2013: Más desigualdad

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La pobreza en muchos barrios marginales de ciudades capitales contrasta con la opulencia evidente en otros pocos. En la fotografía, un barrio de Bucaramanga. Foto J.C.H.
La pobreza en muchos barrios marginales de ciudades capitales contrasta con la opulencia evidente en otros pocos. En la fotografía, un barrio de Bucaramanga. Foto J.C.H.

Gerardo Esteban Vargas*

Los países en sus diferentes y propias condiciones ambientales y geográficas tienen una serie de recursos naturales, pero todos ellos son limitados. La cuestión que ha generado el problema de la desigualdad por siglos, es la distribución de ellos y los medios de producción entre la población existente.

Desigualdad y propiedad privada

Un paradigma subjetivo en la estructura social, que ha servido para mantener esta situación en un modelo económico de acaparamiento de los medios de producción en manos privadas, como lo pregonan y aplican los sujetos detrás del modelo capitalista, es la creencia impuesta que todos los seres humanos son naturalmente desiguales [1. Ana María Peppino Barale, profesora-investigadora del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, http://www.difusioncultural.uam.mx/revista (Consultado el 9 de enero de 2013).]. Cuando en lo concreto y material que es explicado biológicamente, todo animal o ser mortal tiene igual proceso de evolución desde su concepción, crecimiento y desarrollo en múltiples aspectos, hasta la prolongación de su especie y finalmente su muerte.

Esta desigualdad de ingresos y participación en la propiedad y distribución de los factores de producción como la tierra; aspecto que actualmente se discute en el proceso de paz de La Habana, por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y los voceros integrantes del actual gobierno Santos, o lo mismo decir de los representantes de los autodenominados dueños naturales de estos factores de producción, como los son los grandes terratenientes y ganaderos, grandes empresarios monopolistas que a su vez son dueños de los medios masivos de comunicación. Por ende sus empleados a todo nivel manejan y difunden un libreto acomodado a las necesidades de los intereses de poder, pregoneros del modelo de acaparamiento individual; que no quieren dejar que el pueblo en su conjunto se articule y organice para apoyar dicho proceso, ya que ello llevaría a la discusión real de las causas originarias del conflicto social, político, militar y económico en el cual está sumergido el país por décadas, debido a la desigualdad existente entre su población.

Manipulación ideológica

No es la primera vez que ocurre este tipo de manipulación ideológica y creación de obstrucciones a todo nivel. Ya en 1828 en la Gran Convención realizada en Ocaña, donde Bolívar perdió la disputa entre el interés colectivo y el interés individual defendido por Santander, Páez, Padilla y Flórez entre otros; conflicto que ganó simpatía por la burguesía neogranadina, pues detrás de esa concepción individualizante se encontraban contratos de firmas extranjeras en especial de Inglaterra y de la mano de ellas la corrupción.

Después vendría otro intento de interés colectivo o general con el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1967-1970), quien promovió una Reforma Agraria con la Ley 135 de 1961. Él era un abanderado de la causa agraria, a favor de los campesinos, sus propósitos de reparación de terrenos baldíos le granjearon la simpatía del pueblo, pero a su vez le ocasionaron grandes dificultades con los conservadores y liberales de derecha; “al final colapsó en el llamado Pacto de Chicoral en el que el gobierno sucumbió ante las presiones de los grandes latifundistas, terratenientes y ganaderos” [2. Cepeda, Iván y Rojas, Jorge, A las puertas de El Ubérrimo, Editorial Debate, Página 28.].

En tiempos más recientes y bajo el liderazgo de actuales líderes y gobernantes, se llevó a cabo en el año 2001 el Pacto de Ralito, firmado entre jefes de grupos paramilitares y más de cincuenta políticos de diferentes regiones del país, entre ellos senadores, representantes, concejales, alcaldes, al igual participaron ganaderos, terratenientes, empresarios para un proyecto político que prometía “refundar al país”. Pacto que trajo mayor desplazamiento de población rural, una barbarie sangrienta generada por mercenarios de todo nivel, desde el intelectual hasta el militar, lo que generó una mayor concentración de la tierra o una contrarreforma agraria de un proyecto que se gestaba de años atrás. Las tierras terminaron en manos de grandes latifundistas, ganaderos, multinacionales y demás intereses individuales de acaparamiento de los factores de producción, para generar grandes plantaciones de palma o para la minería entre otros.

Reforma agraria integral

Por ello, cuando se habla de reforma agraria integral, salen todos los áulicos o mercenarios intelectuales organizando, creando tácticas y estrategias para obstaculizar a cualquier costo todo tipo de proyecto solidario, fraterno, de igualdad y equidad entre la población.

Por lo tanto, pensar que gobiernos y empresarios que han aplicado métodos de terrorismo de Estado, donde imponen reformas tributarias que benefician a grandes empresas y multinacionales, pero que imponen las cargas fiscales a los trabajadores honestos del país, donde la tributación es regresiva; es un gobierno y un empresariado capitalista, complaciente con los acaparadores del capital y es inflexible con los trabajadores. Así, la desigualdad se hace continua y permanente, se mantiene alta y se reproduce en un contexto de baja movilidad socioeconómica [3. Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe en el 2010.].

Por ello, como lo planteaba Karl Marx, los medios de producción deben estar en poder de la sociedad. Una sociedad organizada, de acuerdo a un plan, donde los medios de producción y sus productos sean de propiedad social; productos que serán distribuidos socialmente, para el uso social e individual de los seres humanos, en función de su plena realización material y espiritual.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).