No es un feliz año nuevo para las mujeres

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Movilización de mujeres en Bogotá. Foto Violeta Forero

Se han registrado oficialmente cinco feminicidios. Los crímenes han sido cometidos por exparejas sentimentales, entre las que se encuentra un policía retirado. La región Caribe es una de las más afectadas por esta ola de violencia

Violeta Forero
@Violeta_Forero

No es un feliz año nuevo para las mujeres de Colombia. En los primeros días del 2022 se han presentado cinco casos de feminicidios, lo cual enciende las alarmas del movimiento feminista que exige se erradiquen completamente las Violencias Basadas en Género, VBG, que como se sabe no son solamente físicas sino también psicológicas, económicas, políticas, culturales, etc. y que han sido históricamente invisibilizadas por la sociedad.

La situación presentada es preocupante, porque son feminicidios, una de las violaciones a los derechos humanos más graves que existen pues es un acto de violencia extrema contra las mujeres por el solo hecho de ser mujeres.

No pasa nada

El feminicidio siempre ha atravesado la sociedad colombiana y ha sido tan naturalizado que solo hasta el 2015 este fue tipificado como un delito autónomo por la Ley 1761 que lo definió como el “asesinato de una mujer por su condición de mujer o por motivos de su identidad de género”. De acuerdo con la ley, también conocida como Rosa Elvira Cely, el delito será agravado “cuando sea cometido por un servidor público, la víctima sea menor de 18 años o mayor de 60, sea cometido por varias personas, le anteceda una agresión sexual o sea perpetrado por la pareja o expareja de la víctima”.

Sin embargo, y a pesar de la existencia de la Ley Rosa Elvira Cely, se siguen presentando casos de manera sistemática. “En Colombia se ha normalizado que a las mujeres las maten. No se reacciona, incluso cuando se trata de niñas. Ante esas noticias, la gente sigue normal. Cuando matan a una mujer no pasa nada”, dijo Yamile Roncancio, directora de la Fundación Feminicidios Colombia.

Las cifras son contundentes. Según el Observatorio de Feminicidios entre enero y noviembre de 2021 en Colombia, se registraron al menos 267 feminicidios. En lo que va del 2022 se han reportado más de cinco casos, siendo la región Caribe la más afectada por esta ola de violencia. En esta ocasión, todos los asesinatos han sido cometidos por parejas sentimentales de las víctimas.

Inadmisible e indignante

Antes de presentar caso por caso, es importante sentar posición, pues es inadmisible que en pleno siglo XXI las mujeres estemos pidiendo a gritos que no nos asesinen, que no nos golpeen, que nos acepten como sujetas políticas. Es indignante que, en un país supuestamente democrático y que garantiza los derechos fundamentales, muchos de los casos de feminicidio y de VBG queden en la impunidad.

Al respecto, es importante que las instituciones entiendan todo lo que conlleva una VBG, que la víctima denuncia cuando puede o cuando su proceso psicológico y social se lo permite porque es un maltrato, es una violación de derechos bajo un sistema patriarcal que solo busca protegerse en una sociedad que en múltiples ocasiones prefiere callar, mirar para otro lado o minimizar la gravedad de cualquier caso.

Un ejemplo de ello, es cuando el patriarcado estructural se manifiesta con la típica frase de “a los hombres también nos matan”. Por supuesto, Pedro, Juan o Eduardo (o quien sea), pueden ser asesinados, lo cual es lamentable, pero el común denominador no es que sea por celos, por violencia sexual o física, por cómo iban vestidos y “se lo merecían”.

La violencia en contra de las mujeres es algo que se tiene que eliminar lo más pronto posible en la sociedad. Por eso, cada una de las acciones que hagamos en contra de las VBG son importantes y van a tener algún tipo de impacto, todos los esfuerzos que contribuyan a la sanción social y que susciten reflexiones hacia la creación de relaciones equitativas, son válidas y significativas. Por eso es importante movilizarnos y empezar a acabar con las prácticas machistas desde ya.

31 de diciembre

Se celebraba la llegada de un año nuevo en La Paz, Cesar, cuando Inés Fragozo de 39 años cayó en el piso asesinada por su exesposo Jhon Jairo Millán. Tras una fuerte y larga discusión, según testigos del caso, el feminicida se fue y a los minutos regresó con un cuchillo, arma con la cual terminó con la vida de Inés, la madre de sus hijas.

Ante el asesinato de Inés, varias organizaciones defensoras de los derechos humanos y habitantes del municipio han alzado su voz en contra de las violencias hacia las mujeres y de la impunidad en este y en los demás casos presentados en el país. “No queremos más violencia contra la mujer, ni una más, en nuestro pueblo no pueden seguir sucediendo estas cosas», dijo una habitante anónima que presenció los hechos.

1 de enero

Mientras el pueblo pasaba el guayabo del 31 de diciembre, en Santander se presentó el primer feminicidio del año. Su nombre era Mariela Moncada y Floridablanca fue el lugar de los acontecimientos. A Mariela la asesinó su esposo con arma de fuego por un ataque de celos. El feminicida era Humberto Sandoval, un policía retirado que trabajaba como escolta particular, quien tras asesinar a su esposa se suicidó.

En el vecindario se escucharon tres disparos que fueron confundidos como pólvora por los habitantes del sector. Por un viaje que tenían planeado y al ver que la pareja no llegaba, familiares de Mariela llegaron al apartamento y encontraron la trágica escena.

1 de enero

En un caso muy parecido al de Inés, Tina Sofía Padilla de 22 años también fue asesinada por su pareja. El culpable se llama Jorge Miguel López Baltazar, quien tras una fuerte discusión tomó un cuchillo y acabó con la vida de la joven. Los vecinos intentaron hacer algo para ayudarla y llevarla al médico tras las heridas recibidas, pero fue imposible que siguiera con vida.

Tras el homicidio de su compañera sentimental, Jorge Miguel se encuentra en medida de aseguramiento preventivo, decisión que se conoció el lunes 3 de enero tras las audiencias que se llevaron a cabo en el municipio de La Apartada, Córdoba, lugar donde ocurrieron los hechos.

2 de enero

En Valencia, Córdoba, Angie Yulieth López de 20 años estaba reunida con algunos de sus amigos, pero al llegar la noche, no se supo más sobre su paradero. Al darse cuenta de la ausencia de la joven, la familia empezó a buscarla hasta que, en horas de la madrugada del día siguiente, encontraron su cuerpo en las aguas de una quebrada ubicada en la subregión del Alto Sinú. Aún no se sabe que pasó.

5 de enero

En el Norte de Barranquilla también se conoció otro caso de feminicidio en el cual fue asesinada Leidy del Carmen Suárez de 57 años quien fue asesinada por José Luis Tobío Tobío, su expareja sentimental y con quien tenía una hija llamada Shirley Lorena Tobío. El escenario fue el mismo que en los anteriores casos demostrando la sistematicidad del fenómeno. Tras una fuerte discusión, el hombre sacó un arma de fuego y les disparó a las dos mujeres, dejando sin vida a Leidy y dejando entre la vida y la muerte a su hija Shirly. José Luis tiene orden de captura, pero en este momento se encuentra prófugo de la justicia.