Paso a paso la Minga avanza y crece

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Aspecto de las reuniones de la Cumbre Agraria durante la Minga Nacional. Foto Comunicaciones Cumbre.

Debido al olvido y abandono al que ha sido sometido el campo, se ha hecho necesario recurrir a la movilización social, a la protesta, a levantar la voz desde las regiones, a bloquear vías, a llamar la atención de este gobierno incumplido que no atiende las necesidades del campo

Comunicaciones Cumbre Agraria

Las comunidades campesinas, indígenas y afros, cansadas del olvido al que las ha condenado el Estado durante años, de ser atropelladas, desplazadas, desconocidas… decidieron cambiar un amanecer campesino, ambientado por el cantar de un gallo, un tinto, un paisaje y las actividades diarias del campo, por la movilización, por la reivindicación de sus derechos que han sido violados desde tiempos inmemoriales.

El pasado 30 de mayo, para los integrantes de la minga, no fue un lunes normal. Ese día estuvo enmarcado por el inicio de las movilizaciones que acordaron realizar las organizaciones sociales, para exigir al Gobierno nacional el cumplimiento de compromisos que, una vez más, se han encajonado, desconociendo con el mayor cinismo las necesidades del campo colombiano.

Hombres, mujeres y niños, acompañados de un morral con algunos víveres y cargados de motivos, iniciaron largas caminatas hacia las ciudades y vías principales del país. Mientras la minga avanzaba, los medios de comunicación daban a conocer a la opinión pública que una vez más se daba inicio a una jornada de movilización nacional, similar al paro agrario y minga indígena del 2013, tan recordado por la desafortunada frase del presidente Santos: “El tal paro no existe”.

Infortunadamente lo que no existe ni ha existido para el Estado, es el campo. Durante décadas han condenado al olvido a nuestros campesinos, indígenas, afros y todos los sectores sociales.

Debido al olvido y abandono al que ha sido sometido el campo, se ha hecho necesario recurrir a la movilización social, a la protesta, a levantar la voz desde las regiones, a bloquear vías, a llamar la atención de este gobierno incumplido e indolente que no atiende las necesidades del campo.

Relato de una protesta

Los tres primeros días de la minga, la movilización no mereció la atención del gobierno respecto a los justos reclamos de las organizaciones sociales que hacen parte de la Cumbre Agraria.

Lamentablemente, en el segundo día de paro, la represión del Estado, que no permite ni garantiza la protesta, dejó como resultado un indígena muerto y varios heridos. El Gobierno no quiere saber de reclamos, exigencias, ni protestas. Quien se subleve corre el riesgo de ser maltratado o asesinado a manos de la Fuerza Pública que comete toda serie de desmanes contra los indefensos y pacíficos protestantes.

Los 14 días de la minga agraria han transcurrido en medio de las inclemencias del tiempo y del temor de ser agredidos en cualquier momento por el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía, esa fuerza aplastante que con toda la crueldad los ataca y reprime, convirtiéndose en los verdugos de las voces que protestan y que de manera enérgica piden ser reconocidos, respetados y valorados.

En estos 14 días de minga, han tenido que ver salir el sol desde los cambuches que se han levantado a la orilla de las carreteras bloqueadas como medida de presión para que el Gobierno voltee la mirada hacia ese campo sumido en la miseria y el olvido.

Así respondió el Gobierno

El Gobierno deslegitima la protesta, desconoce las necesidades del campo, subestima el conocimiento de estos hombres y mujeres que más que nadie tienen clara su problemática. Detrás de esos hombres de sombrero, ruana, poncho, cachucha, hay valiosos seres humanos que saben expresar de la mejor manera sus necesidades, que no temen pararse delante de un ministro y hacer las justas exigencias que les permitan mejorar sus condiciones de vida. Además de saber detallar claramente su problemática, tienen todo el poder de paralizar el país, de crear caos si el Gobierno se niega a escuchar sus necesidades contenidas en el pliego de negociación de la Cumbre Agraria.

En el día 10 de la Minga, el Gobierno a regañadientes decidió sentarse con los voceros de la Cumbre Agraria y el Congreso de los Pueblos, para lograr acuerdos frente al pliego de negociación. Es claro que el interés del Gobierno está fijado en el despeje de las vías, pero no en el bienestar de las comunidades campesinas.

El Gobierno nacional, en su afán de ocultar el desconocimiento que tiene de la conformación y estructura de los movimientos sociales, en este caso de la Cumbre Agraria, conformada por 13 organizaciones sociales, cometió varios errores de procedimiento que lo pusieron en un escenario de burla por parte de algunos medios de comunicación y de falta de liderazgo en la opinión pública.

El Gobierno trazó varias estrategias durante la negociación que no le salieron bien. La primera fue la del presidente Santos, al tomar la decisión de enviar a sus ministros a las regiones para realizar diálogos con comunidades, desconociendo a los voceros nacionales; la otra estrategia fue intentar dividir a la Cumbre Agraria y al Congreso de los Pueblos, argumentando problemas al interior de las organizaciones y desconocimiento de los temas a discutir. Lo cual es un insulto a las comunidades campesinas, pues si no son ellas quienes conocen la problemática del campo, ¿quién es el autorizado para hablar del tema?

En varias oportunidades los ministros del Interior y de Defensa recurrieron a la estigmatización de la protesta, asegurando que la movilización estaba infiltrada por el ELN. Afirmando que la Fiscalía tiene todas las pruebas que evidenciarían una infiltración de miembros de las FARC en los departamentos de Arauca y Caquetá. En el departamento de Nariño, estaría influenciado por ELN.

En medio del desgaste que causa una movilización de este tipo, de los riegos que corren quienes están en las regiones protestando, reconforta ver a nuestras comunidades campesinas, movilizándose por la defensa de sus derechos, dando importantes, serias y argumentadas discusiones, que buscan que el gobierno se concientice y comprometa de manera decidida a dar soluciones a la grave crisis por la que atraviesa el país, como resultado de la implementación de nefastas políticas económicas y sociales a las que se niegan a hacerles cambios estructurales.