Tina Modotti, artista revolucionaria

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Tina Modotti.

José Ramón Llanos

Este artículo trata de responder la pregunta que me hicieron lectores del texto sobre Julio Antonio Mella: “¿Quién fue Tina Modotti?”. Mi propósito es destacar algunas de las múltiples facetas de la fotógrafa italiana, compañera del líder cubano. Recordemos que la foto más emblemática de Mella es autoría de Tina, quien había nacido en Italia en Udine, en la provincia de Venecia Julia, al norte del país. Murió en México, país donde desarrolló lo más importante de su obra artística, el 5 enero de 1942.

Tina Modotti.
Tina Modotti.

Militancia política

Algunos biógrafos de Tina destacan sus acciones como elemento definitorio de su condición de revolucionaria comunista. La italiana puso su arte al servicio de la difusión de la doctrina leninista y en defensa del primer país socialista del mundo. Entre 1927 y 1929 realizó una serie de fotos, cuyos títulos revelan el compromiso de la autora: Sombrero mexicano con hoz y martillo; Hoz, guitarra y bandolera; Bandolera, mazorca y guitarra. Estos títulos no solo expresan su condición revolucionaria, sino además su absoluta y entrañable identidad con la cultura mexicana y el momento transformador que dinamizaban los muralistas aztecas, casi todos militantes del Partido Comunista.

Tina con su cámara se convirtió en la mayor difusora mundial del arte mural que elaboraban Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Estaba tan involucrada con los artistas mexicanos y su obra que Diego Rivera la utilizó como modelo en algunos murales. En el denominado Arsenal, aparece Tina entregando fusiles al pueblo. Los críticos elaboran variadas significaciones sobre este mural, algunos opinan que es una expresión del apoyo del artista a la lucha de Sandino contra los norteamericanos en Nicaragua. Otros consideran que es el apoyo a la recuperación campesina de los latifundios.

En la Revolución española

Tina Modotti fue una revolucionaria íntegra, donde quiera que la Internacional Comunista la requiriera allí estaba, sin tener en cuenta la naturaleza de su trabajo ni la dificultades que implicara. Durante la guerra civil de España demostró su total entrega a la causa revolucionaria y su excepcional valentía y solidaridad con los combatientes en el trabajo como enfermera en los diferentes frentes de batalla. Así le cumplió al Socorro Rojo Internacional.

En México no solo trabajó con los artistas, laboró también con el periódico comunista El Machete y le prestó gran apoyo al trabajo partidario en los sindicatos.

El homenaje de Neruda

La entrega a la causa revolucionaria fue exaltada póstumamente, por los sindicatos, el Partido Comunista Mexicano y por los intelectuales, en los versos de Pablo Neruda:

“A mi patria te llevo para que no te toquen, / a mi patria de nieve para que a tu pureza / no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido: / allí estarás tranquila”. “Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana, / avanza cada día los cantos de tu boca en la boca del pueblo glorioso que tú amabas. / Tu corazón era valiente”.

Su compromiso con el pueblo lo expuso con gran precisión al definir el objetivo de su profesión: “…La revolución está en sus manos, en sus herramientas de trabajo. Eso es precisamente lo que yo quiero fotografiar”.