domingo, abril 6, 2025
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Todos y todas a Bogotá el 9 de abril

Nelson Lombana Silva

La cita que hace el comandante Chávez Frías del Libertador Simón Bolívar sobre la definición de historia es maravillosa. Manda al carajo esa definición acartonada, inmóvil que la burguesía ha impuesto como un simple relato desarticulado de hechos pasados.

somosEs una definición muerta, metafísica, que nada tiene que con el presente, mucho menos con el futuro. Bolívar, según el comandante Chávez Frías, le da una definición viva, dinámica y dialéctica. La pone en contexto con el sueño de millones y millones de seres humanos que sueñan con un mundo humanizado, un mundo compartido, un mundo solidario y un mundo fraternal.

En esa dinámica apunta el comunismo, en ese contexto se mueven los comunistas consecuentes y convencidos de las ruedas vertiginosas de la historia. Decimos que para comprender el presente y proyectar el futuro hay que entender el pasado. Esa pequeña gran tarea se encarga la historia. Por eso, la historia es algo más que simples y aislados relatos.

Pero miremos la definición que hace Simón Bolívar, según la cita del inmortal comandante Hugo Rafael Chávez Frías: “La historia es mucho más que hechos pasados; es un inmenso vientre que contiene más esperanzas que sucesos pasados y los acontecimientos futuros serán mejores que los pretéritos”[1. Chávez Frías, Hugo. Logros y avances del gobierno bolivariano. Colección Claves. Impreso en la República Bolivariana de Venezuela en la Imprenta Nacional y Gaceta Oficial, febrero, 2012. Página 8.].

Dicha definición le da vida y sentido a esta ciencia, desgraciadamente tergiversada y manipulada por el régimen capitalista, el sistema de los antivalores con el sol en sus espaldas afortunadamente.

El 9 de abril se conmemora el vil asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, terrible suceso desarrollado al parecer por la CIA, servicio de inteligencia de los Estados Unidos con la complicidad pusilánime de la burguesía liberal-conservadora.

Crimen abominable que hizo parte de la torva violencia que le costó al país más de 300 mil muertes de campesinos, obreros y hacedores de paz, mientras que los autores intelectuales se paseaban plácidamente por el extranjero sin remordimiento de ninguna naturaleza.

Ese cerrado círculo que trasciende hoy en sus delfines, como dice el costumbrista escritor Álvaro Salom Becerra, bajo otras modalidades históricas, pero con la misma criminalidad de entonces, convoca a la movilización del pueblo demandando de los gobernantes hechos de paz y de civilización.

Gaitán Ayala, en su célebre movilización por la paz, invocó hechos de civilización al entonces presidente de la república, el triste célebre Mariano Ospina Pérez. Este 9 de abril de 2013, marcharemos todos y todas hacia Bogotá invocando una vez más hechos de paz y civilización a la oligarquía, al imperialismo norteamericano y al burgués presidente, Juan Manuel Santos Calderón.

Hay que ir a Bogotá el 9 de abril a pedir que las partes que dialogan en La Habana (Cuba) no se levanten de la mesa hasta tanto no haya un acuerdo plausible para las partes, especialmente para el pueblo. Solicitar además, el cese bilateral del fuego inmediatamente y demandar paz con justicia social para nuestra república.

Hay que neutralizar a la derecha y la extrema derecha que se empecinan en mantener vivo el conflicto bajo el tétrico cálculo económico. Esa es la dura realidad: mientras para el pueblo la violencia es una tragedia que enluta todos los días los hogares colombianos, para la burguesía y el imperialismo norteamericano se constituye en suculento negocio lucrativo.

¿Quiénes van al campo de batalla? Los hijos del pueblo, sean soldados, policías o guerrilleros. ¿Acaso van los hijos de la oligarquía a combatir? ¿Acaso van los hijos de los generales al campo de batalla? ¿Acaso van los hijos del grupo Santo Domingo, Carlos Ardila Lülle o los cacaos de Medellín a pelear en las diversas e intrincadas zonas de Colombia?

Por estas y muchas razones más, hay que salir masivamente a la marcha programada por la Marcha Patriótica y muchas organizaciones más el 9 de abril teniendo como meca la ciudad de Bogotá. Ni un solo colombiano o colombiana puede ser indiferente a este llamado. Muy temprano, con optimismo y esperanza, estaremos allí diciendo de todo corazón: Sí a la paz con justicia social, no a la violencia, no al terrorismo de Estado.

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