Si los sectores progresistas, el sindicalismo y las personalidades democráticas permiten que los despilfarradores del patrimonio nacional ferien Isagén y se entregue a la voracidad del capital multinacional, se pierde una batalla por recuperar la soberanía nacional, subastada por la oligarquía.
José Ramón Llanos
La anunciada venta de Isagén con bombos y platillos por el Ministro de Hacienda y el Presidente Juan Manuel Santos, constituye uno de los más grandes actos descabellados visto desde la perspectiva de la soberanía nacional y los auténticos y sagrados intereses de la patria. En el lenguaje mentiroso de un expresidente de la república, causa “dolor de patria”, pero de verdad. Eso explica que incluso algunos medios no muy comprometidos con la causa popular y progresista hayan expresado su inconformidad con esa decisión gubernamental.
Infortunadamente el pueblo colombiano ha tenido que padecer desde el siglo XIX, una clase gobernante incapaz de elaborar una teoría económica- política propia para dirigir el país, fundamentada en nuestra realidad, cultura y en objetivos que beneficien a toda la comunidad y no exclusivamente a los miembros de la élite, el séquito de los privilegiados y las arcas de las multinacionales, especialmente las norteamericanas.
Ya el historiador Nieto Arteta, en los años cuarenta del siglo XX, destacaba como los liberales por replicar aquí el librecambismo inglés, sin tener en cuenta las particularidades y diferencias de Colombia, destruyó la economía y las propiedades comunales y las organizaciones indígenas. El reparto entre miembros de las comunidades nativas de sus tierras de propiedad colectiva, facilitó a los mandamases regionales despojar a los indígenas dándoles sumas irrisorias por sus parcelas. Mediante este tramposo procedimiento se formaron algunos de los grandes latifundios que impiden el desarrollo de la economía campesina y que con el poder político de sus propietarios, ya sea con su presencia en los cuerpos colegiados o sus representantes, se oponen a una real reforma agraria.
Hoy, más de cien años después, la burguesía para gobernar necesita ser orientada y monitoreada por los Estados Unidos, donde los llamados “tanques del pensamiento”, definen los principales contenidos de los modelos económicos que imponen a los países emergentes. La burguesía colombiana no es capaz de elaborar una política y una estrategia adecuada para instrumentar un modelo económico que garantice la explotación de nuestros recursos óptimamente y le proporcione pleno empleo y bienestar a nuestro pueblo. Por esa incapacidad tiene que aplicar el modelo neoliberal y por tanto termina feriando los recursos naturales, los puertos, las empresas altamente rentables como Isagén.
Esta empresa tiene una extraordinaria importancia para la economía del país, está catalogada entre las 20 electrificadoras del mundo de alta sostenibilidad, y constituye un referente de excelente administración en América Latina. La dirección de Isagén se ha destacado por su responsabilidad y compromiso con la conservación del medio ambiente, ya que en cada uno de los proyectos ejecutados o en ejecución ha incluido las acciones que garanticen la protección del bosque y las aguas, con lo cual se crean condiciones para mantener y multiplicar la biodiversidad. No olvidemos que el gran recurso escaso, el agua, está estructuralmente condicionado a la variedad y vitalidad de la flora. No podemos permitir, tanto por razones de soberanía, como por razones económicas y medioambientales, entregar una empresa de la naturaleza y condición estratégica como la tantas veces citada, a los extranjeros.
Si los sectores progresistas, el sindicalismo y las personalidades democráticas permiten que los despilfarradores del patrimonio nacional ferien Isagén y se entregue a la voracidad del capital multinacional las políticas y acciones para defender el medio ambiente, la biodiversidad y el agua, se pierde una batalla por recuperar la soberanía nacional, subastada por la oligarquía.
Ante el exabrupto de las dinastías que nos gobiernan, el Partido Comunista, Marcha Patriótica, La Unión Patriótica, el Polo Democrático Alternativo, el Partido Alianza Verde, deben responder al reto del gobierno entreguista con una movilización unitaria que convoque a todos los sectores revolucionarios y progresistas para evitar que se sigan subastando el patrimonio y los recursos naturales nacionales, no solo por razones económicas, sino además para salvaguardar la dignidad de Colombia. He aquí una tarea prioritaria que debe estimular a la rápida conjunción de las fuerzas progresistas para concretar rápidamente el necesario Frente Amplio. Debemos aprender la lección que nos ha dado Uruguay.