Fensuagro a la CUT: Campesinas resisten y construyen

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Aidé Moreno con trabajadores en Bruselas, a quienes les explica la problemática de los campesinos colombianos y las violaciones de derechos humanos a miembros de Fensuagro. Foto Pedro Nolasco Présiga.

Aidé Moreno, quien pertenece al comité ejecutivo de Fensuagro, ocupa el tercer renglón de la lista encabezada por Rafael Ovalle, número 63, al comité ejecutivo de la CUT. Cuenta con el apoyo de gran parte de la dirección nacional de esa Federación

Aidé Moreno con trabajadores en Bruselas, a quienes les explica la problemática de los campesinos colombianos y las violaciones de derechos humanos a miembros de Fensuagro. Foto Pedro Nolasco Présiga.
Aidé Moreno con trabajadores en Bruselas, a quienes les explica la problemática de los campesinos colombianos y las violaciones de derechos humanos a miembros de Fensuagro. Foto Pedro Nolasco Présiga.

Juan Carlos Hurtado F.

“Una CUT que entienda y defienda los derechos del campesinado”, reza el afiche promocional de la lista número 63 para el ejecutivo nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Y aunque parezca extraño para muchos, las organizaciones de campesinos buscan tener representación en la principal central de trabajadores del país, ya que entre otras cosas, en el campo hay millones de trabajadores, a quienes sus derechos laborales les son más vulnerados.

En el tercer renglón de esta lista aparece la dirigente campesina oriunda del Meta, Aidé Moreno, quien vivió en diferentes municipios del mismo departamento, siempre ligada al trabajo campesino con el Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Meta.

Aun desplazada, nunca ha abandonado sus responsabilidades como dirigente agraria, dirigente política, pero sobre todo, como mujer campesina.

VOZ habló con ella para conocer acerca de la problemática del campo y sobre los objetivos de que Fensuagro llegue a la dirección de esa central obrera.

Algunos problemas

–¿Cuál es la situación del campo colombiano?

–La situación es compleja, ya que es consecuencia de una política de Estado que busca expropiar a los campesinos, desplazándolos. Además, se aplican políticas extractivas en carbón y petróleo.

–Son temas que se están tratando en La Habana…

–Creemos importante que en La Habana se haya tenido en cuenta el sector agrario, pero allí no se resuelve la problemática, sino que pasa porque las organizaciones apoyemos el proceso y que haya un compromiso del Estado para resolver los problemas del campo.

Hay problemas como el de salud, educación y otros que generan una muy mala calidad de vida, que se mejorará si el Estado invierte.

Además, las tierras no están en manos de los pequeños campesinos sino de los grandes productores, son utilizadas para producciones extensivas como la caña de azúcar que no van dirigidas a producir alimentación sino etanol.

–¿Cuántos campesinos hay en Colombia y cuál es su situación?

–Las estadísticas estatales muestran que hay 12 millones de campesinos, pero creemos que somos más. Durante los últimos 10 años ha habido un retroceso para los campesinos en materia de producción, inversión social. Hace 15 años, era notorio encontrar familias numerosas, con 5 o 6 hijos, que le aportaban a la producción de las fincas. Hoy no es así, los jóvenes no quieren estar en el campo porque no encuentran opciones reales de vida, también son estigmatizados por la fuerza pública. Optan por salir de la región en busca de formación.

–¿Y ante esto, cuál es el papel de Fensuagro?

–Es ahí donde debe entrar la Federación a ayudar en procesos de formación para que se entienda la importancia de la organización, por qué es necesario saber lo que pasa en el país, por qué el desplazamiento, cómo buscar salidas a los problemas. Esto es importante para lograr que hombres y mujeres se queden viviendo allí.

Mujeres con doble rol

–¿Cuál es la problemática de la mujer campesina?

–Su rol es diferente porque está dedicada a atender lo relacionado con el hogar. Cuando hay desplazamientos de los esposos o son detenidos, ella entra a jugar otro papel; debe hacerse cargo de la finca y de la familia. Encontramos muchas mujeres en los campos tratando de sobrevivir. Ha habido una violencia fuerte hacia ellas, han sido violadas, botines de guerra, se les ve en las ciudades buscando trabajo… Todos esos problemas las limitan a participar en los diferentes escenarios. Pero aun así, hay muchas que le apuestan a transformar la sociedad.

–¿Cuál es el Objetivo de que Fensuagro vaya a la dirección de la CUT?

–Fensuagro como una de las organizaciones creadoras de la CUT, cree que hay que rescatar la secretaría de asuntos agrarios, para que haya una integralidad de los trabajadores de la ciudad con los del campo. Que en el campo nos interesemos por la problemática de los demás sectores y que estos se interesen por la problemática del sector agrario. Hay que llegar a trabajar por una central clasista, que defienda los derechos de los campesinos y que convoque y unifique el pensamiento de los trabajadores.

El trabajo en el campo

–¿Cómo son las condiciones laborales en el campo?

–La mayoría de los campesinos trabajan como jornaleros, los pequeños parceleros tienen fincas entre 20 y 100 hectáreas, que antes contaban con diferente producción; ganado y varios productos agrícolas; eran fincas autosostenibles. Ahora, muchas fincas solo producen ganado.

Allí a un trabajador solamente se le paga el jornal que puede ser entre 20 o 30 mil pesos, dependiendo la región. Con eso ellos deben vivir. El pequeño parcelero tampoco puede pagarle más y lo hace solo los días que lo necesita.

El desempleo ha aumentado a tal punto que los trabajadores se la pasan de vereda en vereda a ver quién les da algo para hacer.

–¿Desde Fensuagro han hecho algo ante esta problemática?

–Hemos presentado un proyecto de ley donde planteamos la pensión para los campesinos, porque siempre son ellos quienes están haciendo aportes al desarrollo de las regiones. Ellos construyen las escuelas, los puestos de salud, las carreteras, entre otras cosas. Eso no tiene compensación. Los adultos mayores no tienen derecho ni a salud; muchos campesinos fallecen por falta de atención médica.