Colombia preside la Alianza del Pacífico: Arranca “locomotora” neoliberal

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Aspecto de la reunión de Alianza del Pacífico en Cali.

El discurso del mandatario anfitrión, las intenciones de los acuerdos aprobados en la cumbre de Cali y los celebrados debajo de la mesa apuntan a la reestructuración de un modelo neoliberal de integración, orientado a menguar la influencia del ALBA, Mercosur y otros proyectos nacionalistas

Aspecto de la reunión de Alianza del Pacífico en Cali.
Aspecto de la reunión de Alianza del Pacífico en Cali.

Alberto Acevedo

Las afirmaciones eufóricas del presidente Juan Manuel Santos y de su canciller, María Ángela Holguín, en el sentido de que la Alianza del Pacífico constituye un nuevo “motor” de la economía regional, por ser la alianza “más novedosa de la región en estos momentos”, pone sobre el tapete de las discusiones económicas el asunto del modelo, o los modelos de integración que más convienen a América Latina en los actuales momentos.

Porque, de entrada, la presentación que los mandatarios fundadores dieron a su proyecto de Alianza del Pacífico, en reunión celebrada en Cali la semana pasada, conlleva un deslinde de los bloques de integración que, como el ALBA, Mercosur y la Celac, venían diseñándose en la última década, gracias a un trabajo arduo y armonioso de los gobiernos progresistas del continente, que anhelan, en concordancia con el sentimiento de su pueblos, un modelo de desarrollo verdaderamente integrador, independiente de la tutela de Washington y que responda a las necesidades del desarrollo, con sentido social.

El proyecto de Alianza del Pacífico, que estuvo precedido de un show mediático sin precedentes, por la naturaleza de sus acuerdos, lo que apunta en realidad es a rediseñar el modelo de integración neoliberal con que el soñaron en el pasado los economistas de la escuela de los Chicago Boys, o con el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que diseñó Washington hace unos años y que se frustró en una reunión en Punta del Este ante las reclamaciones democráticas y soberanas de muchos gobiernos de la región.

Mirando el conjunto de acuerdos de la reunión de Cali, confirmamos lo anteriormente dicho: desgravación arancelaria de todo un universo de bienes. Inicialmente se liberan aranceles en un 90% de los productos susceptibles de intercambio comercial y a mediano plazo el 10% restante hasta alcanzar un objetivo de arancel cero.

Sueño del libre mercado

Se matiza esta intención neoliberal con el argumento de que las posibilidades comerciales que abre semejante paso contribuirán de manera decisiva a la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y van a generar más desarrollo y empleo para una población cercana a los 200 millones de habitantes. En lo inmediato, se va a dinamizar el turismo con la eliminación de visas entre los países que suscriben el tratado.

El anuncio de que se va a luchar contra la pobreza, la inequidad social y el desempleo no es más que una cortina de humo para ocultar la verdadera intención de cumplir la anhelada meta del libre mercado, ahora sin cortapisas de ninguna naturaleza, en detrimento de las demandas sociales de los pueblos y del equilibrio que deben guardar las economías de los países tratantes.

Esa voracidad del mercado se denota en el hecho de que para los signatarios de la Alianza del Pacífico ya no es suficiente el TLC con los Estados Unidos ni los acuerdos económicos similares entre pares con los mismos socios de la Alianza. Porque Colombia ha suscrito tratados de libre comercio con cada uno de los miembros de la Alianza del Pacífico y los mercados bilaterales no se han dinamizado como se propuso inicialmente, ni siquiera con los Estados Unidos.

Después del TLC

A propósito, por los días en que se preparaba la reunión de Cali, el DANE revelaba que en el mes de marzo la producción industrial en nuestro país cayó en un 10%, resultado precisamente de las políticas de apertura y revaluación. Y el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, por la misma época, informaba que en 2012 las importaciones provenientes de Colombia (distintas al café, combustibles y piedras preciosas), cayeron en un 6%. El DANE dice además que en el primer trimestre de ese año, ese grupo de exportaciones, que no necesitan TLC, volvieron a caer en un 10.8%, aunque otros rubros de exportación tuvieron ligeros incrementos.

Lo que se deduce es que para posicionar el reino del mercado, ahora no es suficiente con los pocos controles que establecen los tratados de libre comercio, y se requiere más liberalidad para el ingreso de los capitales transnacionales. Al menos en lo que compete a los países latinoamericanos cuyos gobiernos suscriben la iniciativa, no se ve por ninguna parte el compromiso real de aliviar los problemas derivados de la pobreza, la inequidad, el desempleo y el hambre.

Queda por examinar a futuro lo que significa la intención de mirar hacia los mercados de Asia-Pacífico y África, como lo dejaron entrever varios participantes en la cumbre del Valle del Cauca.

Una vez reelegido para su segundo mandato, la región Asia-Pacífico fue el primer destino internacional del presidente Obama. El gobernante norteamericano consideró en su momento “área de máxima prioridad” para su administración esa región del mundo, mientras el secretario de Defensa de los Estados Unidos, León Panetta, indicaba que antes del 2020 el Pentágono trasladaría el 60% de sus fuerzas navales a aguas del Pacífico.

Bajo la mesa

En 2011, Obama dijo que “Estados Unidos jugará un papel mayor y a largo plazo en la configuración de la región asiática y de su futuro”, para lo cual ha fortalecido la cooperación militar con Corea del Sur y Australia. Norteamérica tiene en estos momentos 85 mil militares en la región, en una intrincada red de bases militares, dotadas de armas atómicas y polígonos de ensayo para armamento nuclear.

Un columnista de la revista Semana revelaba, concluido el acto mediático de lanzamiento de Alianza del Pacífico, que los presidentes de las cuatro naciones signatarias habrían firmado acuerdos militares por debajo de la mesa. Valdría la pena que se conociera qué otros acuerdos fueron suscritos a espaldas de la opinión pública y las bancadas de la oposición deberían citar a la flamante canciller a un debate parlamentario en el que el gobierno explique los verdaderos alcances de los acuerdos de Cali.

Entonces en el modelo de integración neoliberal, por bloques de regiones, coinciden los presidentes de la Alianza del Pacífico con la estrategia hegemónica de los Estados Unidos. Y se coincide en asociar comercio multilateral con militarización de las regiones. No olvidemos que los fundadores de la Alianza del Pacífico son los voceros de la corriente más derechista y reaccionaria del continente, que han permitido la presencia de tropas norteamericanas en su territorio.

El reto está planteado

Washington y la Alianza del Pacífico tendrían otra concurrencia de intereses. En el Pacífico, contener la influencia de la China continental, interesada en expandir sus mercados a uno y otro lado del océano. Y en el aspecto regional latinoamericano, contener la influencia de Venezuela, debilitar su participación en los bloques regionales de integración, disputarle el liderazgo, en beneficio del nuevo modelo del mercado, golpear de paso la solidaridad con Cuba socialista y el resto de naciones que impulsan reformas sociales democráticas en el continente.

Pero esta es, al fin y al cabo, la estrategia de la reacción internacional frente al destino de los pueblos de América Latina. Otra va a ser, seguramente, la respuesta de los pueblos y de los gobiernos democráticos que los representan. Hay un cierto amodorramiento en la actividad de Mercosur y falta dinámica en las proyecciones de otros bloques como el ALBA y la Celac.

Que seguramente no se van a dormir sobre los laureles frente al nuevo desafío y van a responder con nuevas energías para defender un proyecto integrador, verdaderamente nacionalista y antihegemónico, inspirado en los ideales de Martí, Bolívar y los héroes de nuestra primera independencia. Las fichas del ajedrez apenas han comenzado a moverse. Habrá que ver la dinámica de los otros jugadores.