Mirándose en el espejo del amo

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Las tropas de la OTAN han sido instrumento intervencionista al servicio del Pentágono norteamericano

Suscrito acuerdo Colombia-OTAN. Ningún país latinoamericano se había atrevido a firmar antes un acuerdo de cooperación con la OTAN, instrumento intervencionista de la Alianza Noratlántica, al servicio de los Estados Unidos. Es una puñalada en la espalda al proceso de integración latinoamericano

Las tropas de la OTAN han sido instrumento intervencionista al servicio del Pentágono norteamericano
Las tropas de la OTAN han sido instrumento intervencionista al servicio del Pentágono norteamericano

Alberto Acevedo

El “Acuerdo de Cooperación y Defensa”, que el pasado 25 de junio suscribieron el gobierno colombiano y la Organización del Tratado Atlántico Norte, OTAN, en Bruselas, es un duro revés al esfuerzo de más de una década de construcción de un modelo de integración latinoamericana, autónomo, progresista, independiente de la tutela de la Casa Blanca y el Pentágono de los Estados Unidos.

Los gobiernos alineados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, y los que participan en otros bloques de integración regional, han expresado su preocupación frente a los alcances de este acuerdo. El gobierno del presidente Evo Morales ha ido más allá y reclamó la celebración de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de Unasur, para analizar los riesgos que pueda tener para la región, el paso dado por Colombia.

El acuerdo de cooperación, suscrito entre el ministro de Defensa colombiano, Juan Carlos Pinzón, y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se presenta ingenuamente como un documento de intención que permitirá a Colombia exportar conocimiento en la lucha contra el narcotráfico, el secuestro, el terrorismo y otros crímenes transnacionales.

Instrumento de confrontación

En realidad, la suscripción de un documento semejante, que ningún gobierno de la región se había atrevido a adoptar, abre las puertas de América Latina a un instrumento mundial de intervencionismo, la OTAN, que en realidad es el brazo extendido del Pentágono norteamericano.

El acuerdo con Colombia debe mirarse en un nuevo contexto internacional. La OTAN, creada en Washington en abril de 1949, para servir de instrumento en la confrontación con la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, habría perdido su finalidad “defensiva” con la desaparición del bloque de países socialistas de Europa Oriental.

La realidad es que la alianza militar atlántica se fue convirtiendo paulatinamente en instrumento de intervencionismo, por cuenta de la política expansionista de los Estados Unidos. En una cumbre de países miembros, celebrada en Lisboa en noviembre de 2010, se adoptó una novedosa doctrina, contenida en el documento Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, donde el organismo se atribuye el derecho a intervenir en cualquier parte del mundo y por cualquier motivo.

Ya anteriormente, por cuenta de Washington, tropas aliadas de la alianza atlántica habían intervenido en Afganistán, Irak y el Golfo Pérsico y amenazan con hacerlo en Irán y Corea del Norte, mientras apoyan abiertamente los planes agresivos de Israel contra el pueblo palestino.

Riesgo para la paz

En el caso de América Latina, la colaboración con la OTAN proviene del país que más ayuda militar recibe en la región por parte de Estados Unidos desde que se concibió el Plan Colombia. Y se conoce tal acuerdo en momentos en que se da una contraofensiva política y militar norteamericana contra los procesos progresistas y revolucionarios, que busca derrocar estos gobiernos y apoderarse de nuevos recursos naturales, para garantizar sistemas de reproducción del capital transnacional.

No son por tanto exageradas las reacciones de políticos de la región que aseguran que América Latina está en peligro. “Cualquier forma de presencia de la OTAN en Latinoamérica ya implica un riesgo para la paz en la región. Esta presencia también implica desestabilización de la misma región, un riesgo inminente para la paz que gozamos”, señaló con acierto el ministro de Defensa boliviano, Rubén Saavedra.

Con nostalgia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se preguntaba: “¿Qué tiene que hacer un país tan hermoso como Colombia en la OTAN?”. Asimilarse a las políticas intervencionistas de la alianza atlántica “es como mirarse en el espejo del amo”, puntualizó el mandatario.