Hasta el momento ha despedido 18 trabajadores con fuero sindical

Los trabajadores piden que se respete la jornada laboral de 48 horas semanales.
Los trabajadores piden que se respete la jornada laboral de 48 horas semanales.

Redacción laboral

Según la Escuela Nacional Sindical (ENS), desde el año 2010 la empresa Atlas Seguridad pregona con bombos y platillos su pertenencia al Pacto Global de Naciones Unidas, el cual solo admite empresas socialmente responsables. Y adicionalmente, goza del reconocimiento como uno de los mejores lugares para trabajar en Colombia, según el Great Place to Work Institute, debido a sus buenas prácticas de gestión humana.

Sin embargo, bajo la superficie de todo ese autobombo publicitario, se esconden las feroces prácticas violatorias del derecho de asociación sindical, libertad sindical y negociación colectiva que sistemáticamente implementa como parte de su política empresarial; adobado todo eso con una intensa persecución e intimidación a los trabajadores que recientemente se atrevieron a organizarse en un sindicato.

Nacida en Cali hace 38 años, Atlas Seguridad es una empresa colombiana (sus accionistas son todos de origen vallecaucano) que juega en las grandes ligas del sector de la seguridad y vigilancia privada y el transporte de valores del país, un sector que ha crecido de manera sostenida en los últimos años, y en el que compite con cuatro grandes multinacionales: Prosegur, Brinks, G4S y Securitas.

Según la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad, Atlas Seguridad es en el sector la segunda en ingresos operacionales, que en 2012 ascendieron a $241 mil millones; y de las mayores en número de trabajadores: más de 11 mil en 24 ciudades. Tal pujanza económica no se refleja en la relación que tiene con sus trabajadores, tensa en los últimos años.

Reiteradamente el sindicato ha denunciado el maltrato de administradores y mandos medios contra los vigilantes, así como sus largas jornadas laborales, que sobrepasan las 48 horas semanales; en ocasiones deben trabajar 12 horas de domingo a domingo, sin descanso, y en algunos casos hasta 16 horas.

Por esa situación el 11 de agosto de 2013 un grupo de trabajadores se organizó en un sindicato, Sintra-Atlas, para poder negociar mejores condiciones laborales. Inicialmente conformaron la subdirectiva de Tuluá, y luego las de Buga, Cali, Buenaventura, Medellín y Bogotá, para un total de 300 afiliados. Ahora, la empresa hace esfuerzos para tratar de borrarlo del mapa, o por lo menos para impedir que se consolide.

Antisindicalismo

El sindicato radicó pliego de peticiones hace seis meses pero la empresa se ha negado a dar respuesta y desencadenó una estrategia para bloquearlo. Estrategia que se materializa en acciones como violación de los fueros sindicales, represalias contra los directivos y afiliados e intensas presiones para que estos se retiren. En Tuluá, solo tres días después de creado el sindicato, fueron despedidos el vicepresidente, el fiscal y los socios fundadores.

En la seccional de Medellín, creada el 12 de diciembre, tampoco le tembló la mano para despedir al presidente, al vicepresidente y al secretario de comunicaciones. En total, desde la presentación del pliego hasta hoy, Atlas Seguridad ha despedido 18 trabajadores afiliados a la organización, todos cobijados con fuero circunstancial en razón al pliego.

“Pero a pesar de esa andanada contra el sindicato, los compañeros se han seguido afiliando de forma graneada, y cada vez son más los que participan en los mítines que se hacen en las ciudades donde hay seccionales”, dijo John Jairo Caicedo, de la CTC, central a la que están afiliados.

En su afán por obstruir el funcionamiento del sindicato, la empresa también apela a otra serie de prácticas como permanentes llamados a descargos a los trabajadores sindicalizados; el negarse a entregar los descuentos sindicales a la organización; no otorgar permisos a integrantes de la junta directiva nacional para llevar a cabo reuniones y actividades de atención a los trabajadores; presiones de los mandos medios a través de los equipos de comunicación de la empresa; el mantener aislados a los dirigentes del sindicato de los trabajadores no sindicalizados; y la utilización de la infraestructura de vigilancia de la empresa para intimidar y hacer seguimientos.

El petitorio

Ante la negativa patronal para negociar, Sintra-Atlas ha presentado cinco querellas ante el Ministerio de Trabajo, sin que este haya tomado cartas al respecto.

Entre los puntos más relevantes del pliego de peticiones presentado por el sindicato, está el reconocimiento a la organización sindical y sus afiliados, de modo que se garantice el respeto por quienes la integren y las garantías para su desarrollo; establecimiento de una jornada de trabajo que respete las 48 horas semanales y los días de descanso; reconocimiento del costo de cursos, especializaciones, actualizaciones o reentrenamiento por parte de la empresa; establecimiento de un régimen disciplinario que garantice a todos los trabajadores un proceso transparente; y otorgamiento de permisos sindicales, primas y auxilios.