¿Salimos de la pobreza sin darnos cuenta? La imposición de la miseria

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Mientras las cifras oficiales aseguran que la pobreza ha disminuido, muchos barrios marginales en las principales ciudades demuestran lo contrario. Foto J.C.

El reajuste impuesto al salario mínimo de millones de colombianos sirve para aumentar la pobreza, la desigualdad y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios; mientras las cifras oficiales aseguran que estamos saliendo de la pobreza

Luis Alfonso Velásquez

Mientras las cifras oficiales aseguran que la pobreza ha disminuido, muchos barrios marginales en las principales ciudades demuestran lo contrario. Foto J.C.
Mientras las cifras oficiales aseguran que la pobreza ha disminuido, muchos barrios marginales en las principales ciudades demuestran lo contrario. Foto J.C.

Ha culminado el ejercicio de la “concertación” entre gobierno, empresarios y centrales sindicales para intentar un acuerdo para el salario mínimo legal que regirá en 2013. Ejercicio en el cual la CUT reiteró hasta el final que no era factible dicho acuerdo si el gobierno no retiraba de la discusión en el Congreso de la República la reforma tributaria, lo que finalmente no hizo y como consecuencia de ello, los empresarios tendrán un regalo navideño por una suma aproximada de ocho billones de pesos al quitarles de la nómina la obligación de pago de los denominados parafiscales con destino al SENA, ICBF y el 8% para la salud.

Respeto al salario

Aun así, los empresarios y el gobierno manifestaron que no se podía hacer un incremento por encima de la inflación más la productividad (0.71% según ellos) so pena de afectar la generación de empleo, e impusieron el 4.02%, igual que cuando impusieron la ley 879 e igual que ahora con la imposición de la reforma tributaria regresiva, debilitando el poder adquisitivo y el poder de compra de la mayoría de la población, en detrimento ahí sí del empleo formal y digno como ha venido sucediendo a lo largo de la imposición del neoliberalismo.

Otro tema de discusión ha sido que no existe una política de gobierno tendiente a que efectivamente se pague el mínimo que se pacte para toda la población, como base de su salario; donde no existan convenciones colectivas de trabajo que los regulen y que estén por encima de ese salario. El número de personas que devenga menos del SML es de 11.410.000, es decir, el 57.5% de la Población Económicamente Activa, PEA, y de ellos casi la mitad devenga menos del 50% del SML. Hay 1.164.000 hombres y mujeres que trabajan sin salario, los trabajadores llamados “cuenta propia” (que son economía informal) ha crecido hasta 8.920.000 personas y qué decir del número de niños trabajadores que laboran por cualquier centavo.

Según un economista de la revista Semana, en el artículo Desigualdad extrema, de la edición del 3 de noviembre, “En la dimensión económico-social, la Encuesta de Calidad de Vida registra un récord que pocos países ostentan: en Colombia el 10% más rico de la población se queda con la mitad del PIB, mientras al 10% más pobre apenas le caen de la mesa las migas del 0,6% del PIB. Para colmo, cada uno de los afortunados en la franja de los más pobres que tienen trabajo mantiene a seis personas en promedio, en tanto que los del tope de la pirámide sostienen solo a dos”.

Reajuste miserable

La asignación del 4.02% de incremento por decreto no solo es miserable como dijera el Vicepresidente de la República, sino que solo viene a servir para incrementos en: matrículas, peajes, multas, etc., porque el gobierno y los empresarios eluden y evaden el pago real del salario. De todas maneras, si se hiciera efectivo ese pago, solo alcanzaría para cubrir el 51% de una canasta familiar para ingresos bajos.

Otro tema que siempre hace parte de esas discusiones es el del control de precios, pues a propósito de cualquier incremento que se haga en diciembre, en enero la cascada de alzas no se deja esperar y en febrero el pago de matrículas y textos escolares quita con creces el precario reajuste hecho suponiendo que se devengue un mínimo. El gobierno no quiso comprometerse con el congelamiento de los precios y es obvio que la especulación y las alzas le quitarán el “miserable” incremento que se hizo por decreto.

En los días en que se hace esta nota, el gobierno de Santos ha salido a decirle a la opinión que gracias a sus políticas, millones de colombianos y colombianas están saliendo de la pobreza, a propósito de unas estadísticas publicadas por varios medios gobiernistas; contrario a lo que él mismo señaló, en octubre de 2012, en que reconoció que “somos uno de los países más desiguales de todo el planeta, pertenecemos a esa vergonzosa lista…”, e ilustraba tal condición mostrando una gráfica con el indicador que a nivel internacional se usa para medir cómo se distribuye el ingreso: el índice de Gini, que para Colombia está en 0.57. Y señalaba: “entre más alto el indicador, más desigualdad (…). Nosotros, Colombia, estamos al lado de Haití, entre los países más desiguales de toda la región”.

¿Será que en tres meses hemos avanzado en poder adquisitivo de los más pobres y no nos hemos dado cuenta que podemos comprar más, o es la línea demagógica del santismo hacia su reelección?

Sin duda, 2013 será un año de movilización y de acciones contra la demagogia gubernamental y de construcción de un proceso de paz y justicia social, hasta lograr un país en el que quepamos todos y en el que impere la democracia participativa.