lunes, marzo 4, 2024
InicioNueva ColombiaPetro: “No hay nada más revolucionario que la paz”

Petro: “No hay nada más revolucionario que la paz”

En un hecho histórico, el Ejército de Liberación Nacional firma con el Gobierno nacional un acuerdo que pone en marcha la convocatoria a la sociedad para que participe en la negociación y define las condiciones de un cese al fuego bilateral por seis meses. Avanza la Paz Total

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

El Gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, han firmado el Acuerdo de Cuba. Con la presencia del presidente Gustavo Petro, su homólogo cubano Miguel Díaz-Canel y el comandante Antonio García, las delegaciones de paz suscribieron el pasado 9 de junio en La Habana un histórico documento que revitaliza no solo la mesa de diálogo, sino también la política de Paz Total que lidera el ejecutivo.

Alistamiento para el proceso de participación de la sociedad y cese al fuego bilateral son los puntos estructurales del acuerdo, luego de culminar el tercer ciclo de negociación que duró un mes largo y que contó con el apoyo logístico del Estado cubano.

“El mundo de las armas y de matarnos entre todos, desde hace décadas, la guerra perpetua, la soledad perpetua, como decía Gabriel García Márquez, debe cesar”, dijo el presidente Gustavo Petro. Por su parte, el comandante Antonio García resaltó en su intervención lo que sin duda es el principal derrotero del ELN en la mesa de diálogos: “El centro del proceso de paz debe ser la participación social”.

Histórico

Si bien la noticia pasó de agache en la agenda mediática por cuenta del rescate de los cuatro niños en la selva colombiana, lo alcanzado en La Habana es esperanzador para el futuro de la ambiciosa política de Paz Total. Son varios aspectos que así lo determinan.

Inicialmente se debe identificar lo inédito de lo acordado. “Por primera vez, el Estado y el ELN pactan un acuerdo que implica el tratamiento en bloque de los tres primeros puntos del Acuerdo de México”, dijo el senador y negociador del Gobierno, Iván Cepeda Castro. Es decir, lo anunciado va en concordancia con los temas de participación, democracia y transformaciones para la paz, temas estructurales en la agenda política.

Para el caso del cese al fuego, se toma como referencia la experiencia de 2017 en el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando la mesa acordó 100 días de silenciamiento de los fusiles. A su vez, en materia de participación social se firma un inédito acuerdo en uno de los componentes centrales del proceso.

Así las cosas, el Acuerdo de Cuba tendrán un fuerte impacto en los territorios golpeados por el conflicto, porque además de reducir la confrontación armada, también abre la posibilidad para que organizaciones sociales, campesinas, étnicas, de mujeres y juveniles puedan presentar iniciativas para construir las transformaciones que el país necesita y que la mesa de diálogos quiere edificar.

El cese al fuego

“Se pactó un cese bilateral por seis meses, que será nacional y compromete al Gobierno y al ELN para que se logre consolidar este ejercicio de distensión, contando con monitoreo, verificación y acompañamiento de la Misión de la ONU en Colombia, de la Iglesia Católica y de procesos comunitarios en los territorios donde persiste el conflicto armado”, es el análisis de Luis Eduardo Celis, investigador de la Fundación Paz & Reconciliación, Pares.

El cese al fuego iniciará el próximo 3 de agosto después de una fase de alistamiento donde un equipo técnico de militares y policías, así como de gestores del ELN que ya se están moviendo en el territorio nacional, tienen la misión pedagógica de explicarle a sus integrantes el acuerdo, al mismo tiempo que deben construir canales de comunicación para evitar incidentes prematuros que pongan en riesgo lo alcanzado.

Incluso, voces opositoras al Gobierno nacional pero que participan de la negociación con el ELN, como la de José Félix Lafaurie, quien es presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegan, resaltan los alcances del Acuerdo de Cuba.

“Son 180 días prorrogables de cese al fuego bilateral y nacional firmado por el Gobierno y el ELN; 180 días cruciales para saber si negociamos ‘en círculo’ o si, realmente, hay salida a la vorágine de violencia (…) Amanecerá y veremos con mayor claridad las posibilidades de la paz. Mientras tanto… prefiero el optimismo”, se lee en la columna que tiene el dirigente gremial en el portal web CONtexto ganadero.

El corazón del proceso

La participación de la sociedad es el segundo punto acordado. Para nadie es un secreto que esta es una de las principales apuestas del ELN, lo cual coincide con la visión que viene impulsando el Gobierno nacional en perspectiva que las comunidades tienen que ser las protagonistas en la construcción de las políticas del cambio.

Al respecto, para Luis Eduardo Celis, las partes “han logrado construir un derrotero compartido para desarrollar la participación de la sociedad en la construcción de este acuerdo de paz. Se definió la conformación de un Comité Nacional de Participación, conformado por treinta organizaciones y que será instalado el 25 de julio como el espacio promotor de esta necesaria participación”.

En los dos puntos acordados, se destaca la hoja de ruta con fechas y mecanismos para avanzar. Con esto se envía un mensaje contundente que el camino es la solución política al conflicto y que la mesa de negociación goza de buen ritmo para lograr los objetivos estratégicos del espacio.

Reacciones

Han sido muchas las reacciones. La vicepresidenta Francia Márquez destacó el desafío que significa alcanzar la paz para el país: “Se abren los caminos para que las comunidades participen en la construcción de paz”.

Igualmente, el presidente del Partido Comunista Jaime Caycedo subrayó la importancia del acuerdo en el actual momento político que vive el país: “El cese al fuego, el compromiso de protocolos de verificación y la voluntad positiva expresada por las partes, son un indicio claro que la paz es posible. Solución política vía diálogos más reformas sociales, son el verdadero cambio”.

También se manifestaron las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Por ejemplo, el Colectivo Socio-jurídico Orlando Fals Borda, que trabaja el tema de la desaparición forzada en territorios con presencia del ELN, saludó la designación de las 79 organizaciones de base para liderar el Comité Nacional de Participación, CNP.

“Este CNP impulsará el diseño e implementación de un Plan Nacional de Participación que, desde un enfoque de género, étnico y territorial, hará parte de la construcción diversa e incluyente de los actuales diálogos de paz”, dijo la organización.

Finalmente, el presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, CPDH-Arauca, Ferney Tique Vargas, enfatizó que el cese al fuego es un paso correcto en el camino del desescalamiento del conflicto armado. En concreto se refirió a las consecuencias directas en el pueblo araucano: “trae un alivio humanitario dada la crisis por la sistemática violación a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario en el marco de la confrontación armada. Además, se deben dar nuevos pasos, con otros actores, que despejen el camino de la paz con justicia social y la terminación del conflicto por la vía del diálogo. Lo fundamental es que se dignifique la vida en el territorio”.

Sin embargo, Tique Vargas advierte que el cese al fuego va tener un alto grado de fragilidad, debido a la continuidad de la confrontación con otros actores. “El éxito de lo pactado con el ELN dependerá de la eficacia en la aplicación de los protocolos, su cumplimiento, acompañamiento y veeduría social. Por nuestra parte, estamos listos para participar y acompañar en ese ejercicio desde nuestro liderazgo en el territorio, desde luego, si contamos con las garantías necesarias y suficientes para ese cometido. Así como también aspiramos participar desde el punto de vista de la inclusión, como tejido social y popular, en la discusión y acuerdos hacia una paz integral que transforme el territorio y supere las desiguales sociales”.

Una esperanza

Sin duda lo acontecido el pasado 9 de junio fue una especie de flashback con la firma del acuerdo definitivo de cese al fuego entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos en 2016. El mismo lugar y quizás los mismos colores. No obstante, en esta oportunidad son otros los actores que buscan el mismo propósito colectivo.

Por eso cobra especial importancia las palabras del presidente Gustavo Petro, no solo a la delegación de paz del ELN y el Gobierno, sino para la sociedad en su conjunto:

“No hay nada más revolucionario, en el sentido de la renovación permanente, que la paz. Y por eso tendría que recordar al comandante Jaime Bateman Cayón a quien le entendí ese concepto. (…) Le escuché, como integrante del M19, su propuesta de paz y luche por ella (…) En este largo camino recorrido, la paz que se construye aquí es una esperanza y de ahí su esencia revolucionaria para el cambio (…) Que la firma de estos acuerdos, parciales hoy –que los llevan a ustedes a un cese al fuego, a un punto que nunca habían experimentado en los diálogos, a un cese al fuego que sigue con una promesa en mayo del 2025–, cese definitivamente la guerra de décadas entre el ELN y el Estado de Colombia”.

RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments