Fecha espinosa para las trabajadoras

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La agroindustria de flores mata a los trabajadores.

Un San Valentín bueno para los empresarios, pero pésimo para las mujeres que laboran en los cultivos de flores, quienes son víctimas de maltrato laboral, salarios miserables, persecución sindical y enfermedades laborales por las que nadie responde

Arturo Portilla Lizarazo

El 14 de febrero fue el día de San Valentín, celebración tradicional para los países anglosajones, en la que parejas de enamorados expresan su amor y cariño. Es el día de los enamorados o el día del amor y amistad. Una fecha que han ido imponiendo a otros países.

Ese día, en Colombia, el segundo productor de flores del mundo, se festeja el Día Internacional de los Trabajadores de las Flores, una agroindustria que según el Departamento Nacional de Estadística genera alrededor de 150 mil empleos entre directos e indirectos.

Los trabajadores reclaman a los empresarios y al gobierno el respeto de los más elementales derechos laborales. Pues este sector para el año 2015 ha presentado una gran cuantía de ganancias por estar el dólar por encima de los 2.400 pesos, con un mercado del 15,8% en el ámbito mundial. Además, es el segundo productor mundial de flores después de Holanda.

Durante la última década ha tenido un mercado bien consolidado y es el sector más beneficiado con el TLC con los Estados Unidos, mayor comprador de flores colombianas. Ha ampliado su comercio con Europa, Asia y Japón, lo que deja una alta rentabilidad a los empresarios, quienes también cuentan con la ayuda de los impuestos de los colombianos por los problemas climáticos, la revaluación del peso en los años anteriores y las ayudas que recibieron de Agro Ingreso Seguro.

Tiene un incremento del 4,8% en los dos últimos años, aun con la forma mañosa y perversa en que los empresarios esconden las ganancias.

Lo que esconde la prensa

Todos los medios de comunicación del establecimiento señalan la importancia de esta agroindustria, en especial el valor económico que representa. Además, dicen que genera empleos. Lo que no dicen es la grave situación en que viven los 150 mil trabajadores al vender su fuerza de trabajo al precio que los empresarios imponen o en las condiciones de empleo que plantan los traficantes de la fuerza de trabajo, que hacen posible las grandes ganancias de las más de 270 empresas de flores.

Tampoco dicen que violan los mínimos y elementales derechos humanos laborales, con prácticas de explotación laboral y tercerización, a través de contratos leoninos como cooperativas de trabajo asociado que aún existen en el sector, sin que el Ministerio del Trabajo haga cumplir la ley que lo prohíbe.

Ni dicen que han dejado a miles de mujeres trabajadoras sin derecho a pensión, porque a la mayoría solo le cotizaron uno o dos meses durante más de 17 o 19 años de trabajo, y que han mutado en contratos sindicales a través de sindicatos patronales orientados por una central obrera que ha vendido los derechos de los trabajadores por puestos y prebendas.

En estas empresas es una constante la violación de la libertad sindical; la práctica del no cumplimiento de las normas sobre seguridad y salud en el trabajo, en especial el pago de la seguridad social tanto en pensiones como en salud; el aumento de las cargas de trabajo; el no cumplimiento de las recomendaciones médicas dadas a los trabajadores; y la exigencia de la historia clínica a los incapacitados para poder despedirlos, el no pago de horas extras, dominicales y festivos.

Amarga celebración

Lo más preocupante es la práctica de cerrar las empresas o liquidarlas para no pagar los derechos laborales y dejar a las trabajadoras sin prestaciones sociales e indemnizaciones. Luego, crear otra empresa que empieza de cero el pago de acreencias laborales. Esto sumado a una proliferación de temporales que contratan a los trabajadores para mandarlos en misión a empresas con contratos de obra o labor.

Estos empresarios, junto con los gobiernos de turno, se complacen en informar que el sector está generando empleo, lo que no dicen es la mala calidad de este, que para muchos es volver a la época esclavista.

El aumento de la pobreza y la miseria en el sector es fruto del incremento de la explotación con salarios de hambre, sin condiciones de un trabajo digno, justo o decente. El sector es uno de los más rentables del país con ganancias exorbitantes que quedan en el bolsillo de los empresarios y de los traficantes de venta de fuerza de trabajo.

La agroindustria de las flores mata a los trabajadores. Son miles quienes por su relación laboral adquieren enfermedades o sufren accidentes de trabajo sin que las ARL las cataloguen como tal. En un 90% enfermedades como síndrome del túnel del carpo, síndrome del manguito rotador, hernias discales, lumbares y cervicales, tendinitis, sumado al alto acoso laboral, generan estrés laboral. Aun así, las juntas de calificación tanto regional como nacional las califican como enfermedades comunes, actuando como abogados de las ARL y las empresas.

Muchas de las trabajadoras que se quejan son despedidas en estado de debilidad manifiesta, desconociendo los más elementales derechos humanos laborales. Por eso dicen que la celebración es una fiesta de amor con sangre para ellas y ellos, que son los que pierden en la celebración del amor y la amistad de San Valentín.