OTAN multiplica el gasto militar

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La nueva OTAN

La nueva estrategia atlántica supone reforzar la estructura de mando y multiplicar el gasto militar para convertir la industria de armas en un motor de las economías otaneras. Todo bajo el control de unos Estados altamente militarizados

Ricardo Arenales

El pasado 30 de junio concluyó en Madrid, España, la cumbre de la Organización del Tratado Atlántico Norte, OTAN, con el anuncio de que los asistentes adoptaron una nueva línea de acción, denominada “Concepto Estratégico de Madrid”, que define a Rusia  como la “más significativa y directa amenaza”, clasifica por primera vez a China como “un desafío”, y traza planes de expansión global, convirtiendo a la Alianza Atlántica no un mecanismo de defensa, como siempre lo predicó, sino en una organización militar global, que no descarta una escalada de guerra generalizada y se convierte en un inminente peligro para la paz mundial y la seguridad de los pueblos.

En este espíritu se ha celebrado la cumbre de la OTAN en un contexto en el que se apuesta por la militarización, el aumento del gasto en armas y la carrera por dominar territorios, recursos y mercados a través de la fuerza. La intervención rusa en Ucrania ha facilitado el cierre de filas en torno a la voluntad de Washington, con el compromiso de todos los socios de más gasto militar, algo que antes de la invasión generaba reticencias.

La aprobación del documento programático estuvo matizada por discursos de guerra pronunciados por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden y por el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg. Lejos de enviar mensajes de reconciliación o cooperación al planeta, abundaron las amenazas a Rusia y a China.

Guerra para largo

Biden dijo que en esta semana que corre, anunciará la destinación de 800 millones de dólares en ayuda internacional en armas para Ucrania y anticipó que tanto su gobierno como los aliados ayudarán a esa nación todo el tiempo que sea necesario. Una forma de decir que habrá guerra para largo en Ucrania.

El mandatario norteamericano dijo asimismo que solicitará a los países del Golfo Pérsico que aumenten la producción petrolera para bajar el precio del crudo y culpó a Rusia de la crisis de hidrocarburos. Por anticipado, ya los gobiernos de los países del Golfo habían dicho que no aumentarían la producción del crudo, pues se someten a las políticas de la OPEP en este sentido.

En tono amenazante, Biden dijo que el artículo 5 de la OTAN, que fija criterios de defensa colectiva entre sus socios, advierte que “un ataque contra uno es un ataque contra todos. Vamos a defender cada centímetro de territorio aliado”, haciendo alusión seguramente a Ucrania, que tramita el ingreso a la alianza.

Cerco militar a Rusia

El aumento de tropas es elemento clave en la nueva estrategia de la OTAN

A su turno, Stoltenberg recalcó la relevancia de la disuasión militar como uno de los principales ejes de la OTAN y reiteró que su objetivo esencial es prevenir la guerra. Precisó que los aliados estarán preparados “para cualquier eventualidad” en el futuro ante la circunstancia de que Suecia y Finlandia puedan sentirse presionados por Moscú.

Pero las proclamas de Biden y la definición de China como “desafío” a los “intereses y valores de la OTAN” no son ciertamente un anuncio de paz y sí el preludio de nuevas tensiones. De hecho, la cumbre de Madrid confirmó que las denominadas tropas de alta disponibilidad, un cuerpo elite de asalto, que eventualmente podría intervenir en Ucrania, pasan de 40 mil efectivos a 300 mil, y además se amplía la presencia militar en el flanco oriental, es decir, se cierra el cerco contra Rusia.

En este contexto, el llamado “Concepto Estratégico de Madrid”, busca entre sus objetivos: Globalizar la OTAN. En donde China pasa a ser un nuevo “concepto estratégico”, es decir, en lenguaje llano, el enemigo prioritario a batir (no otro es el objetivo final del actual acoso a Rusia). Muy probablemente se abra en breve un nuevo frente de guerra activa en torno al Pacífico, y en concreto en Taiwán, llamada por Occidente a desempeñar allí el papel de Ucrania en Europa.

Debilitar y someter a Europa

La estrategia supone reforzar la estructura de mando y multiplicar el gasto militar, intentando hacer de la industria militar un motor de las economías otaneras. Todo bajo el paraguas de unos Estados más y más militarizados.

Terminar de conseguir lo que algunos analistas denominan la “puertorriquización de Europa”, esto es, convertirla en una colonia sin relevancia política y en abierta decadencia económica. Prácticamente, con las sanciones a Rusia, EE.UU. está pidiendo a Europa que se corte las venas. Alemania, por ejemplo, sin la energía rusa, dejará de ser una potencia económica en pocos años (veremos hasta dónde la subordinación colonial europea es capaz de resistir los terremotos sociales y políticos resultantes de los padecimientos y deterioro de vida que aquélla acarrea a sus poblaciones).

Se precisa que las ciudadanías europeas acepten las políticas de muerte y la geoestrategia del caos de sus dirigencias tanto al interior como al exterior de los Estados.

Además de esa suerte de “guerra por delegación”, poco a poco se prepara a las poblaciones europeas en la probabilidad de un enfrentamiento nuclear en el continente, bajo la falsa narrativa de que será controlado, “táctico”. Estamos hablando entonces de preparar a la UE para una contienda nuclear en su territorio.

Prioridades, por Iñaki y Frenchy

Globalizar la OTAN

La OTAN está abriendo un nuevo frente en el Sahel, que pretende el control de la región: Mali, Mauritania, Burkina Faso, Senegal, Níger, Nigeria… con algunos países convertidos ya en objetivos militares. Entre ellos, por supuesto, Argelia, a la que se busca desestabilizar y quizás a mediano plazo aniquilar como se hizo con Libia.

Estados Unidos invade de nuevo el Cuerno de África (mirando a Chad y Sudán) para cortar el avance chino y ruso en el área… Será importante ver qué pasos toma Egipto, un país varias veces desestabilizado y hoy convertido en una “dictadura amiga” pero al tiempo poco fiable. También Túnez está bajo la mira en ese sentido.

Una consideración final que vale la pena mencionar es la reflexión que necesariamente deben hacer los partidos de izquierda y los sectores progresistas en distintas regiones sobre el papel de la OTAN y los peligros que su crecimiento y expansión acarrean para la paz en el mundo.

Esta reflexión es válida para América Latina, que está dentro de los planes de expansión de la Alianza Atlántica. Y particularmente, en el caso colombiano, valdría la pena que el gobierno del Pacto Histórico se detuviera a analizar la vinculación de Colombia a la OTAN y la presencia de numerosas bases militares norteamericanas en nuestro territorio.