Piedad Córdoba: “Falta construir una cultura de paz”

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Piedad Córdoba.

La exsenadora y trabajadora por la paz habla sobre la justicia transicional, la reparación de las víctimas y sobre cómo prepararnos para el posacuerdo

Piedad Córdoba.
Piedad Córdoba.

Manuela Gónima

Piedad Córdoba, exsenadora de la República, líder del movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz, desde la nominación al Premio Nobel de la Paz en 2009 por su aporte en las liberaciones humanitarias de personas privadas de la libertad por las Farc, fue destituida como congresista e inhabilitada por el actual Procurador General de la República, Alejando Ordóñez por “promover y colaborar con grupos terroristas” con base en archivos encontrados en la computadora del comandante de las FARC Raúl Reyes.

Las posturas políticas de Piedad la han convertido en una “amenaza” para el statu quo colombiano y por lo tanto, opositores y criminales de extrema derecha comenzaron a perseguirla hasta secuestrarla en 1999.

Sin embargo, ha declarado su apoyo inalterable a una solución del conflicto armado de Colombia por medio de la negociación, lo que la llevó a acercarse a las Farc, reunirse con ellos para hablar de la liberación de rehenes, ganándose su confianza, lo cual ha facilitado las liberaciones humanitarias de prisioneros como la del año 2007.

Este mes, Piedad anunció que viajaría a La Habana a nombre del Frente Amplio por la Paz para pedirle a la guerrilla que mantenga el cese al fuego unilateral.

Las víctimas

–¿El acuerdo sobre Justicia Transicional es un paso para la superación de la impunidad?

–Sí, dicho acuerdo establecerá un mecanismo como el Tribunal Especial de Paz que buscará la verdad, principio básico para que se supere la impunidad en este país. Este tribunal sancionará y juzgará graves violaciones a los derechos humanos que han cometido no solo los actores del conflicto, sino sectores económicos y políticos que tuvieron que ver en la planeación, ejecución y financiación de dichas violaciones.

–¿Cómo se va a reparar a las víctimas de este conflicto?

–Bueno, la reparación a las víctimas es un tema que le corresponde a las partes del proceso de paz y en especial al Estado colombiano, lo que sí puedo decir es que se debe crear un mecanismo que realice una reparación más allá de lo económico que tenga en cuenta aspectos sociales, psicológicos y simbólicos que puedan garantizar la no repetición de actos violatorios a los derechos humanos.

–¿Colombia está preparada para el postconflicto?

–Aún falta mucho para que el pueblo colombiano esté preparado para el postconflicto, ya que para esto es necesario que desde las instancias gubernamentales se informe mucho más a la gente sobre lo que implica la paz, esto se debe hacer desde muchos ámbitos como el educativo, el cultural y sobre todo desde los medios masivos de comunicación.

Para que Colombia esté preparada para el postconflicto se requiere la construcción de una cultura de paz que logre una verdadera reconciliación, y aún nos falta mucho, lo que no quiere decir que no se pueda lograr. Para estar preparados debemos abrir nuestros corazones para dejar de albergar odios y rencores, y esto sí que nos corresponde a todos los ciudadanos.

–¿Sobre el punto de Participación Política del proceso de paz con las FARC, cuáles son los retos?

–El reto más trascendental que tiene este acuerdo es lo pertinente a los derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política, ya que esto le dará seguridad a las FARC y a otros grupos insurgentes para realizar política. Pero además, le otorgará varias posibilidades para ejercer el derecho a la oposición de otros partidos o movimientos que no comulgan con el gobierno de turno, este paso es muy importante en este país en donde constantemente las organizaciones o partidos de oposición sufren la estigmatización y persecución.

Entre otros retos importantes se encuentra la reforma al sistema electoral y esto es muy importante porque cada cuatro años se demuestra su ineficacia y corrupción, lo cual requerirá de cambios estructurales en el nuevo país que se construirá a partir de la implementación y refrendación de los acuerdos.

El papel de los medios

–¿Cuál cree que es el papel de los medios de comunicación frente al proceso de paz y el postconflicto?

–El papel de los medios de comunicación ha sido clave en el desarrollo de la guerra y en esta medida los medios serán vitales para el postconflicto siempre y cuando se revierta el papel de la ética periodística y se informe objetivamente. Estos vienen tergiversando y manipulando a la ciudadanía para que desconfíen del proceso de paz, me refiero a los medios oficiales, ya que los alternativos vienen haciendo realmente una pedagogía para la paz.

–¿Qué cuestionaría sobre la participación del Gobierno nacional y las FARC durante el proceso de paz?

–La verdad cuestionar es muy fácil, pero cuando se está en medio de un proceso como el que se lleva a cabo en La Habana se debe tener en cuenta que las dos partes han cometido errores, pero que más allá de estos se ven reflejadas verdaderas voluntades de parte y parte y eso es lo que debe contar. Me parece que sí ha faltado mucha más información de las partes a la ciudadanía sobre lo acordado y lo no acordado, pues este error ha sido muy bien aprovechado por los medios y otras personas que quieren perjudicar el proceso.

–Las relaciones Venezuela- Colombia han estado tensas últimamente, ¿esto cómo puede afectar al país, y específicamente, al proceso de paz?

–Bueno afortunadamente las relaciones han venido mejorando lo cual da un parte positivo al proceso de paz.

–¿Cree en la integración latinoamericana?

–Claro que sí. Es necesaria para que Latinoamérica avance hacia cambios y se pueda construir un buen vivir.

–Ante este panorama, ¿hacia dónde debe direccionar Colombia su modelo económico de desarrollo?

–Hacia un modelo que no permita más el despojo por parte de multinacionales y sí permita un real avance en temas de inclusión social, educación, salud, porque eso sí es un verdadero desarrollo para la gente, avanzar hacia un modelo económico que tenga en cuenta a todos los colombianos y no los intereses de una minoría nacional y del emporio de las transnacionales.