo que publicó Rafael Baquero en 1940 en el periódico Ahora con motivo del 10º aniversario del Partido, el autor y testigo de excepción, afirmaba que el PCC comenzó a gestarse al interior del PSR tras los dramáticos eventos de las bananeras.

De tal forma que los cambios evidenciados por la documentación antes citada, deben comenzar a considerarse dentro de una periodización de la historia del PSR completamente distinta a la que hasta ahora ha imperado, y es la que ve toda la trayectoria del PSR como un todo homogéneo que “antecede” al PCC.

Toda la documentación que hasta ahora hemos traído a colación fue conocida por la Comisión de Historia que funcionó en la década de 1980. Hoy esa documentación ha sido recuperada por los investigadores del CEIS y está siendo intervenida para integrar la colección del Centro de Documentación Álvaro Vásquez del Real. A la luz de estos hallazgos, es que llamamos a relativizar la carencia de documentos para la investigación histórica de los grupos subalternos. Estamos convencidos de que aún en archivos públicos, así como en los archivos internacionales, aún hay muchos documentos por descubrir.